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Número 62
20 de Mayo de 2011

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La Muralla Árabe de Madinat Balansiya.

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Año X - Número 62

Actualizado a 29/05/2011

La Muralla Árabe de Madinat Balansiya.

José Hinojosa Montalvo.

Retablo del Portal de la Valldigna.

Retablo del Portal de la Valldigna.

 A los que nos gusta pasear por la Valencia antigua, la Ciutat Vella, uno de los mayores placeres es discurrir por el barrio del Carmen, donde siempre encuentras una placita o un rincón en los que el tiempo y la Historia nos han dejado su huella. La plaza del Ángel es uno de ellos, y allí podemos ver un hermoso torreón, adaptado a vivienda posteriormente de lo que fue la cerca árabe de Valencia.

 Y es que la muralla es considerada por historiadores y arquitectos como uno de los elementos clave de la ciudad, tanto en el Islam como en Occidente. No cabe duda de que en las ciudades de al-Andalus la muralla jugó un papel fundamental para ejercer la protección y el control fiscal de la población por parte estatal. Estas murallas estaban construidas de piedra o tapial, protegidas por torreones y un foso, con una serie de puertas de acceso que daban a los diversos caminos que salían de la ciudad.

 Valencia responde a este arquetipo de ciudad islámica amurallada, en la que el río Turia, y el mar servían de protección natural en uno de sus flancos. El siglo XI, con la descomposición del califato y la aparición de los reinos de taifas, va a permitir a los poderes locales asentados en las ciudades el renacimiento urbanístico, político, social y económico de las mismas. En Madinat Balansiya, según Al-Udri, fue el nieto de Almanzor Abd-al-Aziz, que reinó cincuenta años, quien construyó el nuevo recinto murado de Valencia, superando el viejo marco de la ciudad romana. Ibn Hayyan, por su parte, atribuye a Mubarak y Muzaffar los iniciadores de la muralla, que sería continuada por Abd-al-Aziz. Lo cierto es que es ahora, en el siglo XI, cuando Valencia (Balansiya) se convierte en una de las principales urbes andalusíes y las murallas son testimonio de ello. Este recinto, en perfectas condiciones, fue el que se encontraron los cristianos cuando conquistaron Valencia.

 Hoy quedan pocos restos visibles de este recinto, que se adapta a la orografía del terreno. Tendría un perímetro de unos 2.600 metros, comenzando su recorrido por la puerta de al-Qantara, donde hoy están las Torres de Serranos, y desde aquí el muro giraría bruscamente hacia el SO, adentrándose en la manzana de casas entre la calle de Las Rocas y Plaza de Los Fueros. Cruzando la calle Roteros, el muro penetraba por la calle Palomino y atravesaba la calle de la Cruz, pasando por el solar al que se accede desde la plaza del Ángel y por las casas de la plaza de Navarros. Se conserva aquí parte del lienzo y una torre.

 Desde aquí pasaba por la calle En Borrás, introduciéndose como medianera en el bloque de casas a las que se accede por la calle Mare Vella, donde se conserva una segunda torre. Prosigue hasta el Portal de Valldigna, abierto en época cristiana, junto al cual se eleva otra torre. A esta altura el muro giraba hacia el SE, cruzaba la plaza de San Jaime y se adentraba por la calle Bolsería. Atravesaba las calles En Colom, Cajeros y Cordellats, así como el solar de La Lonja. Luego cruzaba las calles Ercilla, Mantas y del Trench, la de San Vicente, continuando por el interior de los edificios de la plaza de Mariano Benlliure, Moratín, Barcelonina, Transits y Miñana, hasta la Universidad.

  Desde allí giraba hacia el N; seguía paralela a la calle Comedias hacia la plaza de la Congregación; cruzaba la calle Aparisi y Guijarro hasta la calle de los Maestres y desde aquí hacia la actual iglesia del Temple. Aquí giraba hacia el O, siguiendo paralelo el curso del río hasta unirse con el tramo donde se inicia la descripción.  Tradicionalmente se admite que la posterior muralla cristiana se ciñó en el tramo paralelo al viejo cauce del río al trayecto de la islámica, pero recientes excavaciones en la calle Conde de Trenor muestran que la muralla cristiana se construyó aprovechando el valladar de la islámica, derribándose ésta una vez finalizada la nueva obra.

 Al-Udri cita seis puertas en esta muralla: Bab al-Qantara o Puerta del Puente, detrás de las actuales torres de Serranos; Bab al-Hanax o Puerta de la Culebra, en la calle de Salinas. Bab al-Qaysariya o Puerta de la Alcaicería, entre las actuales calles de las Mantas y del Trench. Bab Baytala o Puerta de la Boatella, entre la calle Cerrajeros y la plaza de Mariano Benlliure. Bab al-Xaria o Puerta de la Xerea, donde hoy se levanta la iglesia de Santo Tomás. Bab ibn Sajar, en la actual iglesia del Temple. Bab al-Warraq o Puerta de la Hoja, abierta en la calle del Salvador, comunicaba la ciudad con el arrabal de la calle Alboraia.

 Las torres del muro eran macizas y de planta semicircular, en mampostería regular, muy sólida, pudiendo apreciarse varias de ellas en el barrio del Carmen, algunas ocultas dentro de los edificios: en la Plaza del Ángel y en las calles Mare Vella, Portal de Valldigna y Caballeros, Conde de Trénor, plaza dels Furs, plaza del Marqués de Busianos y plaza del Horno de San Nicolás, esta última conservada en el sótano del Colegio Mayor Rector Peset.

 Desde el siglo XII hubo importantes modificaciones en la muralla, sobre todo en su sector suroriental, al ampliarse el recinto hacia el sur, llegando hasta la depresión formada por el antiguo brazo del Turia, en la actual calle de las Barcas. Así mismo, se incorporaron a la muralla diversos elementos de refuerzo, como torres cuadradas, de cuatro metros de lado, realizadas con hormigón en su base y acabadas en altura con tapial. En algunos puntos, se introdujeron otros elementos de refuerzo como es el caso del baluarte localizado en la plaza del Tossal y del cual es visible una de sus torres cuadradas. Se erigió un nuevo tramo en el sector este de la medina y se abrió la puerta de la Xerea, en el solar donde luego se levantó la fachada de la iglesia de la Congregación y que se mantuvo en pie hasta 1726, cuando se derribó para construir el mencionado templo.

 El lienzo de la muralla es de encofrado de mortero, con un ancho medio, en la calle de Caballeros, de 2,30 m. El recinto estaba protegido, así mismo, por un foso o valladar, que en algunos puntos tenía más de seis metros de anchura, aunque delante de las torres no llegaba a los tres. De la toponimia árabe de nuestra muralla sólo se conservaron dos nombres, el de las puertas de la Xerea y de la Boatella, ambos muy populares.

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