Año X - Número 61
Actualizado a 20/09/2012
M. Corachán. Valencia, junio’10
Este mes de junio Torrente Ballester habría cumplido los cien años y en Santiago de Compostela se ha querido recordar el acontecimiento dedicándole una gran exposición dentro de los actos previstos para la conmemoración del centenario. Los mundos de Gonzalo Torrente Ballester reúne a través de casi 500 piezas, muchas de ellas inéditas, la trayectoria tanto vital como literaria del escritor, en ella se pueden ver sus libros, manuscritos, cartas, fotografías, cuadros y documentos y objetos de todo tipo que nos permiten bucear en la personalidad del autor de obras tan emblemáticas como Los gozos y las sombras.
La muestra, que se podrá ver hasta septiembre, ha itinerado, y seguirá haciéndolo, por las ciudades con las que el escritor tuvo una especial vinculación y en cada una de ellas se destaca el aspecto que define esa relación. Por ejemplo en Santiago de Compostela se ha recreado su lugar de trabajo con sus estanterías, libros, cuadros, muebles y objetos cotidianos algo que, por su complejidad, sólo se podrá ver aquí. La parte documental incluye documentos auditivos en distintos soportes de modo que el visitante podrá escuchar la voz de Torrente Ballester. La fotografía también ocupa un lugar destacado pudiéndose ver fotos que el escritor tomaba y muchas de las cuales eran utilizadas como herramienta de trabajo que luego trasportaba a sus relatos. Vari Caramés ha sido el encargado de realizar una serie de fotografías que recorren los lugares más queridos del escritor. Cierra la exposición un documental en el que el propio escritor habla de su vida, su obra y sus preocupaciones intelectuales, sociales y políticas.
Torrente Ballester nace en el municipio de El Ferrol. Hacia 1927 se traslada a Oviedo donde estudia Derecho y en donde tuvo sus primeros contactos con las vanguardias literarias. Su primera actividad periodística fue en el diario ovetense El Carbayón. En 1929 se traslada a Madrid y empieza a frecuentar la tertulia que lideraba Valle-Inclán. Después de distintas estancias en diversas ciudades vuelve a Galicia instalándose en El Ferrol definitivamente en 1933. El alzamiento militar del 18 de julio le sorprendió en París. De regreso a España, y siguiendo la recomendación de un sacerdote amigo se afilia a la Falange. Acabada la guerra civil gana una plaza como profesor de enseñanzas medias en Ávila y a partir de ese momento su residencia cambia según los avatares de su carrera profesional.
Su primera novela, Javier Mariño, se publica en 1943, pero fue secuestrada por la censura gubernativa a los veinte días de salir. Su primer acercamiento al mundo cinematográfico, con el que colaboraría a lo largo de casi toda su vida, fue una participación en el guión de la película Llegada de noche de Nieves Conde.
La firma, en 1962, de un manifiesto en defensa de los mineros asturianos en huelga le cuesta perder su puesto de trabajo en el Escuela de Guerra Naval y sus colaboraciones como crítico en Radio Nacional y en el periódico Arriba. La State University of New York le invita en 1966 a dar unos cursos y allí se traslada con toda su familia. Aparte de una seguridad económica su vida en Albany le supuso el encuentro con una forma de vivir en la que ausencia de tertulias de café, de vida nocturna, de cines o de teatro le proporcionaba tiempo para pensar y escribir. Entre otras allí concibió La saga/fuga de J.B. considerada como una de las grandes novelas escritas en español del siglo XX, publicada en 1972 por la editorial Destino. Años después, en 1970, cansado de esta vida y añorando su país natal decide a volver a España y pedir su reingreso en la enseñanza. El escritor antes que como novelista o periodista, siempre se definió como “un profesor”.
La lectura de su discurso de ingreso en la Real Academia Española tiene lugar en 1977 con el título de Acerca del novelista y de su arte. A partir de este momento comienzan los reconocimientos de su obra y se suceden los honores
Según alguno de sus críticos, como novelista, Torrente Ballester “sobresale por el planteamiento y la resolución profundamente irónicos de sus narraciones. Esta ironía se basa en la percepción de lo real en lo maravilloso y de lo maravilloso en lo real, por lo que se le ha calificado en ocasiones como la respuesta española al realismo mágico hispanoamericano, lo cual Torrente rechazaba”.
En 1980, a los setenta años, termina su actividad docente y se dispone a disfrutar de una jubilación que se caracterizaría por una intensa creación literaria y los viajes. Fue, en 1985, el primer novelista español galardonado con el premio Miguel de Cervantes. A partir de entonces publicaría casi un libro al año, además de viajar por todo el mundo ofreciendo charlas, conferencias y cursos. Fue un periodo de intensa producción literaria en el que serían varios los premios y reconocimientos que recibiría a uno y otro lado del Atlántico, como el doctorado Honoris Causa por la Universidad de La Habana, en 1992, o el premio Castilla y León de las Letras, en 1995.
Torrente Ballester sufrió, como tantos otros autores, el acoso de la Censura oficial instaurada en plena guerra civil por el aparato franquista siendo muchos los expedientes a los que se enfrentó. Su primera novela, Javier Mariño, publicada en 1943, ya tuvo problemas con la censura. Tampoco se libraron de ella Don Juan, publicada en 1963, ni La saga/fuga de J. B., que fue presentada a Censura el día 12 de junio de 1972 –ya en edición impresa– y aprobada el 13 de junio del mismo año. Resulta cuanto menos curioso que una novela de 600 páginas se autorizase al día siguiente de su presentación e igualmente es relevante el informe del censor que, entre otras consideraciones, acaba diciendo: “Este libro no merece ni la denegación ni la aprobación. La denegación no encontraría justificación, y la aprobación sería demasiado honor para tanto cretinismo e insensatez. Se propone se aplique el silencio administrativo.”
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