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Arte y Libertad

Año X - Número 58

Actualizado a 23/08/2010

La huella fotográfica en la nueva pintura realista.
La aportación valenciana (1963-2005)

Manuela García. Valencia, octubre’09

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Felipe Garín, Paz Olmos Peris y Felisa Martínez (*)

Felipe Garín, Paz Olmos Peris y Felisa Martínez (*)

Centro del Carmen. Hasta el 10 de enero de 2010.

En un recorrido que va desde la década de los sesenta del pasado siglo hasta casi nuestros días, la exposición realiza una reflexión sobre la aportación de la fotografía a la pintura realista en los últimos cincuenta años, a través de ochenta obras de 24 artistas valencianos o afincados en Valencia, que tienen como nexo de unión el empleo de la fotografía como base de su trabajo. Se trata de un acercamiento nuevo -ya que nunca se había estudiado la obra de estos artistas bajo este prisma y considerados como un grupo- a unas obras conocidas que a cualquier visitante interesado medianamente por el arte contemporáneo, utilizando una expresión de moda, le parecerá algo déjà vu. Al decir esto no trato de quitar mérito a la muestra, que a mi parecer es muy interesante, sino de situar las obras dentro del contexto que le ha dado Felisa Martínez, su comisaria, para evitar desilusiones a un público que espere ver algo nuevo, "esta muestra es una revisión histórica que pretende hacer entender la importante aportación que han realizado nuestros artistas en este campo ".

La utilización de la fotografía, o de métodos similares como pudieron ser las cajas negras de las que Vermeer hizo tan buen uso, no sería de por si novedoso, lo que hace interesante a este grupo de artistas es que utilizaron la fotografía no sólo como base documental, sino como parte de la obra artística tratando de reflejar a través del arte las transformaciones que estaba sufriendo la sociedad en un intento de ser lo más objetivos posible. Ya que como decía Aguilera Cerni, allá por 1968, “El arte, cuando quiere seguir el ritmo de su tiempo, no puede permanecer ajeno al clima cultural que se respira” y, según él, en aquellos momentos, los canales exploratorios del arte coincidían en la actitud objetiva y en el uso de datos objetivos.

La exposición, que arranca en los años 60 y viaja a lo largo de cuatro décadas, pretende desentrañar cómo ha influido la fotografía en un nuevo resurgimiento de la pintura realista valenciana y para ello nos muestra en su recorrido cómo los artistas comienzan usando las imágenes como simples bocetos, luego las manipulan pictóricamente para finalmente hacerlo con las herramientas informáticas. Pero, también, quiere deshechar la idea de que la utilización de la fotografía, o de cualquier otra tecnología, hace perder valor a la obra. Como argumentó en la rueda de prensa  Felipe Garín, asesor científico del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, la incorporación de la fotografía en las primeras obras fue un  paso lógico ya que "el componente social que reflejaba la España del momento necesitaba una expresión más directa". Y para hacer más reales las imágenes, los artistas ocultaron hasta la huella del pincel sobre el lienzo.

Felisa Martínez Andrés, nos aclara en el catálogo que “el hilo conductor de este trabajo es la relación de la pintura con la fotografía –entendida como elemento y recurso plástico de todos los artistas seleccionados- por ello, es ineludible referirse a los precedentes más directos, al estallido realista que se produce en Valencia después de 1965 y especialmente a partir de los setenta, cuando el hiperrealismo se equiparó con una moda internacional.” Para más adelante añadir “Es obvio que en la Comunidad Valenciana de los últimos cuarenta años se han venido desarrollando cambios realmente trascendentales. [...] Como resultado, puede decirse que el realismo valenciano ha sabido dar al arte la especificidad, personalidad e internacionalidad que necesitaba la creación valenciana.”

La exposición, que ocupa las dos salas temporales del Centro del Carmen –actualmente en obras-, está organizada de forma cronológica empezando en los años 60-70 con artistas como Juan Genovés, el Equipo crónica, o Equipo Realidad para llegar hasta la actualidad con los últimos trabajos de Carolina Ferrer, Ximo Lizana o Rocío Vallalonga, pasando por piezas representativas de artistas como Manuel Boix, Artur Heras, Gonzalo Sicre, Antoni Miró, Carmen Calvo, Horacio Silva, Manuel Sáez y Enric Solves. Todos ellos artistas considerados entre los mejores exponentes del arte contemporáneo español.

La procedencia de las obras, que va desde el IVAM al Reina Sofía, desde la Fundación Martínez Guerricabeitia al Centre d’Art Contemporain de Perpiñán, desde el Ayuntamiento a la Diputación de Valencia, pasando por otros museos como los de Bellas Artes de Bilbao o Álava, junto a numerosas colecciones particulares, denota el trabajo que ha supuesto conformar la muestra. Entre ellas hay algunas de componente social muy fuerte, con guiños a la realidad del momento, y tan emblemáticas como El abrazo, de Juan Genovés, realizada en 1976 que se convirtió en un símbolo de la lucha democrática mantenida contra el franquismo. Y otras en las que este componente se oculta bajo un tema más lúdico tal como ocurre con la Serie negra del Equipo Crónica.

Para finalizar, les recomiendo el catálogo que tiene un largo y aclaratorio estudio de Felisa Martínez; unas interesantes reflexiones de Carlos Pérez y de José Luis Clemente que ven el tema desde posturas muy distintas; una extensa bibliografía. Y, por supuesto, todas las obras expuestas reproducidas con una gran calidad.

 (*) Felipe Garin, Asesor de la Conselleria de Cultura, Paz Olmos Peris, Directora General de Patrimonio Cultural valenciano y Felisa Martínez, Comisaria de la Exposición. Foto: Paco Carsí

 

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