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Arte y Libertad

Año X - Número 60

Actualizado a 29/05/2011

Guinovart

Manuela García. Valencia, abril’10

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Obra de Guinovart

Obra de Guinovart

Galería Rosalía Sender. Hasta el 12 de junio

Hace casi exactamente tres años la Galería Rosalía Sender  presentaba lo que entonces eran los últimos trabajos de Guinovart, un artista que había trabajado para la Galería casi desde que ésta abrió sus puertas.  Ahora nos trae la primera exposición que se le hace después de su muerte en la que, a modo de repaso de su trayectoria, hay de todo un poco: obra grande, pequeña, sobre tela, sobre madera, sobre papel y de varias etapas.

La obra de Guinovart,  equilibrada en el contenido y la forma, crea una complicidad entre el cuadro y el espectador trasmitiéndole sus preocupaciones estéticas y sociales. Él lo expresaba así: “Creo que el artista tiene dos compromisos fundamentales, buscar el lenguaje, el cómo y la forma, es decir, los contenidos formales que son la clave de la creación y por otra parte los contenidos existenciales: ética, crítica, humanismo”. Pintor, ilustrador, escenógrafo, escultor y grabador ha sido uno de los artistas más singulares de la segunda mitad del siglo XX, legando una obra comprometida política y socialmente con la que buscaba “alcanzar lo inalcanzable”. Aunque vinculado a las vanguardias artísticas surgidas en la Barcelona de los 50, supo escoger su propio camino huyendo del encasillamiento con un estilo definido y evolucionando permanentemente. En su obra destaca la presencia matérica con la incorporación de elementos y objetos diversos, que siempre tienen además una lectura simbólica que aproxima realidad y obra, y que junto con el título de la obra permite interpretar sin dificultad el tema del que trata. Y, lo que es una constante en Guinovart, la utilización de su entorno vital como materia prima para la creación de sus obras, ya sea el campo en el que pasó su infancia, el bosque junto al que tenía su estudio o el desierto argelino que se manifiestan a través de símbolos para formar parte de una poética subjetiva. Agramunt, el pueblo de su madre, le dio un sentido profundo de la naturaleza, por eso decidió crear allí  el Espai Guinovart, donde se exhibe de forma permanente su obra. Guinovart consideraba, según explicaba a Efe en 2004, que el artista es un reflejo constante de su propia historia, por lo que “debe salvar su libertad y no caer prisionero de un estilo, de una reputación o de un éxito”. Otra de las constantes en su trayectoria artística y vital es el compromiso político y social, que abarca desde la denuncia del régimen franquista hasta su oposición a la guerra de Irak.

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