Volver a la portada de este número
Arte y Libertad

Año VII - Número 42

Actualizado a 06/09/2010

Soluciones al deterioro de las obras de arte (II)

"EL EMBALAJE"

Carlota Mayent

Caja de embalaje

Caja de embalaje

El arte se ha convertido en un producto de consumo de la sociedad actual. Hoy en día, es fácil acceder a la compra de un objeto artístico debido a la variada oferta que existe en el mercado. Las galerías de arte, las ferias y las casas de subastas, nos ofrecen obras de autores ya consagrados y de jóvenes promesas con una diversidad de precios que las hacen accesibles.

No debemos olvidar que las obras de arte son mercancías muy valiosas y delicadas. En muchas ocasiones se ven sometidas a cambios de emplazamiento, ya sea por motivo de una compra, traslado, exposiciones, etc. En este momento es cuando más peligra su integridad, siendo necesaria la intervención de embaladores, conservadores, restauradores y conductores profesionales expertos que garanticen la correcta recepción de las mismas en el lugar de destino.

En la manipulación y movilidad de las obras de arte se producen, al menos, el 85% de los deterioros y daños, por ello, los responsables de la conservación de las obras deben estudiar junto con los especialistas de embalaje la solución más eficaz. Las obras de gran formato pueden sufrir distorsiones y flexión del soporte, haciéndolas muy vulnerables. Asimismo, muchas obras contemporáneas están compuestas por diversos materiales, formando gruesos estratos susceptibles de desprenderse frente a movimientos bruscos.

El mercado ofrece respuestas a estas contingencias y ya existen diversas empresas relacionadas con el sector artístico a nivel de embalaje, manipulación y transporte. En Trestaller, conscientes de estas necesidades colaboramos con estas empresas para asegurar las necesidades particulares de cada uno de nuestros clientes y ofrecer así un servicio integral.

El embalaje tiene la misión de proteger al objeto del entorno y de posibles impactos, por lo que es importante valorar el grado de vulnerabilidad de las obras. Para determinar las características básicas de un embalaje se deben tener en cuenta tres puntos fundamentales, enumerados desde el exterior al interior del embalaje:

SOLIDEZ Y SEGURIDAD: Debe tener resistencia suficiente para soportar golpes y caídas durante la manipulación. Ésta depende del empleo de materiales de primera calidad con espesores adecuados, evitando las maderas infectadas o en mal estado . Las estructuras perimetrales son esenciales para la fortaleza del embalaje, así como las esquinas de refuerzo, ya que forman un esqueleto externo que protegerá contra los golpes, arrastres etc. Este embalaje debe recubrirse exteriormente con barnices o pinturas ignífugas o retardadoras de combustión.

AISLAMIENTO TÉRMICO: Las obras de arte son especialmente sensibles a los contrastes bruscos de temperatura y humedad y el embalaje debe ser capaz de amortiguarlos. Los materiales aislantes deben cubrir todas las caras internas del embalaje. El grosor de los mismos se define por los coeficientes de conductividad térmica de cada uno de ellos. La junta de unión de la tapa con el resto del embalaje debe ser lo más estable posible frente a los agentes atmosféricos corrosivos. Generalmente se emplean materiales plásticos derivados del petróleo que poseen una serie de propiedades generales: pueden ser muy flexibles o rígidos, pueden moldearse, son buenos absorbentes de choques y vibraciones, tienen resistencia a compresión y tracción, según se necesite, tienen baja absorción de agua y transmisión de vapor de agua. Para evitar vapores ácidos, muchas espumas deben tener un pH neutro o muy cercano a 7. Por último, tienen una baja conductividad térmica, son resistentes y permiten el empleo una amplia gama de adhesivos .

VIBROAISLAMIENTO: Para una mayor protección se realizan puntos, zonas o superficies con materiales vibroaislantes que se sitúan en las zonas internas del embalaje.

Previamente a la introducción de la obra en la caja de embalaje es necesario recubrirlas con la finalidad de evitar arañazos e incisiones en la superficie de las mismas. Existe una gran variedad de materiales envolventes. Para la correcta elección de los mismos de deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

ACIDEZ: Deben presentar niveles de pH neutros.

RUGOSIDAD: No deben producir ningún tipo de abrasión o rozamiento.

FRAGILIDAD: Deben soportar ciertos esfuerzos sin romperse.

COMPOSICIÓN QUÍMICA: Determinados materiales desprenden vapores perjudiciales que en ambientes reducidos, como los de un embalaje, pueden causar alteraciones en las obras.

CARGAS DE ELECTRICIDAD ESTÁTICA: Se debe evitar que los materiales se carguen de electricidad estática, ya que atraen partículas diminutas que pueden provocar un deterioro pequeño pero constante en las obras.

DURABILIDAD: Deben tener una resistencia propia al paso del tiempo.

En el caso de pinturas y obra enmarcada es importante resaltar que la región más delicada es la zona frontal, por lo que debe evitarse todo contacto con ella. Una medida sencilla de conservación preventiva, consiste en recubrir con un material envolvente como papel de seda de pH neutro o glassine. También es conveniente colocar una trasera de cartón pluma, sujeta al bastidor para proteger la obra de posibles golpes, evitando deterioros por vibración que puedan producir desprendimientos y craqueladuras, previniendo a su vez la acumulación de polvo y el asentamiento de microorganismos. Por último las esquineras de cartón se deben colocar en las aristas del marco para evitar fracturas por impactos.

Enviar a un amigo Imprimir