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Arte y Libertad

Año X - Número 59

Actualizado a 18/07/2010

Después de la alambrada.
El arte español en el exilio 1939-1960

Manuela García. Valencia, febrero’10

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Foto: Agustín Verdeguer

Foto: Agustín Verdeguer

La Nau. Hasta el 25 de abril

El edificio de la Nau se llena con esta exposición que es al mismo tiempo homenaje y reivindicación de una serie de artistas que en un momento muy oscuro de nuestra historia reciente tuvieron que emigrar. Muchos de ellos, por haber realizado la mayor parte de su obra en los países de acogida y estar éstas en colecciones particulares, son poco conocidos del gran público. Por eso resulta esta exposición tan interesante al difundir el legado artístico de la que algunos críticos consideran una de las generaciones artísticas más importantes de nuestra historia reciente. Es, también, la primera vez en la que se reúnen tantas obras y de tanta calidad pertenecientes a artistas del exilio, lo que, entre otras cosas, abre caminos a la investigación del periodo que representan.

Las casi 200 obras que la componen se han repartido por las distintas salas de la Nau atendiendo a su procedencia geográfica. Así, en Sala Estudi General se han agrupado las procedentes de Europa; en la Sala Thesaurus las del Cono Sur Americano y otros destinos transoceánicos; y en la Sala Martínez Guerricabeitia las realizadas en México. La Sala Oberta ofrece, a modo de introducción, dos instalaciones audiovisuales simbólicas sobre la guerra y los campos de concentración y la travesía del océano. La muestra cuenta con la proyección de un cortometraje cinematográfico sobre el exilio español realizado por Joan Dolç, así como dos collages antológicos realizados respectivamente  con obras compuestas por músicos y cineastas en el exilio.

En la Sala Estudi General tenemos un amplio plantel de artistas exiliados en Francia: Esteban Francés, Timoteo Pérez Rubio, Manuel Viola, Joan Rebull, Antonio Clavé, Baltasar Lobo, Honorio García Condoy, Feliú Elías, Óscar Domínguez, Ángel López Obrero, Antoni García Lamolla, Leandre Cristòfol, entre otros, que están presentes en este capítulo de la exposición. Londres, por su parte,  supuso una residencia fugaz para José María Ucelay y Gregorio Prieto, mientras que la Unión Soviética representó una circunstancia intensísima en la vida de Alberto, proporcionándole elementos para un diálogo entrañable entre la memoria de España y la asimilación de la nueva realidad geográfica.

Al exilio mexicano, por su importancia, se le ha dedicado una sala, en la que figura la obra de artistas como Aurelio Arteta, Antonio Ballester, Manuela Ballester, José Bardasano, Salvador Bartolozzi, Enrique Climent, Roberto Fernández Balbuena, José García Narezo Elvira Gascón, Ramón Gaya, José Moreno Villa, Josep Renau, Antonio Rodríguez Luna, Miguel Prieto, Arturo Souto y Remedios Varo

El resto de de países del Cono Sur americano se pueden ver en la sala Thesaurus. Es el segundo destino que congregó a más artistas dentro del exilio de ultramar, sobre todo Buenos Aires. Este apartado de la exposición reúne obras de Rafael Alberti, Manuel Ángeles Ortiz, Manuel Colmeiro, Maruja Mallo y Luis Seoane.

El resto de los destinos de encuentro de América Central y del Sur, como Cuba, República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico o Guatemala, supusieron escenarios de menor intensidad, tanto por sus variadas situaciones políticas y actitudes frente al exilio republicano, como por la menor solvencia de sus respectivas tramas culturales. En cambio, Nueva York se mostraba ante los ojos de los artistas exiliados como un nuevo y deslumbrante epicentro de la creación artística mundial.  Este apartado reúne obras de Eugenio Granell; Cristóbal Ruiz; Ramón Martín Durbán; Josep GausachsVela Zanetti, entre otros.

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