Año V - Número 30
Actualizado a 29/05/2011
Roberto Cifre
Orillas del Sena, 1925
El convivir durante algunos años con obreros, panaderos, repartidores y gente pobre, el tener que acudir a veces a la taberna para llamar a un trabajador con frecuencia intoxicado (sic), me impulsó a curiosear en los barrios bajos de Madrid, a pasear por las afueras y a escribir sobre gente que está al margen de la sociedad. La impresión de pánico ante la vida de irregularidad y de crimen se refleja con bastante fuerza en este libro
. Muchos paseos he dado yo de día y de noche por todas las ciudades donde he vivido, principalmente en Madrid
. La miseria del suburbio de Madrid, con las variantes que produce el clima, la alimentación, etc., es casi idéntica a la de París y casi a la de Londres
.
Son palabras de Pío Baroja que nos ilustran sobre su novela La busca
y las otras dos. El libro, versión definitiva de un folletón previo, causó un gran revulsivo. Se configura como una novela folletinesca (aunque no de dimensiones inconmensurables) en que su autor aprovechó experiencias y recuerdos de Madrid, París e incluso Valencia y Burjasot. Historias de hombres de acción y contemplación, es un asunto un poco heredero de aquel personaje clásico español: El pícaro. Pero aunque aventuras no le faltan ni trasiego en distintos estamentos al protagonista, no es un Rocambole de andar por casa porque posee el fondo insobornable de los personajes barojianos.
La filosofía de Baroja, liberal radical individualista y anarquista contra la Iglesia y contra el Estado, va in crescendo hasta la parte final, Aurora Roja
, calificada por Ortega y Gasset como un auténtico tratado de Derecho Político. En Aurora Roja
, incluso se plantea una tesis pre-marcusiana de la acción revolucionaria por parte de los grupos marginados.
Libro-denuncia de las injusticias sociales, tiene un cierto hálito romántico y sentimental y a pesar de la rudeza y crueldad de la historia en la que no falta el crimen, la ironía y el humor barojiano rezuman por toda la obra.
Aquel Madrid de Baroja semblaba hermoso. Dominado por el Palacio Real, el Viaducto, los Jardines del Retiro o un foro simpático como la Puerta del Sol. Pero era, al mismo tiempo, un lugar inhóspito y una horda inmensa y miserable subsistía de sus detritus y despojos. Pero algún día aquella horda se levantaría hacia su dignidad. Al final, esperanza.
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