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Arte y Libertad

Año X - Número 57

Actualizado a 18/07/2010

Rafael Romero Marchent

Manuela García. Valencia, julio’09

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Rafael Romero Marchent

Rafael Romero Marchent

Hoy les traemos la biografía de Rafael Romero Marchent (Madrid 1926), un actor, director y guionista de cine que se hizo famoso por sus spaghetti western realizados en las décadas de los 60 y los 70, pero que entre el público en general es más conocido por haber realizado dos de las series más famosas de nuestra televisión: Curro Jiménez y Cañas y Barro.

Romero Marchent proviene de una familia muy relacionada con el cine ya que su padre, Joaquín Romero era escritor, editor y productor, su hermano,  Joaquín Luis Romero, director y guionista, su hermana Ana María Romero, montadora y otro de sus hermanos, Carlos Romero, actor y director ocasional. No es raro pues que ya desde su adolescencia se aficionara al mundo del espectáculo y participara en las funciones escolares como actor infantil. Poco después, al inicio de los años 40, empieza a desempeñar papeles minúsculos en diversas películas, con un reconocimiento profesional creciente, hasta el punto de tomar la decisión de profesionalizarse como intérprete, dejar inconclusos los estudios de Medicina y comenzar los de Baile y Arte Dramático mientras continúa trabajando como actor juvenil.

Su primer papel importante, ya como profesional, se lo da Edgar Neville en su película El traje de luces (1947). Y a partir de este momento emprende una carrera como galán que se extiende durante los diez años posteriores, tanto con nuevos papeles cinematográficos: Alhucemas (1947), de José López Rubio, La mies es mucha (1948), de José Luis Sáenz de Heredia, La leona de Castilla (1951), de Juan de Orduña, El mensaje (1953), de Fernando Fernán Gómez, Fulano y Mengano (1955), de su hermano Joaquín, o Pasión bajo el sol (1956), de Antonio Isasi; como con cometidos teatrales, tanto con la Compañía de Milagros Leal y Salvador Soler Marí, o la de Tina Gascó y Fernando Granada, e incluso encabezando Compañía propia.

A principios de los años sesenta decide pasarse a la dirección, para lo que cursa unos estudios que entonces eran obligados para poder dirigir, mientras trabaja de ayudante y script en cerca de treinta películas, a menudo de su hermano Joaquín. Su etapa de director comienza con un spaghetti western: Ocaso de un pistolero (1965), emprendido al socaire de los de su hermano, pionero nacional al respecto, y que se prodiga en este género, a menudo con Joaquín de coproductor y coguionista, por ejemplo en Manos torpes (1969) y Garringo (1970). También filmó thrillers, dramas, comedias y hasta musicales y tragedias eróticas, en una diversidad genérica donde artísticamente sobresalen Santo contra el Dr. Muerte (1973), última de las coproducciones hispanomexicanas con el mítico Santo, el Enmascarado de Plata y Un par de zapatos del 32 (1973), protagonizada por nada menos que Ray Milland y Silva Koscina.

Igualmente ha trabajado con profusión en el medio televisivo, realizando documentales, capítulos de series de ficción como algunos de Curro Jiménez, (1976) con Sancho Gracia, Pepe Sancho y Alvaro de Luna como actores principales de una trama que cambiaba en cada episodio alternando el tema romántico del bandolero justo y bondadoso, la lucha contra los franceses durante la Guerra de la Independencia Española, historias de amor, luchas contra la justicia e incluso episodios cómicos. Y dirigiendo Cañas y barro una serie de televisión, basada en el libro homónimo de Vicente Blasco Ibáñez que refleja los conflictos sociales y personales a los que se enfrenta una saga familiar a lo largo de tres generaciones: Los Paloma. Protagonizada por Alfredo Mayo, Terele Pávez, una joven Victoria Vera que bordó el papel de Neleta, José Bódalo, Manuel Tejada y Luis Suárez entre otros y estrenada por TVE en 1978. Con esta serie se iniciaba la práctica de TVE de adaptar para la pequeña pantalla grandes novelas de autores españoles de los siglo XIX y XX y que tendría continuación con La Barraca (1979), Fortunata y Jacinta (1980), Los gozos y las sombras (1982), Juanita, la larga (1982), El Mayorazgo de Labraz (1983), Los pazos de Ulloa (1985) y La Regenta (1995).

Asimismo, ha sido director de doblaje y de teatro, amén de escritor lírico. Por todo ello, en abril de 2007 recibió un sencillo homenaje en Madrid, rindiéndose tributo así a un superviviente de los años heroicos del cine español.

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