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Arte y Libertad

Año X - Número 57

Actualizado a 29/05/2011

Recordando a Patrick Swayze

Nela Vert. Valencia, septiembre’09

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Patrick Swayze

Patrick Swayze

Patrick Swayze fue una persona valiente que, aunque en un principio consideró su diagnóstico de cáncer de páncreas como “broma cruel”, lucho hasta el final contra la enfermedad como relata en sus memorias The Time of My Life (El tiempo de mi vida), título que coincide con el de la canción principal de la película que constituyo uno de sus grandes éxitos Dirty Dancing, en las que el popular actor repasa los momentos más importantes de su carrera y explica a lo largo de varios capítulos su lucha contra el cáncer que acabó ganándole la batalla cuando sólo contaba 57 años. En ellas, redactadas tras conocer su enfermedad a la que hace constante referencia, el actor, que con el tiempo empezó a aceptar su destino, escribe: “Me emocioné mucho al darme cuenta de la vuelta que había dado mi vida”. “Todo esto me parecía una broma cruel. No me podía estar muriendo... ¡Tenía tanto por vivir!”. “Comencé a pensar interiormente, he tenido más vidas que 10 personas juntas al azar y ha sido una travesía increíble. Eso está bien”. “Hay días que me siento determinado a vivir hasta que encuentren una cura y de verdad creo que puedo lograrlo”, continúa relatando en sus memorias. “Y hay días que estoy tan cansado que no sé cómo puedo seguir manteniéndome en pie”.

Mientras estuvo sometido a sesiones de quimioterapia, Swayze grabó un nuevo drama policial de televisión llamado The Beast, en la que daba vida al que acabaría siendo su último personaje, el agente del FBI Charles Barker. Quería seguir adelante pese a su enfermedad y a pesar de los dolores que sufría renunció a consumir pastillas porque decía que los fármacos le restaban agudeza. Después de rodar trece capítulos de la serie ya no pudo seguir y tuvo que cancelar una prevista segunda parte.

Aunque había trabajado en el teatro y en pequeños papeles en algunas películas fue Francis Ford Coppola quien le dio su primera gran oportunidad en Hollywood al incluirle en la película Rebeldes (The Outsiders), (1983), en la que compartía reparto con Emilio Estevez, Rob Lowe, C. Thomas Howell, Matt Dillon, Ralph Macchio y Tom Cruise. Después vendrían sus dos grandes éxitos: Dirty Dancing (1987) en la que interpretaba a Johnny Castle, profesor de baile duro a la vez que tierno y sobre todo con mucho ritmo de una apocada Jennifer Grey, y que hizo que las adolescentes de todo el mundo soñaran con poder aprender a bailar con él y forraran las carpetas del instituto con sus fotos. Una de las canciones de esta película, She’s Like the Wind, compuesta y cantada por él mismo, fue número dos durante varias semanas en la lista de singles de Estados Unidos y vendió miles de copias en todo el mundo.

Después vendría su otro gran éxito con Ghost (1990) en la que compartió reparto con Demi Moore y Whoopi Goldberg, otro éxito taquillero que le consagró como uno de los actores más sexys del planeta haciendo subir su cotización.

Como despedida, la actriz Demi Moore le ha rendido un emocionado tributo a través de unas palabras que recuerdan a las que Sam le dedicaba a Molly en la película Ghost: “Patrick eres querido por mucha gente y tu luz iluminará siempre nuestras vidas”.

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