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Número 28
13 de Diciembre de 2004

Sociedad

Francisco Bernal: "La mezcla de razas supone un enriquecimiento de las personas"

Estoy jubilado, ¿Qué puedo hacer?

Sesenta años de vida musical

La dos

Nuestra historia y costumbres

Plató

Oro Viejo

Enterarte

Oro Blanco Publicidad Centro Histórico

Arte y Libertad

Año V - Número 28

Actualizado a 29/05/2011

Estoy jubilado, ¿Qué puedo hacer?

M. Corachán

Cada día hay más personas que se hacen esta pregunta que, seguro, todos habremos oído formular a alguien de nuestro entorno. En la sociedad actual hay una tendencia a jubilarse voluntariamente, o a veces a que te jubilen, a una edad en la que aún quedan muchos años por vivir y es natural que surjan cuestiones de este estilo. La respuesta es fácil: MUCHAS COSAS. El problema está en que, dentro de ese amplio abanico de posibilidades que se nos presentan, sepamos elegir la que más se adapte a nuestra forma de ser.

Como evidentemente, para poder hablar de todas necesitaría un espacio mucho mayor del que dispongo y además les acabaría aburriendo, he optado por hablarles de una actividad que conozco bien y que me parece muy interesante porque cumple dos premisas para mí muy importantes: Por una parte sirve para ocupar ese tiempo del que todos los jubilados disponemos, pero al mismo tiempo se presta con ella un servicio a la sociedad, con lo cual nos sentimos útiles. Me refiero a la que realiza el grupo de Guías Voluntarios de la Tercera Edad que se dedican a enseñar los museos a niños, jóvenes y adultos, haciéndolo sin ánimo de lucro, ya que es una actividad desempeñada de forma totalmente desinteresada, y cuya única recompensa es la de ver la cara de satisfacción del grupo al finalizar la visita. Otras compensaciones son las nuevas amistades y el enriquecimiento personal.

Los primeros pasos para la creación de esta actividad fueron dados por la Confederación Española de Aulas de la Tercera Edad en 1993, declarado Año Europeo de las Personas Mayores y de la Solidaridad entre las Generaciones. La idea fue muy bien acogida por los mayores y pasados unos meses ya había varios grupos dispuestos a la tarea en Madrid, ciudad pionera. Se trataba, por una parte de aprovechar el potencial humano de las personas mayores de 60 años, en su mayor parte jubilados, con deseos de seguir activos y útiles a la sociedad y por otra incrementar el número de visitantes a los museos prestando así una eficaz ayuda a aquellos que no cuentan con un servicio de guías.

A Valencia la propuesta llegó hacia el año 2000 y la gran variedad de museos que tenemos en nuestra ciudad hace que cada uno de los voluntarios pueda elegir el centro que más se adapte a sus gustos o conocimientos. Así hay quien, fallero de toda la vida, se dedica al Museo Fallero; otro estará a gusto en el del Arte Mayor de la Seda, tal vez porque su madre era modista; los amantes de la pintura clásica prefieren el Museo de Bellas Artes y a los que les va más el arte moderno se inclinan por el IVAM. Pero no se acaban aquí las posibilidades ya que aún nos queda el Museo Catedralicio, el de Prehistoria, el de Etnología, el de Cerámica? Como ven hay un gran número de alternativas para que cada uno pueda encontrar su lugar.

Tal vez alguno de ustedes, después de leer estas líneas, sienta que ésta, la de ser Voluntario, es una forma de realizarse y de prestar un servicio a la sociedad que les va y decidan incorporarse a ella. Les aseguro que es una labor gratificante, que los museos necesitan de los voluntarios y que la agente aprecia su labor.

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