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Número 61
3 de Abril de 2011

Enterarte

Cartografías silenciadas

Jasper Johns.Las huellas de la memoria.

Las esculturas de Edgar Degas

Silvina Berebguer, Galería del Palau

Sala Parpalló

María Lionza: La Diosa de los ojos de agua.

Spadari,Cronista Visual.

"Temps de Dones" en la Galería O+O Valencia.

"Artifex:Ingeniería romana en España", en el Museo de Prehistoria de Valencia.

Sorolla en el Centro del Carmen.

Rusia Sagrada. Iconos del Museo Rublev de Moscú

Obra sobre papel en la Colección del IVAM

Museo de Bellas Artes San Pío V

La Galería Puchol ha presentado la obra del pintor valenciano Juan Ribes Coll.

El Institut Valencià d´Art Modern, acoge la exposición de Paolo Riani, “Un mundo de arquitecturas”.

La Galería O+O inaugura la exposición "Sis Arts a Benimaclet".

Brasil and beyond.Fotografías de Bernie DeChant.

Julio González y David Smith. Un diálogo sobre la escultura.

Por laberintos.

Jesús Castelló vivirá para siempre en Valencia.

Joanot Martorell y el otoño de la caballería.

Joan Cardells: Grafitos . ceras . celulosas . bronces

Colección Díaz Prósper, patrimonio y memoria. Fotografías 1839-1900

Juan Barberá (Valencia, 1954). A pulso

MATTA 1911-2011

“VAL-ANDALUS", en la Galería O+O.

1937- 2010 Los concursos para los pabellones de España en las Exposiciones Internacionales.

El Museu de Prehistòria mostrará a partir del próximo lunes el rostro actualizado de Ötzi, la momia más antigua del mundo.

Expressions del Patrimoni. Fotografia i llengua.

Primavera en el Centro del Carmen

Retratos de la Belle Époque.

AGENDA 2011.

La Galería O+O dirigida por Enriqueta Hueso presenta una nueva exposición, Chile & España.

El Centro del Carmen. Otra apuesta en defensa de nuestro patrimonio.

Gestión Cultural O+O. Cuatro años después 2007/ 2011.

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Año X - Número 61

Actualizado a 20/09/2012

Julio González y David Smith. Un diálogo sobre la escultura.

Manuela García. Valencia, enero’11

IVAM. Hasta el 1 de mayo

 Según palabras de J.F. Ivars, comisario de la muestra, con esta exposición se pretende rendir un homenaje artístico a dos figuras cardinales para la definición de la escultura moderna a través del encuentro de una selección de casi 100 obras de Julio Gónzalez y David Smith.

 Julio González (Barcelona, 1876 – París, 1942), está considerado el padre de la escultura en hierro habiendo forjado un  estilo, en el que incorporaba el espacio y el tiempo a su obra, que cambió el sentido que hasta entonces había tenido la escultura del hierro dotándolo de nuevos valores constructivos y expresivos.

Por su parte, David Smith (1906-1965) es el escultor estadounidense más original e influyente de su generación. Empezó a estudiar arte en la Universidad de Ohio en 1924, y al mismo tiempo trabajó en la fábrica de motores Studebaker de South Bend (Indiana), donde aprendió las técnicas de trabajo del metal que le serían tan útiles en el futuro. Después de un periodo en el se dedicó al estudio de la pintura, volvió a la escultura realizando su primera escultura de hierro soldado en 1933. Durante esta década construye originales composiciones a partir del acero y chatarra ‘encontrada’, piezas de maquinaria agrícola, etc. En 1940 expuso un grupo de quince relieves de bronce llamado Medallas del deshonor. Tras colaborar como soldador en trabajos de defensa militar volvió a la escultura en 1945. Desde finales de los 50 hasta su muerte en accidente de automóvil, realizó la obra por la que es especialmente conocido entre las que se encuentran las Zig, Tank, Totem, Agricola, Cubi o Voltri.

En la década de los años 30 del pasado siglo y a raíz de un viaje por Europa, Smith descubre la obra en hierro de González, a quien consideraría “el maestro de la soldadura”, extrayendo de su obra, como puede apreciarse en la exposición, una buena parte de sus investigaciones artísticas posteriores con convergencias y prestaciones que constituyen un diálogo entre las obras de ambos escultores.

Como señala Ivars, “El arte de estos dos escultores comparte la exigencia de la obra bien hecha y, a su vez, la convicción de que en ese compromiso se fundamenta una irrenunciable propuesta ética que apela a la sociedad como el conjunto de esforzados profesionales aunados por el imperativo moral del trabajo solidario. La Montserrat de Julio González, una premonición extrema, en los albores de la Guerra Civil, al igual que lo sería las Medals for Dishonor de David Smith en el umbral de la hecatombe bélica por llegar. Dos artistas que al margen de la distancia que los separa, señalan un antes y un después en la comprensión de la escultura contemporánea y comparten algunas convicciones decisivas. A la mirada del siglo XXI cuando menos.”

 

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