Año X - Número 56
Actualizado a 18/07/2010
Caliope. Valencia, julio’09
El 17 de julio de 1959 nos dejaba, a la temprana edad de 44 años, Eleonora Fagan Gough, conocida como Billie Holiday y apodada “Lady Day”, una de las más importantes e influyentes voces femeninas del jazz junto con Sara Vaughan y Ella Fitzgerald. Según los críticos, el valor artístico de Billie Holiday reside en su capacidad interpretativa, en su dominio del swing y en la adaptación de sus cualidades vocales al contenido de la canción. Ella sabía transmitir a sus canciones una intensidad inigualable que, en muchos casos, era fruto de sus vivencias personales y explicaba el sentido del efecto dramático que presentaba diciendo: "Yo he vivido canciones como esa”.
Su vida fue trágica desde el principio, su madre la tuvo a la edad de trece años, fue violada antes de cumplir los diez y tuvo que ejercer la prostitución para poder sobrevivir cuando sólo contaba doce. Al principio de la década de los años 30, Billie Holiday cantaba ya frecuentemente en varios clubes de Nueva York. Su popularidad empezó a cimentarse en 1933 cuando el productor John Hammond habló de ella públicamente en su columna de prensa. Después de la grabación de una prueba en los estudios de la Columbia, Billie se unió a un pequeño grupo de músicos dirigidos por Benny Goodman para hacer su debut comercial el 27 de noviembre de 1933 con la canción Your Mother's Son-In-Law.
Desgraciadamente se aficionó a las drogas psicoactivas, usándolas durante casi toda su vida hasta que la heroína la destruyó. Su vida personal fue tan turbulenta como las canciones que cantaba. Se casó con el trompetista Jimmy Monroe. Tuvo una relación con el trompetista Joe Guy. Finalmente, se divorció de Monroe en 1947 y en 1952 Billie se casó con Louis Mckay, un “Justiciero” de la mafia.
Fue arrestada varias veces por posesión de heroína y estuvo ocho meses en prisión. Su tarjeta para trabajar en los clubes de Nueva York fue revocada, lo que imposibilitó que trabajara en ellos durante los últimos doce años de su vida. Posteriormente fue víctima de una estafa sobre sus ganancias y murió arruinada y a causa de una cirrosis hepática causada por las drogas y el alcohol.
Tenía una inconfundible voz que fue cambiando con el tiempo. En su primera grabación a mediados de 1930 mostró una voz infantil y llena de vitalidad. A inicios de 1940 su forma de cantar comenzó a ser más sugerente por su habilidad a la hora de interpretar. Muchos describieron su voz como cariñosa, dulce, desgastada, experimentada, triste y sofisticada. A medida que creció, los efectos del abuso continuo de drogas cambiaron considerablemente el registro de su voz convirtiéndola en algo más ronca. Su última gran grabación fue Lady in Satin, lanzada en 1958 y revelaba a una mujer con un registro limitado, pero con un fraseo y una emotividad maravillosa.
Varias de sus canciones como God Bless the Child, I love you porgy o Fine and mellow se han convertido en clásicos del jazz dándole un puesto destacado no sólo en la historia de la música sino también en la de Estados Unidos. El tema Strange Fruit, una canción en contra de los linchamientos con textos como “southern trees bear strange fruit” (los árboles sureños dan extrañas frutas), fue considerado como la mejor canción del Siglo XX, por la revista “Time” en 1999. Su impacto en otros artistas es indudable. Incluso después de su muerte influyó en cantantes tales como Janis Joplin y Nina Simone. En 1972, Diana Ross actuó para la película Lady Sings the Blues, basada en la obra autobiográfica de Holiday que fue un éxito comercial y ganó la nominación de mejor actriz para Ross. En 1987, U2 lanzo Angel of Harlem, en tributo a ella.
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