Año X - Número 56
Actualizado a 29/05/2011
Paco Carsí. Valencia, Jul'01.
Artículo editado en la Revista Hello Valencia, Nº 13, Julio – Agosto 2001.
Estirar las piernas, tomar el sol y el aire por el paseo Marítimo desde el Grao a la Malvarosa, contemplar nuestro Mare Nostrum y divisar en el horizonte las últimas estribaciones de la Sierre de Espadan con la silueta del Castillo de Sagunto, puede ser un buen inicio para visitar la Casa-Museo Blasco Ibáñez y evocar la figura del novelista.
Comer después una sabrosa paella marinera en uno de los excelentes restaurantes de la zona será otro de los puntos álgidos para concluir este recreo de los sentidos chapoteando los pies en la espuma de las olas a la hora del crepúsculo.
Sin duda este paseo por la orilla de la playa de las Arenas recorre el mismo paisaje que tantas veces anduvo Don Vicente Blasco Ibáñez para contactar con las gentes del Mar y escuchar sus historias, sus penas y alegrías y tomar, al mismo tiempo que su amigo Joaquín Sorolla pintaba sus lienzos, los apuntes necesarios que le llevarían a escribir su novela de la vida del Mar, "Flor de Mayo". Fue en esa época cuando se fraguó su amistad con el pintor. Se dice que bien pudiera Blasco escribir solo contemplando la obra de Sorolla y que éste bien pudiera pintar al dictado de la novela de Blasco.
También, al vagar por el inmenso arenal, Blasco imaginó la intriga y los personajes de la que seria su novela histórica, "Sonnica la cortesana", la que describe la heroica resistencia del pueblo de Sagunto ante las tropas del general cartaginés Hannibal. Novela que cumple en el mes de Noviembre su centenario (1901-2001).
Es cierto que Ud. ya no encontrará esas mujeres típicamente ataviadas con sus brazos en jarra y sus cestas aguardando la vuelta de las barcas, ayudadas éstas en su salida por las yuntas de bueyes para quedar varadas en la arena. Pero sí podrá observar los niños jugando en la orilla tal y como los pintaba Sorolla y tampoco se ha perdido la tradicional manera de cocinar los mismos frutos del mar.
En los bares y restaurantes que encontrará a lo largo del paseo, no deje de saborear unas tollinas, si es la temporada, están exquisitas y cogidas al día, bien por afición, o más bien por necesidad de algún joven en paro, que de esta forma obtiene unas pesetas extras. Clochinas, doradas y otras especies de playa son igualmente notables.
Es ese el momento de encargar la paella con antelación para la hora conveniente de la comida, y sin darse cuenta habrá llegado al último Chalé del paseo, el número 159 de Isabel de Villena, donde se encuentra la Casa-Museo del novelista.
Este singular edificio es un reconstruido palacete que se edificó siguiendo parecida estructura exterior e igual perímetro del original que acabó derruyéndose en 1986. Es por lo tanto una edificación actual, totalmente diáfana, dotada de todas las medidas para ser un contenedor museístico. Contiene fundamentalmente manuscritos del autor, periódicos y biblioteca de la época y reciente (todas las ediciones hasta la fecha de las obras del autor), pinturas y objetos de Don Vicente Blasco Ibáñez y de su esposa Doña María Blasco del Cacho e hijos. Su principal fondo lo constituye el legado de una sola parte de la familia, la de Doña Libertad Blasco-lbáñez Blasco y Don Fernando Llorca Die, hija y yerno respectivamente del escritor, legado que fue determinante para la inauguración del Museo, el 18 de Junio de 1997.
Para los que hemos conocido el edificio antiguo, aunque abandonado y en ruinas, éste mantenía un halo de recogimiento y misterio. Fue inaugurado a principios de verano de 1902, próximamente se cumplirá su centenario y Blasco lo construyó influido por el estilo greco-romano que había admirado en Italia, "En el país del Arte". Es conocida su definición de Valencia como la Atenas del Mediterráneo.
José Meliá Pigmalión, amigo de la familia Blasco, describe con minucioso detalle el interior del Chalé, su distribución y mobiliario en su pequeña obra, "Blasco Ibáñez novelista".
Su galería, de cara al mar, estilo pompeyano, la mesa de mármol con sus impresionantes pies de leones alados, el mosaico del suelo. Los frescos en las paredes y las columnas jónicas con sus cariátides construidas por el escultor Rafael Rubio Rosell, daba ese estilo característico al Chalé. Vicente Bochons Llorens fue el Maestro de Obras que construyó esta sólida obra.
Parece ser que Blasco aprovechó las 40.000ptas, que le dieron por su novela "Entre Naranjos" para construir esta casa de verano cercana a la de Villa Isabel que había alquilado veranos atrás.
En la casa de la Malva-rosa Blasco escribió la novela más elaborada de su producción: "Cañas y Barro" y también "La Catedral" y "El Intruso".
Pero centrémonos en nuestro recorrido. Visitemos la Casa-Museo, su planta baja, donde de entrada notará un clima idóneo, un museo fresquito que le aliviará de la temperatura exterior. Será atendido por funcionarios que le acompañarán por su recorrido explicando las exposiciones temporales que en esta planta se exponen. Podrá pedir que le pasen los videos de algunos de los reportajes que sobre la vida del autor se han realizado. Pida un ejemplar gratuito del folleto explicativo de la Casa-Museo Blasco Ibañez y suba a la primera planta donde está instalado el Museo en sí.
Desde esta planta podrá observar la reconstrucción de la Terraza Pompeyana, aunque desde los cristales de la sala. Está normalmente cerrada para preservar la climatología del edificio y proteger el interior y sus fondos de la salinidad de la proximidad del mar. Pregunte si se celebra próximamente alguna "Vesperal", tertulias que realiza la Asociación Vicente Blasco Ibáñez, dirigidas por su presidente José Luis León Roca en la terraza durante el periodo estival y a partir de las 18 horas. Constituyen un momento mágico para charlar entre amigos sobre la vida y obra de Blasco Ibáñez y contemplar el mismo trozo de Mar Mediterráneo desde el mismo punto físico que lo hacía el novelista.
Recuerde pedir un ejemplar del periódico Arte y Libertad, también es gratuito y lo edita la Asociación Vicente Blasco Ibáñez-Centro de estudios León Roca. Se enterará de todos sus actos y de muchas anécdotas en la vida del novelista.
La segunda planta contiene la Biblioteca y está reservada, previa cita, para especialistas y estudiosos del autor. Puede darse, si le queda tiempo, una vuelta por el jardín y contemplar sus esculturas y el edificio desde el exterior
Quizá sea la hora de la Paella, ¡que le aproveche!, será un soberbio final a una mañana gozosa. Disfrute délos sentidos. ¡Ah! y ¡mójese los pies!. Estoy seguro que no lo olvidará.
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