Año X - Número 60
Actualizado a 20/09/2012
M. Corachán. Valencia, marzo’10

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."
Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Ya van a cumplirse diez años desde que un 3 de mayo salió el primer número de Arte y Libertad. Y no fue casual que saliera precisamente ese día, el 3 de mayo, sino deliberadamente buscado porque en esa fecha se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Libertad de Prensa. En 1993, la Asamblea General de la UNESCO declaró el 3 de mayo Día Mundial de la Libertad de Prensa. Esta medida tuvo su origen en la Conferencia General de la UNESCO que, en una resolución de 1991 sobre la "Promoción de la libertad de prensa en el mundo" había reconocido que una prensa libre, pluralista e independiente era un componente esencial de toda sociedad democrática. Se escogió esta fecha a fin de conmemorar la Declaración de Windhoek sobre la promoción de una prensa africana independiente y pluralista, adoptada el 3 de mayo de 1991 en el Seminario sobre la promoción de una prensa africana independiente y pluralista organizado por la UNESCO y las Naciones Unidas en Windhoek (Namibia).
La fecha es una oportunidad para celebrar los principios fundamentales de la libertad de prensa; para evaluar su estado; para defender los medios de comunicación de los atentados contra la independencia y para rendir homenaje a los periodistas que han perdido sus vidas en el cumplimiento de su deber.
La ONG Reporteros Sin Fronteras realiza todos los años un informe anual sobre la libertad de prensa. Es curioso constatar que en el del 2009 España aparece en el puesto 44. El informe se realiza a través de un cuestionario con una serie de criterios que permiten evaluar la situación de la libertad de prensa en un país, según explica la ONG en su página web. Ya en años anteriores España había bajado puestos en ese ranking debido, según Reporteros Sin Fronteras, al secuestro de la revista El Jueves por la portada considerada "injuriosa" para los Príncipes de Asturias (en ella se mostraba una viñeta satírica en la que aparecían sendas caricaturas del príncipe de Asturias y de Leticia, en una postura sexual explícita con una frase dicha por el príncipe, "¿Te das cuenta si te quedas preñada? Esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida", que hacía referencia a la ayuda de 2.500 euros a la maternidad anunciados por el Gobierno). También por las denuncias de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) contra dos páginas web (la presentada contra 'putasgae.org' se saldó con una multa de 36.000 euros "por daños y perjuicios" a la SGAE, mientras que la presentada contra 'Frikipedia' consiguió una orden de cierre y, posteriormente, una rectificación al artículo que definía a la sociedad como 'Siempre Ganamos Algunos Euros', así como una multa de 600 euros para el responsable de la web como indemnización a la SGAE y a su directivo Pedro Farré), y como tercera censura estaban las coacciones de la banda terrorista ETA contra los periodistas que no comulgan con sus ideas.
Pero hay una censura mucho más sibilina, la autocensura que desde todos los medios de comunicación hacemos prácticamente todos los días sin que apenas nos demos cuenta tan siquiera de que la estamos ejerciendo. Por ejemplo, se censuran las palabras cuando se dice que nuestros soldados en Afganistán están no en misión de guerra sino en misión humanitaria. Se censuran hechos cuando se da una noticia parcialmente ocultando lo que no nos gusta de ella. Se censuran actitudes cuando, para evitar represalias, alabamos algo que realmente deberíamos criticar. Se censura todo lo que tiene que ver con la monarquía…Y así podría seguir casi indefinidamente. Por eso les digo que tire la primera piedra aquel que esté libre de haber hecho, por activa o pasiva, algún tipo de censura. Pero, aún así, no deberíamos olvidar que, como decía José Martí “la libertad cuesta cara y es necesario comprarla por su precio o resignarse a vivir sin ella” o esta frase de Voltaire "disiento con lo que dices, estoy en total desacuerdo con ello, pero defendería con mi vida tu derecho a decirlo".
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