Año X - Número 57
Actualizado a 29/05/2011
M. Corachán. Valencia, septiembre’09
Si hay alguien que esté en contra de “todas” las guerras ese soy yo. Por eso tal vez les parezca raro si les digo que no participé en ninguno de los actos ni en las manifestaciones, ni tan siquiera firme ningún escrito de los muchos que bajo el lema de “No a la guerra” se sucedieron a lo largo y ancho del país. Y no lo hice por la sencilla razón de que desde un principio me pareció que todo era una manipulación destinada a favorecer a un partido político. A un partido político que ya nos había engañado en otra campaña que también tenía mucho que ver con la guerra. Me refiero a la que con motivo de la entrada o no de España en la OTAN abandero el PSOE y que decía “De entrada NO”. Como muchos recordarán pese a este famoso lema, tanto el PSOE como Felipe González, que ya no debía de acordarse de sus declaraciones al diario El País calificando el ingreso como "barbaridad histórica" y "tremendo error", terminarían siendo los principales defensores de la permanencia de España en la organización en el referéndum que, propiciado por los socialistas, se convocó el 12 de marzo de 1986. Pues bien, ahora está sucediendo algo parecido.
Estarán de acuerdo conmigo en que una de las cosas que inclinaron la balanza del voto hacia Zapatero fue su postura antibelicista y su promesa, cumplida, de sacar a las tropas de Irak. Lo que no dijo fue que no estaba en contra de la GUERRA, así con mayúsculas, sino sólo en contra de la guerra de Irak porque le interesaba como medio para llegar a la Moncloa. Una vez asentado en ella retiró, de una manera un tanto vergonzante, las tropas de aquel país, pero sólo para trasladarlas a otro conflicto bélico: Afganistán. Desde entonces se nos quiere engañar diciendo que nuestros soldados son hermanitas de la caridad que están allí para salvaguardar la paz y, en estos momentos, para custodiar las urnas. Pero la realidad es, como se acaba de ver, que están participando en una guerra y que, aunque las noticias que nos llegan están manipuladas (la ministra Chacón se atreve a decir que los que las atacan son “delincuentes comunes”, lo mismo que por ahí se dice de la banda terrorista ETA), sabemos que acaban de participar en una sangrienta batalla en la que los nuestros, por suerte, han salido sólo con dos soldado heridos pero habiendo ellos causado la muerte de un grupo de los contendientes del otro bando. Como ahora al presidente se le cae la baba cuando habla de Obama y para congratularse con él debe no sólo mantener sino aumentar el número de efectivos en Afganistán, como, además, la oposición no le va a decir que no, la susodicha ministra de Defensa nos avisa de que si es preciso se pedirá al Parlamento la aprobación para mandar más soldados, eso sí siempre en misión de paz y el presidente corrobora que si hay necesidad se hará.
El pasado mes de agosto tras un brutal atentado en Bagdad, la capital de Irak, el periódico La Stampa, de Turín comentaba el fracaso de la guerra contra el terrorismo y decía: "El fracaso es válido para el conflicto en Afganistán, que Estados Unidos comenzó tras el 11 de septiembre, pese a la solidaridad que una amplia coalición ha mostrado con Washington en la lucha contra Al Qaeda. Lo mismo sirve para Irak, donde el conflicto sigue cobrándose víctimas y que desembocará en desencanto. Nacidas con el deseo de llevar la democracia y la luz, las nuevas guerras contra el terrorismo han traído noche y niebla, y han despertado al monstruo que se había prometido combatir".
Y ante todo esto yo me pregunto ¿dónde están todos los que participaron en la movida del “No a la guerra”? ¿es que no hay motivos ahora para manifestarse?¿es que sus razones para hacerlo no eran antibelicistas? ¿es que no tienen vergüenza?
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