Año X - Número 61
Actualizado a 29/05/2011
Nela Vert. Valencia, junio’10
La casa Christie´s acaba de subastar la escultura Tête, de unos 65 centímetros que representa una figura oval con ojos en forma de almendra, labios finos y pequeños, y cuello alargado, siguiendo las características de los retratos del célebre pintor. La obra fue esculpida por Amedeo Modigliani (Livorno 1884- París 1920) entre 1910 y 1912. Un coleccionista anónimo que hizo la puja por teléfono pagó por ella 43,18 millones de euros, una cifra que la convierte en la pieza más cara jamás subastada en Francia y en récord mundial para una obra del Modigliani jamás vendida en una subasta. Según señaló la casa de subastas, la obra, que fue expuesta por primera vez en el Salón de Otoño en 1912, logra combinar “una estructura muy marcada y la emoción característica del trabajo del artista".
Modigliani es el arquetipo de artista bohemio, simpático, atractivo, seductor, elegante con una vida marcada por la droga, el alcohol, las mujeres, la pobreza y la enfermedad que sólo alcanzaría la fama después de muerto. Con 36 años murió víctima de una tuberculosis que arrastraba desde su niñez y desde ese momento comenzó a fraguarse su leyenda de artista perseguido por un trágico destino. Su musa y compañera, Jeanne Hébuterne, no pudo soportar su desaparición y se suicidaría pocas horas después de su muerte. A ambos les sobrevivió su hija Jeanne que consagró su vida a la recuperación de la obra de su padre y a escribir una biografía del artista, Modigliani sin leyenda, para aclarar la verdad sobre su vida que el romanticismo había deformado.
Vicente Molina Foix haciendo referencia a una frase de Picasso en la que decía que “el único en París que sabe vestir es Modigliani”, escribe: “Superando el valor icónico de la gorra y la pipa de Picasso o el flequillo infantil y las gafitas redondas de su buen amigo Foujita, Amedeo aparece caracterizado infaliblemente con un atuendo igual de legendario que sus arrogancias: la chaqueta de terciopelo (con rozaduras y lamparones), los fulares rojos estilo Garibaldi, los sombreros de ala ancha…”.
Las pinturas de Modigliani se caracterizan por su simplificación, sus líneas sinuosas, las formas planas y las proporciones alargadas. La mayor parte de su obra la integran retratos y estudios de la figura humana, siendo característicos de estos los rostros ovalados que tan popular le hicieron. Aunque en un principio estuvo influido por Toulouse-Lautrec, Paul Cézanne, Klimt o Picasso la realidad es que creó un estilo pictórico absolutamente personal, original y fácilmente reconocible que ningún otro pintor ha continuado.
Durante unos años se dedicó a la escultura pero tuvo que dejarlo porque a causa de su enfermedad el polvo le producía problemas de salud. Sus obras pictóricas de mayor éxito son las que realiza entre 1915 y 1920 y, casi todas ellas son retratos de amigos, personajes anónimos o mujeres desnudas. Retrató a los habituales de Montparnasse, como Soutine, Diego Rivera, Juan Gris, Max Jacob, Blaise Cendrars y Jean Cocteau. Su rapidez de ejecución le hace famoso y según parece nunca retocaba sus cuadros. Su atracción por la figura humana fue tal que en toda su vida pintó sólo cuatro cuadros cuyo tema no es el cuerpo humano: un paisaje de Toscana, en su época de estudiante en Italia, dos paisajes del sur de Francia, cuando, durante la guerra, vivió dos años en Cagnes-sur-Mer, donde le resultaba difícil encontrar modelos, y una naturaleza muerta, en un cuadro a dos manos con su amigo Moïse Kisling.
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