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Número 35
20 de Febrero de 2006

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Martín Chirino "Menos es más"

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Año VI - Número 35

Actualizado a 29/05/2011

Martín Chirino "Menos es más"

Manuela García

La exposición de Martín Chirino que nos presenta el IVAM, hasta el 5 de marzo, contiene un total de 23 esculturas y constituye una selección retrospectiva de las piezas más representativas en las diferentes etapas creativas del escultor canario. Una de ellas, El arco del mundo, nos da la bienvenida desde la misma explanada de entrada al museo y una segunda, Árbol de luz y sombra, situada en el hall, nos invita a ver la exposición.

Chirino está considerado como uno de los escultores españoles más sobresalientes de los últimos tiempos dentro del arte forjado en hierro. Nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1925. Realiza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y aprende el oficio de la forja. A principios de los años cincuenta conoce en París la obra de Julio de González y él mismo reconoce que le impresionó violentamente. Precisamente en el número 6 de Cuadernos del IVAM hay un artículo escrito por Martín Chirino en el que dice que: en esta exposición hay un homenaje a Julio González. De él me impactó como dibujaba espacialmente, su voracidad, sus ganas de poseer el espacio. Esa voracidad también está en mí. Cuando hago una escultura, una órbita, más que la obra lo que me importa es todo el espacio que encierra. Reconoce, también, la influencia de los constructivistas, Malevich y El Lissitzky, en los que veneraba su manera de entender y manejar el espacio, y la del grupo El Paso, al que se incorporó a finales de los años cincuenta. Desde 1959 la espiral se convierte en elemento básico y constante de sus trabajos, representación del viento y símbolo de la fuerza de la naturaleza relacionado con el origen, la fecundidad y el desarrollo según la cultura guanche.

Trabaja por series, cada una de las cuales tiene relación con sus vivencias personales, en una de las primeras, la de las Reinas negras, se ve el influjo de África, tan cercana a sus islas, y el surrealismo; en los años sesenta realiza la de Los inquisidores en la que se refleja una preocupación de orden político; de los años noventa es la de las Crónicas del siglo XX, una reflexión sobre el arte contemporáneo. En el artículo citado podemos leer, en referencia a sus últimos trabajos: ¿Qué busco ahora? Me limito pura y exclusivamente a la creación, a dibujar en el aire y a reflexionar sobre ese espacio que está ahí para que lo definamos sin limitarlo...Mi obra nunca ha renunciado a lo sublime. Toda ella está recorrida por un hambre de belleza, por una actitud estoica ante la vida y por una identidad tan fuerte que me ha ido acercando cada vez más a los orígenes.

La muestra nos ofrece la ocasión de conocer la obra de esta gran artista y, si nos acercamos a las salas de Julio González, podremos ver esa influencia de la que él habla. Se la recomiendo.

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