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Arte y Libertad

Año V - Número 30

Actualizado a 18/07/2010

La Horda, la busca y el pajarraco

Roberto Cifre

Se ha comentado y muchas veces y hasta por el propio Baroja, aquello de poco menos que plagio por parte de Blasco, en su novela La horda. Pero, y dando la razón a Baroja en sus teorías literarias, en estos campos el rapto debe ir seguido del asesinato, y lo segundo no lo hubo (hasta el propio Baroja dixit). Blasco, se apuntó a un tema del momento, tema propulsado por Baroja.

En toda época ha ocurrido lo mismo. Hay periodos en que parecen ponerse de moda las novelas de espías, de crisis de razón y fe, de valores patrios y exaltación histórica, de republicanos volterianos, de carlistas o de guardiamarinas, por no seguir.

Tienen La busca y La horda cosas en común. Pero no son iguales. Sí nos transportan por una ambientación similar y situaciones. La geografía coincide: El Viaducto, Cuatro Caminos, Las orillas del Manzanares y sus lavaderos, Ocho Hilos, Cambroneras?También situaciones y detalles como el cónclave de mendigos haciendo comedia para que en La Doctrina les den unas sábanas, el macferlán, los tabucos en que viven sus personajes y las tabernas sean o no de la Blasa.

En cuanto al léxico, Blasco emplea a menudo, más que Baroja el término Busca, como queriendo un reconocimiento sutil a la maestría de Baroja. También emplea el término pajarraco, tan apreciado por el vasco, auto definido como pajarraco del individualismo (cap.I). Esta expresión también está en el libro de Baroja (M.H. 1ªp.cap.4).

Pero a pesar de todo, son libros distintos. El de Baroja es un ascenso desde los Infiernos. El de Blasco es un descenso a los mismos. Manuel, duramente y con algún altibajo, va superando o quemando etapas en un mundo que rompe a todos pero él se hace fuerte en esos puntos de rotura. Al final, sobre él con su pareja, solo falta que Baroja nos diga que fueron felices y comieron perdices (o pajarracos).

Maltrana, el protagonista blasquista va de infortunio en infortunio precipitándose cada vez más al Hades. Su abulia cerca del final no es congénita como la barojiana sino poco menos que un suicidio moral: el condenado que camina a su ejecución y nada le importa.

El libro de Blasco está mejor ensamblado como novela ¿podemos llamar novelista a Baroja?, por mucho que nos gusten sus libros? El de Baroja es un tractatus más ambicioso y de triple extensión que recorre toda la escala social poco menos y amalgama la novela picaresca, el folletín, las aventuras, poesía y controversia en la praxis socialismo-anarquismo.

Pío Baroja no es enemigo de sangre, como diría Max Aub, de Blasco. Cuando ha podido hacerle verdadero daño no lo ha hecho. Ni participó en las campañas de desprestigio políticas o financieras contra él. Las diatribas fueron contra Maura, Alfonso XIII y sus adláteres. No se libró la República tampoco. Su postura contra Hitler, en la práctica le supuso un error táctico que le obligó a huir de la Francia nazi. Más tacto tuvo con el régimen franquista aunque no le gustaba en absoluto.

Su actitud negativa, hay que recalcar que fue intermitente, era y él lo sabía, un tanto doméstica o de poca monta, respecto a Blasco Ibáñez.

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