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Arte y Libertad

Año VI - Número 33

Actualizado a 06/09/2010

Usos y abusos del Monasterio de San Miguel de los Reyes

Manuela García

Penal desde 1859 hasta después de la Guerra Civil

Penal desde 1859 hasta después de la Guerra Civil

Desde que en 1401 se acaban las obras del monasterio cisterciense de Sant Bernat de Rascanya, encargado por el abad de Santa María de la Valldigna, muchos han sido los usos que se le ha dado a este histórico edificio. En 1536 muere Germana de Foie y en su testamento dispone ser enterrada en él, pero quiere que éste sea regido por la orden de San Jerónimo. El duque de Calabria, su esposo, inicia las gestiones para cumplir la voluntad de su esposa y consigue que, en 1545, el papa Pablo III, por medio de una bula, suprima la orden cirstenciese que hasta ese momento se había hecho cargo del monasterio, para instaurar en su lugar a la de San Jerónimo, lo que da lugar también a un cambio de nombre bautizándole con el actual de San Miguel de los Reyes.

Siglos después, y como consecuencia de las medidas de desamortización emprendidas por Mendizábal en 1835, se procede a la disolución definitiva de la comunidad de San Miguel de los Reyes, pasando el monasterio a manos del Estado. A partir de esta fecha el edificio permanece en un estado de casi abandono y sin un uso definido. Un informe emitido por la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos en 1845 decía así refiriéndose a él: "Sirve de madriguera a una porción de familias que se dicen de militares retirados sin mas objeto ni ocupación que explotar la riqueza del edificio arrancando puertas, ladrillos, yerros y todo aquello que no resista a su fuerza natural". Por esas fechas a punto estuvo de desaparecer ya que el Estado vendió el monasterio a un particular que tenía la intención de demolerlo.

Por suerte, el Ayuntamiento y la Academia de San Carlos paralizan el proceso. Corre el año 1857 cuando se habilita como Asilo de Mendicidad y poco después como cárcel de mujeres y es en 1874 cuando el Estado decide acondicionarlo como Presidio Nacional de hombres siendo el arquitecto Tomás de Aranguren el que redacta el proyecto de adecuación, por el que se construyen dos galerías penitenciarias en la parte norte de la iglesia. Durante y después de la Guerra Civil este presidio fue el destino de numerosos presos políticos hasta que en 1966 se clausura definitivamente.

Durante los años setenta, siendo propiedad del Ayuntamiento y de la Diputación, el monasterio albergó varias actividades al mismo tiempo. Por una parte fue Colegio Público, con el nombre de C.P. Reina Doña Germana, impartiéndose sus clases en una serie de pabellones prefabricados que se alineaban en la explanada que hay a la entrada del monasterio y que daban al conjunto un aspecto de campo de concentración. Durante un periodo de tiempo una parte de ese espacio estuvo compartida por el colegio y los acogidos a la Ley de Vagos y Maleantes a los cuales, aunque separados por un muro, los alumnos podían ver desde las clases del primer piso, lo que no constituía exactamente un ejemplo muy edificante para ellos. En el interior del edificio del monasterio se almacenaban los enseres de los embargos que llevaban a cabo el Ayuntamiento o la Diputación y algunos fines de semana se realizaban allí mismo las subastas. El interior de la iglesia, completamente destrozada, servía para que en él se confeccionara cada año el tapiz de flores de la Virgen.

Como pueden ver muchos han sido los usos y abusos por los que ha pasado este emblemático edificio hasta que, en el año 2000, se habilita como sede de la Biblioteca Valenciana tras una magnífica restauración de todas las dependencias del conjunto arquitectónico, hecha de forma tal que se pueden ver trazas de casi todos los avatares por los que ha pasado.

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