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Número 56
6 de Julio de 2009

Sociedad

Vicente Ferrer, un hombre bueno ha muerto

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Año X - Número 56

Actualizado a 29/05/2011

Ha muerto un hombre bueno
Vicente Ferrer i Moncho

M. Corachán. Valencia, jun’09

Vicente Ferrer

Vicente Ferrer

No sé si al ponerle este nombre de santo valenciano su familia desearía que pudiera parecerse a él, pero lo cierto es que Vicente Ferrer i Moncho lo emuló y sobrepaso. Fue un filántropo que desarrolló su actividad de  solidaridad y entrega al servicio a los más necesitados, reclamando la ayuda económica del mundo desarrollado para afrontar los retos vitales de ese otro mundo subdesarrollado.

Pero, tal vez merezca la pena recordar cuales fueron sus principios. Como que en su juventud se afilió al POUM y a los 16 años fue llamado a filas, durante la Guerra Civil Española. Participó en la batalla del Ebro (1938) y en la retirada del ejército republicano hacia Francia tras la caída del frente de Cataluña. Brevemente internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. No habiendo cometido delitos, optó por volver a España, siendo entregado por las autoridades francesas a las franquistas e internado en el campo de concentración de Betanzos durante 1939. Fue finalmente liberado y en 1944 abandonó sus estudios de Derecho e ingresó en la Compañía de Jesús.

En 1952, sale de España llegando a la India y estableciéndose allí. En 1969, tras una breve estancia fuera de aquel país, se estableció definitivamente en Anantapur, en el estado de Andhra Pradesh, para tener una praxis directa con los más pobres y realizar su labor, lo que algunos han dado en llamar una “revolución silenciosa”, de ayuda para que el ser humano retome su dignidad,  en todos los aspectos, y salgan de su estado de indigencia las comunidades más desfavorecidas. Vicente Ferrer entendía la paz no sólo como la ausencia de conflictos sino también como la "lucha contra la discriminación, el sufrimiento y la pobreza".

Labor que en un principio no fue fácil ya que aunque despertó las simpatías entre los campesinos, no ocurrió lo mismo entre las clases dirigentes, políticas y económicas, que veían en su labor una amenaza. Sin embargo pudo seguir adelante con sus proyectos gracias al apoyo de Indira Gandhi, que siempre reconoció su labor. Desde 1996 contó con su propia fundación, la Fundación Vicente Ferrer, a través de la cual organizó toda su actividad aportando proyectos de desarrollo, que hoy llevan a cabo un equipo de unas 1.900 personas con el apoyo de más de 139.000 colaboradores, en educación, vivienda, mujer, sanidad, ecología y personas con discapacidad en más de 2.000 pueblos de la India, beneficiando a más de 2,5 millones de personas de las castas más bajas.

En 1970 abandonó la Compañía de Jesús, secularizándose y contrayendo matrimonio con una periodista inglesa que le venía apoyando en su labor, generando el “Rural Development Trust” (RDT, Fondo de Desarrollo Rural).

Después de su muerte su viuda, Anna Ferrer, declaraba en un  comunicado que "Sé que todos sentimos que Vicente ha llevado a cabo mucho más que una gran obra en el transcurso de su vida...Ahora ha llegado su momento de descansar en paz, y el nuestro de continuar con la gran labor que él comenzó así como de difundir sus ideales de compromiso con los más desfavorecidos y la acción para remediar el sufrimiento de este mundo".

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