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Arte y Libertad

Año X - Número 60

Actualizado a 29/05/2011

José Segrelles, buscando la inspiración en la fantasia de su pensamiento

"De una comarca de orografía dura y difícil, que inclina fuertemente al realismo, brotó, quiaá como contraste, uno de los más poéticos pintores valencianos de todos los tiempos" 1969, Salvador Aldana Fernández.

Isabel Albert. Valencia.

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José Segrelles

José Segrelles

Artículo editado en el nº16 de Arte y Libertad, del 18 de septiembre de 2002

En 1885 nace en Albaida, Valencia, José Gabriel Segrelles Albert. Su padre era aficionado a la pintura y en sus ratos libres, sobre algún papel y con carboncillo esbozaba pequeños dibujos. José, imitando a su padre desde corta edad manifestará su vocación artística y emprenderá los estudios de dibujo y pintura.

Sus primeras lecciones

Cuando contaba ocho años de edad viajó a Valencia con su hermano Vicente como tutor. Comenzó a asistir como alumno libre a la Escuela de Artesanos y a la Academia de San Carlos. Allí recibió las lecciones de grandes maestros valencianos como Joaquín Sorolla y José Benlliure, quienes destacaron su buen quehacer artístico.

En 1902, vivía Segrelles en Valencia con su hermano y su tío Antonio, le quedaban apenas dos cursos para terminar sus clases cuando una afección neumónica trunca la vida de su hermano. Sus estudios en la Academia de San Carlos quedarán suspendidos y se verá obligado a regresar a Albaida sumido en una gran tristeza.

Convence a su familia para marchar a Barcelona con su tío Antonio, quién acepta ser su protector y localiza una ocupación para su sobrino como retocador en la prestigiosa casa fotográfica Napoleón. Asiste en esa época a la Escuela Superior de Artes, en el edificio de la Casa de la Lonja, para terminar sus estudios. Obtiene una distinción académica.

Ilustrador de novelas

Un hallazgo casual le permite conocer las obras del estampista francés Gustavo Doré, el cual despertaría su instinto ilustrador y su vocación cervantina que se verá en el óleo que realizó sobre el tema de El Quijote.

En 1909, alquila un piso donde creará su verdadero hogar y al cual se trasladarían algunas de sus hermanas. Es entonces, cuando comienza su carrera artística como ilustrador.

Desde 1912 a 1919 dibujó, casi en exclusiva, para la Editorial Aralace y efectuó 37 libros de literatura infantil como "Obras maestras al alcance de los niños" o "Páginas brillantes de la historia". Realizó 100 aguatintas para la revista Hojas Selectas de Salvat y participó en el concurso de carteles convocado por Jabón Heno de Pravia, de la casa Gal, en el que obtuvo el primer premio. Su prestigio fue en aumento por la buena acogida de la prensa. En 1918 se le encargó la ilustración de una de sus más espléndidas series: El Quijote, que años después Espasa Calpe editará en una edición de dos tomos con 106 ilustraciones en color, realizadas en acuarela, al óleo y plumilla, con cabeceras de capítulo y letras iniciales, que más tarde se expusieron en parte de las Galerías Layetanas.

Recibió varios galardones por sus actividades como cartelista. En 1921 expuso en la Galería de BBAA "El Siglo", su repercusión fué excelente y los críticos estimularon el prestigio de Segrelles. En 1929 fué galardonado con la medalla de oro en la Exposición Internacional de Barcelona en la sección de dibujo.

En una de sus exposiciones en las Galerías Layetanas, se atrevió a invitar al gran novelista valenciano Vicente Blasco Ibáñez, qué admirado por su obra, le encargó 120 ilustraciones para sus novelas "Los muertos mandan", "El intruso", "La Catedral" y "Flor de Mayo". Las ilustraciones fueron realizadas con técnicas variadas: acuarela, óleo, gouache, etc., utilizando el banco y negro ya que aún no se editaba en color. La colección de Blasco Ibáñez no llegó a publicarse, lo costoso del proyecto y el fallecimiento del novelista en 1928 lo impidieron.

Años después los herederos del novelista pusieron en  venta las ilustraciones y Segrelles se ofreció a adquirirlas para ubucarlas en la que es hoy su Casa Museo en Albaida (Valencia).

Artista internacional

Su popularidad iba en aumento y fue reclamado en otros campos con la realización de afiches, envolturas, etiquetas y marcas para propaganda y presentación de productos de diversa índole con carácter publicitario.

Desde Madrid se interesaron por su obra, colaboró en revistas populares como Nuevo Mundo, La Novela Semanal, La Esfera, Mundo Gráfico y Elegancias, lo que le produjo un reconocimiento internacional, que años después le llevaría a ser contratado en Inglaterra y América. Al mismo tiempo realizó 45 originales de la serie Grandes Cacerías para los chocolates Ametller y 80 dibujos para El Quijote.

El año iba a ser más fructífero, realizó unas 50 ilustraciones para la leyenda franciscana "Florecillas de San Francisco", que le dio gran popularidad y no menos importantes fueron las ilustraciones de los textos de Edgar Allan Poe, Dante, o las fantásticas interpretaciones sobre "Las Mil y Una Noches", "La Atlántica" de Verdaguer, "Los Siete Pecados Capitales", etc.

Segrelles se internacionaliza, su prestigio se acrecienta en América. Vive en Nueva York con sus hermanas. Una agencia de publicidad neoyorkina le abonó 100 dólares por dibujo e hizo ilustraciones para American Magazine, Liberty y Reed Book. Fue solicitado para la revista The London News, y viajó a París.

Después de años de trabajos y de pasar por algunas editoriales con exposiciones, concursos y premios, reconocimientos y críticas, destacando siempre sus grandes méritos, se refugió en su pueblo natal, Albaida, donde fijará su residencia definitiva.

Imaginación y fantasía

Desde 1932 hasta la Guerra Civil Española, colaboró con distintas editoriales españolas e inglesas, elaboró unas láminas de la Pasión y confeccionó carteles deportivos, comerciales y turísticos. Fue nombrado catedrático en la Escuela Superior de Pintura y Grabado de Valencia y académico de Bellas Artes de Valencia.

En 1942 comenzó su ciclo pictórico religioso, recomponiendo gran parte de su obra religiosa destruida por la guerra. Más tarde volvió a exponer en Barcelona en la Sala Grife y Escoda, con obras diferentes a lo que estaban acostumbrados los espectadores, esa pintura academicista, dibujada con solidez, coloreada con sobriedad y plasmando un perimundo costumbrista pasaba a ofrecernos una pintura vigorosa pronta, rápida y segura, pero con un tejido cromático un tanto deshilachado.

Hacia 1960 acometió una serie temática lunar y de marcianos, sus grandes temas siderales, consecuencia de la impresión que le produjo el lanzamiento del primer cohete ruso "Sputnik", siendo el primer pintor que emprendió en serio un estudio de los paisajes interplanetarios para representación pictórica.

Tras años de viajes y trabajos, premios y triunfos, emociones y nombramientos, el pintor valenciano emprendió su viaje personal hacia lo desconocido. El 3 de marzo de 1969, mientrás contemplaba el lanzamiento de la nave espacial que llevaría al astronauta Amstrong a pisar la Luna que Segrelles tanto había ilustrado, moría después de una vida plena, llena de ilustraciones, cartelismo y pintura.

(*) De izquierda a derecha: José Segrelles, su hija Conchita y Fernando Tormo.

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