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Arte y Libertad

Año X - Número 60

Actualizado a 29/05/2011

El espíritu futurista en la publicidad italiana

Alicia Senón, Llopis Golec.

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Unos carteles expuestos en la exposición. Fotos: Alicia Senón

Unos carteles expuestos en la exposición. Fotos: Alicia Senón

El espíritu futurista en la publicidad italiana es el título de la exposición inaugurada el día 18 de mayo en el MuVIM de Valencia.

Es una interesante muestra de carteles, bocetos, diseño gráfico y esculturas italianas desde el año 1920 hasta 1950. El comisario de la exposición Luigi Cavadini en su texto publicado en el catálogo dice:

“El futurismo es, sin duda, uno de los movimientos de vanguardia más interesantes que maduran entre la primera y la segunda década del siglo XX. De matriz y construcción enteramente italiana, fue lanzado y promovido con obstinación por Filippo Tommaso Marinetti, poeta y escritor que buscaba nuevas posibilidades expresivas y, apremiado por el rápido cambio social, propugnaba una amplia revolución cultural partiendo de la poesía, que resumía en 1909 en un escrito publicado como Manifiesto del futurismo […]”

El rápido cambio social estimuló los pensamientos de Marinetti, quien propuso una revolución cultural gestada en principio en los ambientes literarios y luego en la pintura y la escultura e impregnando posteriormente otros campos del pensamiento y la expresión como la música, fotografía, arquitectura, teatro, ciencia y, en general, toda la vida humana. En el primer Manifiesto futurista publicado el 20 de febrero de 1909 Filippo proponía, entre otros, prender el fuego a los estantes de las bibliotecas, desviar el curso de los canales para inundar los museos y demoler las ciudades veneradas. Habría que decir no a la inmovilidad y sí a la belleza de la velocidad. Los futuristas adoraban la guerra como la única higiene del mundo y estaban en contra del feminismo.

La idea del futurismo se centraba en el progreso de la tecnología dentro de una sociedad que miraba hacia el futuro y aceptaba el mito de la velocidad, sin olvidarse del lujo.

La característica principal de una obra futurista era la expresión de la vitalidad a través del dinamismo y plasticidad de las formas.

La primera exposición de los futuristas se celebró en febrero de 1912 en la Galería Bernheim de Paris en la que participaron, entre otros, R. Delaunay, P. Picasso o F. Léger.

Las ideas futuristas condicionaron también el lenguaje publicitario de la época y los años posteriores, siendo un instrumento innovador de comunicación. Aparecieron  muchas innovaciones integrando en sus propuestas muchas de las peculiaridades del movimiento futurista como improvisaciones o plalabras en libertad. La influencia del estilo futurista se vio reflejada en todos los lenguajes publicitarios, pero lo fundamental fue la superación del gusto de lo decorativo, primer paso para alcanzar una síntesis global del mensaje.

En la arquitectura el pensamiento futurista propugnaba la abolición de cualquier decorativismo proclamando una arquitectura del cálculo y simple, a base de cemento armado, del hierro, cristal, cartón, etc., como sustitutos de los materiales de construcción clásicos como la madera.

La exposición que podemos visitar en el MuVIM de Valencia se compone mayoritariamente de carteles, algunos de grandes dimensiones, hechos con dos o cuatro hojas de papel perfectamente unidas entre sí. Sus colores están muy bien conservados. Son carteles muy atractivos visualmente y sencillos al mismo tiempo. Junto a ellos se encuentran obras  de menor tamaño como portadas de revistas y libros y, también  documentos escritos.

Todas las obras expuestas forman parte de una amplia colección del Massimo & Sonia Cirulli Archive de Nueva York mostrándonos algunos aspectos de la publicidad en Italia en la primera mitad del s. XX.

Entre los artistas representados en la muestra figuran nombres reconocidos universalmente por la hisotria del arte como Lucio Fontana o Enrico Prampolini, obras de los diseñadores-ilustradores relacionados directamente con el medio publicitario como Federico Seneca, Mario Gros, Marcello Dudovic, obras del arquitecto y diseñador Marcello Nizzoli o collages originales de Bruno Munari junto con las temperas de Sepo y de Calzavara con el fin de documentar las fases de la creación de productos.  Junto a los carteles se pueden ver también varias esculturas.

Viendo la muestra podemos observar la manera en la que habían infuido las novedades de la poética futurista en el lenguaje publicitario italiano.

Las figuras aparecen simplificadas, transformándose casi en muñecos animados o se ven reducidas por esquemas abstractos. A veces parecen tridimensionales.

Los colores recargados o contrastados crean vivas imágenes que actíuan de fuerte reclamo para el ojo. Los fondos monocromos eliminan cualquier traza de decoratividad.

Las figuras aparecen dinámicas a pesar de su monumentalidad.

Los autores de los carteles futuristas expresaron con acierto la idea de la velocidad desdibujando el paisaje a partir de elementos repetitivos y desenfocados como si fueran vistos desde la ventanilla de un automóvil en marcha. En los carteles futuristas con frecuencia aparece el cielo con nuestros inventos voladores modernos, símbolos de la libertad y de la potencia. También hay carteles que transmiten mensajes sólo a través de la escritura o formas de carácter simbólico, con influencias del norte y son una esquematización de la imagen gráfica de la obra que nace de la investigación tipográfica del constructivismo, neoplasticismo o  la Bauhaus.

A pesar de que el futurismo italiano duró sólo hasta el año 1919 ejerció una gran influencia en las vanguardias artísticas en muchos países, especialmente en Rusia, donde inspiró el movimiento constructivista o en Polonia, siendo predecesor del formismo.

La exposición patrocinada por la CAM se puede ver hasta el mes de octubre.

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