Año X - Número 60
Actualizado a 20/09/2012
Manuela García. Valencia, febrero’10
Centro Cultural Bancaja. Hasta el 14 de marzo
Tras un largo tiempo dedicado a Sorolla, Bancaja vuelve a mostrarnos, aunque por un corto periodo de tiempo, una parte de la obra de Picasso inspirada esta vez en su estancia de cinco años –entre 1955 y 1960-, en la villa La Californie. Bancaja tiene 40 obras de la llamada suite Le Carnet de La Californie, junto a estampas, libros ilustrados y escritos del pintor realizados en la que fue una de sus mansiones en Cannes. Fondos que se exponen por primera vez en las salas de la entidad.
La exposición recrea, a base de grandes pantallas, el escenario doméstico y profesional del artista que aparece acompañado de su mujer Jacqueline y de sus hijos durante una época considerada por los biógrafos del pintor como una de las más felices de su vida. Dividida en tres bloques, el punto de partida son 40 dibujos realizados por el artista esta villa de la ciudad de Cannes, acompañados de la proyección de fotografías del pintor y su espacio creativo, realizadas por los fotógrafos Edward Quinn, Lee Miller y David Douglas Duncan. La muestra se completa con 16 estampas y libros ilustrados, pertenecientes a la Colección Bancaja y que fueron realizados en el taller de grabado y litografía de La Californie, junto a escritos del artista que datan de sus cinco años de estancia en la villa francesa. Los diversos documentos gráficos expuestos permiten descubrir el ambiente y los objetos de los que Picasso se rodeó: cuadernos de notas, dibujos, máscaras africanas, pinturas, estampas, cerámicas y esculturas, pero también regalos recibidos de los amigos, prendas de vestir u obras realizadas por Claude y Paloma, los hijos que tuvo con Françoise Gilot. Como señalaba el comisario, Juan Carrete, fueron años felices en la vida del pintor en el que se ven influencias de cuatro pintores: Henri Matisse, muerto en 1954, es la inspiración del uso de los colores y del carácter ornamental que caracteriza a algunas de las obras de la serie. Delacriox le sirvió de inspiración para una serie de variaciones sobre su obra Les femmes d’Alger. Es también la época en la que vuelve su mirada a Velázquez realizando una reinterpretación de sus Meninas y hacia Goya con su tauromaquia.
Se completa la exposición con algunos de los libros ilustrados por Picasso y por sus escritos poéticos que una parte de la crítica vinculó con la escritura automática surrealista, mientras que para otros no existe ningún modelo, aunque los sitúen cerca del dadaísmo. “En el fondo soy un poeta que se malogró”, llegó a decir Picasso a su amigo el fotógrafo Roberto Otero en los años 60, cuando ya había dejado de escribir poemas.
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