Año X - Número 58
Actualizado a 23/08/2010
Alberto Requena. Santander, octubre'09
Portada de Luna Benamor
Esta novela es un relato corto que D. Vicente Blasco Ibáñez, escribió entre “Los Muertos Mandan” y “Los Argonautas”, unos años antes de la primera guerra mundial y se publica habitualmente junto con seis cuentos mas y cinco “Bocetos y Apuntes”.
No es a mi juicio lo mejor que creó, pero como siempre digo, lleva su sello característico y tiene mucho interés.
La trama de la novela, trata del antisemitismo que existía en aquellos tiempos, y que en los actuales continúa, tal vez con menos virulencia.
El protagonista masculino Luis Aguirre es un diplomático joven que tiene que viajar a Australia para ocupar el puesto de cónsul. La acción se sitúa en Gibraltar y ayuda al lector a conocer aquel lugar y sus alrededores con el habitual realismo propio del autor.
Esperando el embarque conoce a Luna Benamor, judía residente en la ciudad, que nos ocupa, y pese a sus respectivas creencias se enamoran y comienzan un idilio intenso, que termina cuando sus padres la obligan a casarse con uno de su religión.
Dice Aguirre: “¡Tu Dios!, ¡Tu Raza!, exclamo el español tristemente. ¡Aquí, donde hay tantos dioses! ¡Aquí donde cada uno es de su raza!...Olvida eso; todos somos iguales ante la vida; no hay más que una verdad: el amor.”
Dice ella: “No, no. Mi Dios no es tu Dios; mi raza no es tu raza. ¿A que empeñarnos en marchar contra lo imposible?...
Como colofón resalto el final, porque entiendo que es de gran belleza literaria.
“Tal vez su alma frágil de pájaro sobreviviese en las gaviotas que aleteaban en torno al Peñón; tal vez cantase en las espumas rugientes de las cuevas submarinas, para acompañar los juramentos de otros amantes que llegarían a su hora, como llega la ilusión engañosa, la dulce mentira del amor, a darnos nuevas fuerzas para que sigamos nuestro camino.”
Con relación a los cuentos (Un hallazgo, El ultimo león, El lujo, La rabia, El sapo y Compasión) todos ellos de ambiente valenciano, destacaría dos de ellos que creo que son los mas interesantes.
El primero es “El Ultimo León“ y se trata de la historia del gremio de “Los Blanquers” (Los Curtidores). Este gremio poseía reliquias desde el siglo XIV, y una de ellas es una Custodia que fue robada por piratas berberiscos, Los Blanquers, entonces armaron una galera y partieron a recuperarla.
Dice el autor: “Y comenzaban ya a sentirse fatigados de tanto despanzurrar infieles, cuando cátate que de una montaña vecina baja un león andando sobre sus patas traseras , igual que una persona decente, y llevando con gran reverencia en las delanteras la ansiada Custodia.”
Esta Custodia era sacada en procesión en el mes de junio portada por uno de “Los Blanquers” disfrazado de león, con unas lanas teñidas de rojo y una carátula de cartón que figuraba la cara del león. El protagonista de esta narración, persona que pasaba de los setenta años y que no quiere ceder su derecho a llevarla y a consecuencia del intenso calor y por beber horchata fría, fallece.
El final del cuento lo relata el autor con su clásica ironía: “Así murió el león de “Los Blanquers” el ultimo león de Valencia y es que la horchata resulta mortal para las fieras, ¡Veneno puro!”
El otro cuento destacado “El Sapo”, es también muy curioso, se refiere a una moza embarazada de un hombre distinto a su novio y que para tratar de ocultar el hecho, manifiesta que tiene un sapo en el interior del vientre.
Las vecinas pese a todos los brebajes que le preparan “El sapo” no sale lógicamente, cuando vienen los dolores del parto, llaman al medico, el cual comprueba con sorpresa que “El sapo” no es tal sapo, y hay se acaba la farsa.
Ante el temor que el novio haga una barbaridad, le da la noticia el propio medico, temiendo toda la posible reacción, ya que el mozo era bastante bruto; y el final lo narra D. Vicente Blasco Ibáñez así:
“Nos miraba con ojos agresivos, lo mismo que si tuviera enfrente al odiado y desconocido mozo de la huerta y fuese a caer sobre él. Adivinaba que su torpe pensamiento acababa de adoptar una resolución firmisima… ¿Qué cosa era aquella? Podía hablar.
Pues les digo- articuló con lentitud como si fuéramos enemigos a los que desea confundir-, les digo… que ahora la quiero más”.
En nuestro asombro, no sabiendo que contestar, le dimos la mano.
Sobre la última parte del libro, denominado por el autor “Bocetos y Apuntes” que yo me atrevería a llamar “Estudios Psicológicos” ya que tratan de temas tan interesantes como:
El amor y la muerte, La vejez, La madre tierra, Rosas y ruiseñores y La casa del labrador, sólo destacare el segundo “La vejez”, primero por falta de espacio y segundo por sentirme identificado por el mismo, no por eso los demás, los considero menos interesantes.
Me voy a limitar a destacar párrafos aislados que creo definen claramente el espíritu del apunte. Comienza el mismo:
¿Qué es lo que los hombres tememos y deseamos al mismo tiempo en el curso de nuestra vida?...La vejez.”
“La humanidad ha pasado miles de años sin pensar en esto, como en tantos fenómenos de su existencia que ve de cerca todos los días con la distracción de la costumbre, sin sentir curiosidad ni preguntarse sus causas.”
“El melancólico Buda llamo a la vejez el “Tercer sufrimiento”. Para el cristianismo, es algo así como la preparación del alma que se despide antes de emprender su viaje final al seno de la Divinidad.”
“Una parte importante de la Humanidad occidental y civilizada venera como personificación de Dios a un sacerdote de cabeza blanca y blancas vestiduras que extiende su diestra desde Roma. La ancianidad es condición indispensable de su ministerio. Un papa de veinticinco años haría retroceder de espanto al catolicismo.”
Como siempre recomiendo la lectura completa de esta obra que es muy interesante.
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