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Arte y Libertad

Año VII - Número 39

Actualizado a 17/03/2010

"La maja desnuda"

Alberto Requena

La maja desnuda. Goya

La maja desnuda. Goya

Con motivo del centenario de la publicación de esta obra de Blasco Ibáñez, agradezco, aparte de recordar sus interesantes detalles, poder comentar los pormenores, que como todas las obras de nuestro admirado maestro, son además de atractivos, dignos de destacar y de recomendar a los que los conocen para que vuelvan a leerla, y a los que no, incitar a que la lean por primera vez.

Cuando leí por primera vez esta novela, siendo muy joven (I), me impresionó como siempre el realismo de la descripción del célebre cuadro de Goya, cuando Renovales describe ¡la maja de Goya!, ¡La maja desnuda!

El pintor contempló con delectación aquel cuerpo desnudo, graciosamente frágil, luminoso como si en su interior ardiese la llama de la vida, transparentada por las carnes de nácar, los pechos firmes, audazmente abiertos en ángulo, puntiagudos como magnolias de amor, marcaban en sus vértices los cerrados botones de rosa pálido?.

Es importante comentar como marca este cuadro la vida de Renovales, su amor por Josefina a la que compara con la maja desnuda.

Te adoro Josefina, eres hermosa como Venus, no, Venus no. Es fría y reposada como una diosa y tu eres una mujer. Pareces? ¿Qué es lo que pareces?si; te veo igual. Eres la majita de Goya con su gracia delicada, con su seductora pequeñez?!Eres la maja desnuda!'

Toda la novela gira en torno a su gran amor, Josefina, ni la aventura con Concha, ni al final de la novela con La Bella Fregolina, con la que mantiene una corta relación le borran el recuerdo de ella, y al estar en sus brazos, crees estar con su siempre amada y se despide de la vida.

El maestro lloraba?!adios juventud ¡adios deseo! ¡adios ilusión! Sirena encantadora de la existencia que huyes para siempre

Como colofón me resta animaros, especialmente a los que no la conocéis, que la leáis, ya que aunque no es una novela muy conocida si que es una muestra más del genio creador de Blasco Ibáñez.

(I) (ya había visitado el Museo del Prado en varias ocasiones, siendo mis favoritos Goya y Velázquez, en cuyas salas y especialmente ante La maja desnuda! me paraba a menudo bastante tiempo).

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