Año X - Número 57
Actualizado a 29/05/2011
M. Corachán. Valencia, agosto’09
Probablemente, Julián Lago sea más recordado por su programa televisivo La máquina de la verdad, que le marcó para el resto de su vida, que por su mucho más interesante trabajo como periodista. Y, tal vez harto de este encasillamiento, decepcionado del mundo que rodea al periodismo decidió a finales de 2008 dejarlo todo y marcharse a una zona rural del Paraguay para ayudar a las comunidades de indios guaraníes. Allí residía con su pareja paraguaya, en una casa de la localidad de Simón Bolívar, mientras preparaba la construcción de una escuela para niños guaraníes y compraba ganado para sus familias. Pero todo esto quedó truncado cuando el 14 de mayo de este año un motorista de 23 años, que iba a más de 120 kilómetros por una calle de la localidad de Coronel Oviedo, atropelló a Lago en el momento en que éste bajaba de su coche.
Desde 1975, año en que acaba sus estudios de Periodismo, mientras trabajaba como auxiliar de redacción de las revistas del Grupo Mundo (Mundo Diario, Mundo Dossier), da comienzo su labor en la prensa escrita que empieza en las páginas de El Norte de Castilla, donde permaneció como especialista en el género de la entrevista durante seis años. Se instala después en Barcelona, y más adelante en Madrid, donde comienza a trabajar con el Grupo Zeta consolidándose como analista político y viviendo en directo el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Trabaja como editor político en la revista Inteviú y como subdirector de El Periódico de Madrid y de El Periódico de Cataluña, fundando y dirigiendo, en 1981, la revista Tiempo. En 1987 pasa a ocupar la dirección general de publicaciones del Grupo Zeta y un año después funda y dirige la revista Tribuna de actualidad. Hasta 2006 fue columnista habitual en el diario La Razón y desde octubre de ese año dirigió Tribuna de Salamanca hasta septiembre de 2007.
Esta labor con la prensa escrita la hizo compatible con la radio y la TV. Así fue colaborador habitual en tertulias como la de La linterna y La Mañana en la Cadena COPE, El primero de la mañana en Antena 3 Radio o en Onda Cero. Además, entre 1998 y 2001 dirigió el programa informativo de análisis político La Espuela en Radio España.
Su labor televisiva comienza en 1993 cuando es fichado por la cadena Telecinco para dirigir y conducir el programa La máquina de la verdad, que le lanzó a la fama entre el gran público y en el que se hizo famoso el uso del “polígrafo” que delataba las falsedades de los personajes que se sometían a su juicio. Tras una temporada en el espacio y para la misma cadena presenta los programas Misterios sin resolver (1994) y Por hablar que no quede (1995).
En 1997 colabora con Canal 7 y la temporada siguiente dirige el canal temático Conexión Financiera para la plataforma Vía Digital. Posteriormente, y además de conducir los programas Panorama de actualidad (2001-2004) y Espejo retrovisor, ambos en Canal 9, ha participado en las tertulias políticas de programas como La Respuesta (2003-2004), de Antena 3 y Alto y Claro (2004-2005), en Telemadrid y en El gato al agua, emitida de modo simultáneo por Intereconomía TV y Radio Intereconomía (2007-2008)
Pero, a pesar de todo esto aún le quedaba tiempo para escribir libros cuya temática va desde el análisis político de los dos primeros, La España transitiva : la confesión de 90 políticos: del bunker a la oposición y Las contra-memorias de Franco. La verdad de sus conversaciones privadas (1976), la guía turística de Guía práctica de Amsterdam (1987), pasando por Bajo el volcán de Moscú. La increible historia de la vida oculta en la Rusia de hoy, narrada por un testigo excepcional (1992) para, finalmente llegar a uno biográfico, Un hombre solo (2008).
Título, este último, que hace referencia a la situación por la que atravesaba y de la que él decía: "Me he sentido así después de hacer una reflexión sobre lo que había sido de mi vida. Me sigo sintiendo solo. Este es un buen libro para un tratamiento psiquiátrico. Cada uno a veces tiene lo que se merece", confesando que "he sido una persona viviendo en un estado de esquizofrenia haciendo cosas que no quería hacer y estando en situaciones en las que no me gustaba estar". Las páginas del libro, según su autor, "tienen más de introspección intimista y de reflexión que de relato memorialista en su concepto más tradicional". Un libro en el que, como dijo Enrique Múgica en su presentación: "Julián Lago se somete a su propia máquina de la verdad". Lago, tras calificar su propia vida como “un cúmulo de errores”, dice que siempre se ha equivocado “a la hora de elegir tanto el camino como la compañía y el objetivo”. Aún quiso ir más allá y por ello no le importó dar los nombres de aquellas personas a las que consideró como malas compañías. "He querido retratar a esas personas que he podido conocer en este tiempo y que no son como la gente cree que son". "Supongo que no les gustará demasiado, pero a mí tampoco me ha gustado otras circunstancias o consideraciones de esas malas compañías". Sin embargo, aclara que para poder hacer ese más o menos ofensivo ajuste de cuentas, se coloca él primero en el confesionario: "Tenía que sacar todas mis confesiones y miserias" y "en el momento de poner la última palabra, sentí que había logrado mi objetivo, más allá del camino comercial, ha sido una verdadera catarsis, lo necesitaba desde hacía tiempo". Sin duda, Un hombre solo es un libro valiente que deja al descubierto la verdadera vida del periodista Julián Lago que no quería que le recordaran sólo por su paso por un programa tan polémico y falso como La máquina de la verdad.
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