Año X - Número 60
Actualizado a 29/05/2011
Roberto Cifre. Valencia, septiembre'02.
Santiago Salvador atendiendo al teléfono en su taller
Entrevista editada en la edición de Arte y Libertad nº 16, del 18 de septiembre de 2002.
Nos recibe en su despacho, junto al taller, Santiago Salvador. Es un lugar funcional, limpio y bien iluminado, compartido con su secretaria Elena. Junto al ordenador, en una inmensa estantería, muchos libros y registros, casi todos técnicos. Pero, entremezclados, distinguimos un ejemplar de "Rojo y Negro" junto a otro sobre pintura de automóviles. Será por los colores. Y más allá, un tomo de las obras completas de Blasco Ibáñez.
Talleres Santiago Automoción, SL. tiene dos establecimientos de exposición y venta. El negocio está centralizado en el de Valencia, junto al taller. Su primera vocación y nunca olvidada. La otra tienda, de la que venimos, diáfana y acogedora, se halla en Burjasot, muy cerca de donde pudo vivir Silvestre Paradox. Flamantes asoman en ambas los últimos modelos de KIA y SKODA. Santiago fue uno de los introductores de la primera marca mencionada en España. Dejaba atrás unos diez años en Audi y Wolkswagen y más atrás el pequeño taller con que comenzara su carrera. Pequeño taller que se ha crecido de si mismo en su configuración actual.
Los vehículos de ocasión también están expuestos. Algunos, ahora que hay espacio. Pero ya se vendían antaño en o por aquel taller.
El primer automóvil
El recuerdo de Blasco Ibáñez permanece en Burjasot. Se conserva su casa en la plaza principal. Hoy es un Banco, Yo la he conocido un tanto desvencijada y pintada de azul como Circulo de Cazadores. El recuerdo de Pió Baroja está más diluido. Su casa estuvo en la misma calle de mi tienda, más hacia los Silos, pero desapareció hace tiempo.
Nos llama la atención un cuadrito colgado en la pared: Un extraño carromato que parece cargar una gran caldera. Abajo leemos "Newton XVIH".
-Puede considerarse el primer automóvil- Nos aclara Santiago. A lo largo del tiempo hubo ensayos más o menos elementales, pero este lo inventó Isaac Newton a finales del siglo XVII. Se ha querido decir que no llegó a funcionar porque su creador no solucionó el problema de la dirección, Pero es absurdo que a un hombre de su talento le frenase tal nimiedad más digna de una carretilla. Más me inclino porque hiciera desaparecer su invento enseguida para no ser acusado de brujería o algo así.
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