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Arte y Libertad

Año X - Número 58

Actualizado a 29/05/2011

La escultura cerámica de Luis Bolinches

Manuela García. Valencia, octubre’09

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Escultura de Bolinches. Foto: Agustín Verdeguer

Escultura de Bolinches. Foto: Agustín Verdeguer

Museo Nacional de Cerámica. Hasta el 17 de enero 2010.

Comisariada por una de sus hijas, Amparo Bolinches y por Salvador Aldana, la exposición saca a la luz la obra de este artista valenciano, nacido en Alfara de Algimía, que desde muy niño se sintió atraído por el modelado de la arcilla y en el que la influencia de Mariano Benlliure es patente sobre todo en su visión del mundo de la infancia. Artista figurativo, se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, centro en del que más tarde él sería profesor. Su obra no es demasiado extensa dado que, como a los artistas renacentistas, le gustaba realizar personalmente todas las partes que componen una obra de arte, desde el boceto, era un magnífico dibujante, hasta el acabado final. Los barros, los hornos, la cocción, los colores, los vidriados, las técnicas decorativas fueron objeto de su estudio y no tuvieron secretos para él y supo utilizar las técnicas tradicionales del arte de la decoración dándoles un sentido renovado, ingenioso y moderno. La mayor parte de su producción tiene un carácter íntimo, armonioso, sensible no sólo por los temas tratados sino también por el pequeño formato en el que la realizó. Aunque también hizo incursiones en la escultura monumental funeraria y en la religiosa.

La muestra la componen 85 piezas presentadas en cuatro secciones en las que, como apuntaba su hija, "el discurso museográfico se organiza según un criterio cronológico, acompañado de otro transversal de carácter temático", que suponen un paseo por toda su trayectoria en la que van de la mano su labor de ceramista y de escultor. Amparo Bolinches también nos decía que "en la cerámica expresó su particular universo y en sus creaciones se apreciaba lo que sentía, lo que le emocionaba y cómo veía el mundo, traduciendo a volúmenes en los que jugaban y se unían la parte escultórica y la cerámica". En un primer apartado se aprecia su formación escultórica en una selección en la que la figura femenina es la protagonista. A continuación viene la labor desarrollada en los años 30 en la que se aprecia la influencia del art deco con obras policromadas, en las que priman los temas valencianos, y del constructivismo  como se ve en el bajo relieve dedicado a Pere Balaguer. No podía faltar una referencia a los trabajos que tienen como base la técnica de la porcelana y, para terminar el recorrido, se exhiben algunos documentos y herramientas de trabajo que nos acercan a su mundo particular.

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