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Arte y Libertad

Año X - Número 60

Actualizado a 29/05/2011

Pintar sobre el mar. El mar como pretexto:
obras de la colección del IVAM

Nela Vert. Valencia, marzo’10

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Ignacio Pinazo. Marina, s.f.

Ignacio Pinazo. Marina, s.f.

IVAM. Hasta el 18 de mayo

La exposición que presenta el IVAM está dividida en cinco capítulos temáticos que reúnen obras significativas de la colección del IVAM como ejercicios pictóricos y fotográficos diferentes a través de los que se desea formar el retrato del mar.

El mar como figura. Una premisa histórica. Reúne imágenes de Joaquín Sorolla, la sensualidad pre-impresionista de Julio González y las vistas desde la escollera de Ignacio Pinazo.

En un segundo tema, En el mar como icono, vemos el imaginario pop y las manifestaciones publicitarias de Josep Renau Berenguer y de Germanine Krull, los abandonos oníricos de Grete Stern, los ensamblajes disonantes de Richard Hamilton y el maremoto post-clásico de Miquel Navarro.

La exposición también contempla El mar como distancia, un apartado en el que se agrupan un conjunto de obras  que reproducen el tema de lo lejano, con imágenes del Equipo Realidad, de Robert Frank, de Joan Fontcuberta, de Gabriele Basilico y de Ian Wallace.

Una cuarta sala nos introduce en El mar como materia, con autores como André Masson, Karel Appel, Juana Francés y Sanleón.

Y, finalmente, El mar como desaparición: la línea del horizonte. Cuando agua, tierra, y cielo se rozan dibujando hilos de luz y sólo queda una línea en el horizonte. Lothar Schreyer, Eduardo Arroyo, Herbert List,  Gerhard Richeter,  José Julian Ochoa,  Oscar Molina Pérez y   Ramón de Soto son los encargados de mostrarlo.

Como se señala en el catálogo “Muchos artistas han quedado cautivados por el mar, han querido representarlo como símbolo máximo de la realidad pero también de la abstracción, ejecutando acrobacias, con el fin de cancelar la posibilidad de reconocimiento inmediato y, a su vez, de anular toda presencia. Asistimos a un diálogo con resultados inesperados. En la mayor parte de los casos, los artistas ya no se enfrentan de forma frontal con el tema elegido: al ir más allá de los modelos impresionistas, deciden no unirse al objeto. Se mantienen a distancia. Tratan de utilizar líricamente el agua, aunque tratan de no perderse en el desierto de la abstracción absoluta. Estamos precisamente ante un gran reto poético e incierto. Estamos ante un camino que lleva de lo concreto a lo abstracto. El mar se convierte en un icono habitual y manido que se vuelve desconocido y se encuentra en continua metamorfosis”

 (*) André Masson. Vagabond au bord de la mer ( Vagabundo al borde del mar). 1967.

(**) Herbert List. Goldfish bowl (Pecera), Santorini, 1937.

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