Año VII - Número 39
Actualizado a 23/08/2010
Lucila Talens
Fundado por San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, se trata del Colegio del Corpus Christi que fue construido cerca del edificio de la Universidad sobre el solar que quedó del derribo de los restos de la juder´ía.
Obra del arquitecto Guillem del Rey, se edificó entre los años 1586 y 1601 con un estilo muy característico del italianismo renacentista valenciano.
El conjunto del Colegio es una edificación muy interesante que esta formada por dos núcleos unidos por una flamante estructura arquitectónica: la magnifica Capilla, cuya cúpula sobre el crucero tendrá fuerte repercusión en el medio constructivo valenciano de la época.
El núcleo que comprende el Colegio-Seminario ostenta un bellísimo claustro considerado por algunos autores, entre los que destaca Elías Tormo, como el mejor ejemplar del renacimiento español. En él destacan sus poderosas columnas importadas de Génova. Por uno de sus extremos arranca una singular escalera de vueltas de tres tramos convertida en otra muestra más del espléndido renacimiento que tuvo lugar en Valencia. Realizada en piedra por excelentes profesionales de la cantería, podemos encontrar su inspiración en la escalera del Palacio D?en Bou, y modelo que más tarde se desarrollará en San Miguel de los Reyes. En el último tramo de la escalera, sobre la puerta de la Biblioteca, hay una figura de Hércules de gran valor.
La Capilla se inició en el año 1590 y presenta una planta de cruz latina de una sola nave con capillas a los lados y coro a los pies. Como ya hemos mencionado, un elemento que sobresale de este edificio es la cúpula de media naranja, ubicada en la intersección de los brazos del crucero y cubierta de teja vidriada, blanca y azul, tan típica de nuestras tierras. La cúpula se alza sobre un esbelto tambor rematado por una linterna. Este esquema novedoso en la Valencia de finales del siglo XVI será un modelo a seguir para muchas cúpulas de iglesias valencianas, sobre todo de templos barrocos, como la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados, la Capilla de la Comunión del Convento del Carmen y la Cartuja del Ara Christi.
Detrás del altar del templo destaca un retablo mayor construido alrededor del 1600. Inspirado en el tratadista y teórico Serlio, sus columnas de orden compuesto agrupadas a cada lado y sus figuras recostadas en las vigorosas volutas recurvadas de su hermoso frontón partido, sirven de grandioso marco a la Santa Cena
de Juan de Juanes que preside el altar. Pero aquí no finalizan las maravillas de esta Capilla. Una importante decoración pictórica al fresco realizada por Bartolomé Matarana decora paredes y bóvedas de las capillas y naves laterales. Estas capillitas lucen cada una de ellas un bonito retablo dorado dedicado a diversos santos y vírgenes. Además, no hay que olvidar el revestimiento cerámico del zócalo, otro bello testimonio del arte valenciano.
El claustro, el otro gran núcleo del Colegio, distribuye un doble zaguán con notables portadas renacentistas que se hayan confrontadas. En torno al claustro giran las diferentes estancias del Seminario. De planta rectangular, su marcado carácter italiano se encuentra favorecido por las cincuenta y seis columnas de mármol blanco que lo ordenan. Alrededor, una doble galería abierta cubierta con bóveda de arista de ladrillo tabicado, obra de Guillem Roca y Antonio Orts, se convierte en otro protagonista de esta construcción. El alzado de la galería baja se organiza mediante arcos de medio punto que reposan sobre columnas dóricas apeadas en altos plintos, mientras que la galería alta lo hace sobre columnas jónicas. Toda la galería superior esta rodeada de una balaustrada, presentando los espacios lisos entre arco y arco bellos oculos renacentistas. También es notorio aquí el zócalo de azulejería que se repite en el atrio y cuerpo de la iglesia.
El claustro está presidido por una espectacular estatua que representa a San Juan de Ribera y fue realizada por Mariano Benlliure en 1895. Esta escultura sustituyó la obra de época romana denominada La Pelletera
que representa a un magistrado romano que, con una postiza cabeza de mujer, decoró durante tres siglos este patio central. Había sido encontrada en las excavaciones del subsuelo que se realizaron al comenzar la obra y fue colocada en el centro del claustro por orden del mismo Juan de Ribera. Actualmente se encuentra en el Museo del Patriarca, sito en el mismo conjunto del Colegio y que cuenta además con obras de Sariñena, el Greco, Piombo, Navarrete el Mudo, y otras, atribuidas a San Leocadio y Morales El Divino
.
Los grandes cajones de madera o armarios ubicados en los ángulos del claustro acogen cuatro grandes lienzos de pintores flamencos, representando misterios de la vida de Cristo y que sólo se abren en la procesión claustral de la Octava del Corpus. Se llama así a una preciosa comitiva que acompaña la Custodia del Santo Sacramento en desfile bajo la galería del claustro y que tiene lugar el jueves siguiente a la fiesta del Corpus. El rito utilizado es el mismo que concibió el propio San Juan de Ribera para celebrar esta fiesta y se sigue presentando año tras año y siglo tras siglo. Se trata de un acto abierto al público por lo que todos podemos vivir y disfrutar esta maravilla.
El conjunto del edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1962.
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