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Arte y Libertad

Año X - Número 57

Actualizado a 29/05/2011

Zapatero: ¿Crisis, qué crisis?

M. Corachán. Valencia, agosto’09

Zapatero, 2009

Zapatero, 2009

Ya sabemos que al presidente Zapatero no le pareció durante mucho tiempo que estuviéramos en crisis. Y es lógico, él y su familia no la notan, vean sino como pasan estás vacaciones los miembros de la familia presidencial en un verano en el que la mayoría de los españoles, sobre todo los que no pertenecen a la clase política, se han tenido que ajustar el cinturón y hacer economías a la hora de planificar un muy merecido descanso. El Coto de Doñana y el Palacio de La Mareta han sido dos de los lugares elegidos para su descanso en estos años que lleva al frente de la Moncloa.

Desde que llegó al gobierno Zapatero, que había asegurado que el poder no le iba a cambiar y que hasta ese momento se pagaba sus vacaciones como el resto de nosotros, empezó a cargar los gastos de su descanso estival a los Presupuestos Generales, es decir al bolsillo de todos los españolitos de a pie. Deben ustedes saber que es el único presidente europeo que hace esto ya que el resto se paga de su bolsillo sus vacaciones, cosa del todo normal ya que cobran suculentos sueldos y éstas no entran entre las obligaciones a que les obliga su trabajo, pero siempre hay clases y, sobre todo, aquí en esta España nuestra. Hace unos días precisamente hubo una polémica en Alemania porque una de sus ministras se había traído el coche oficial a España durante sus vacaciones. Zapatero y su familia se trasladan en un Falcon porque, claro, no pueden viajar junto a la plebe en un  avión ordinario. Y su residencia no es una cualquiera sino el palacio real de La Mareta, en la isla de Lanzarote, que por cierto es una edificación que invade el litoral incumpliendo la actual Ley de Costas en aplicación de la cual, y precisamente en Canarias, han sido demolidas hace poco algunas viviendas que llevaban más años construidas que el propio palacio de La Mareta pero en las cuales el presidente no pasa sus días de asueto. Pero, además, como se ve que la decoración no era del gusto de la presidenta consorte, doña Sonsoles, se han gastado más de doscientos mil euros en acondicionarla precisamente cuando doña Elena Salgado, vicepresidenta y ministra de Economía y Hacienda nos sube los impuestos al resto. Y, para más inri, se llevan un séquito de casi 150 personas, cuyos gastos también salen de nuestros bolsillos. Qué lejos están aquellas palabras que el presidente pronunció en el 2004, y de las que supongo ya se ha arrepentido, en las que manifestaba que iba “a trabajar para garantizar que todos los españoles pudieran disfrutar de un veraneo como el suyo”.

La verdad es que todo esto me da vergüenza ajena y me hace pensar, como a muchos, que nuestra clase política, con algunas excepciones, está toda cortada por el mismo patrón y cuando “toca poder” se le sube el santo al cielo y cree que todo le está permitido. No sé si es peor que te hagan regalos o que te gastes directamente un dinero proveniente de  nuestros impuestos en viajes, en estancias palaciegas o dándoselo a la empresa donde trabaja tu hija. En fin, les deseo a todos que pasen un verano lo mejor posible, dentro cada cual de sus posibilidades, piensen que puede ser mucho más divertido disfrutar de una buena paella en un chiringuito de la playa –antes de que los derriben- que estar en La Mareta con Sonsoles y José Luis.

 

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