Año X - Número 56
Actualizado a 29/05/2011
Estela Rojo Hernández. Madrid, jun'09.
Bill Viola, uno de los artistas más prestigiosos de la escena del videoarte, recogerá el próximo 30 de Junio el Premi Internacional Catalunya en su XXI edición, un premio destinado a grandes figuras cuya aportación a cualquier área de la creación y el conocimiento se considera decisiva.
Bill Viola nace en Nueva York en 1951, graduado en estudios experimentales en la universidad de Siracusa, comenzó a trabajar con video a principios de la década de 1970. A lo largo de su trayectoria a sabido aunar en su trabajo la tecnología y la modernidad con aspectos cercanos a la espiritualidad y las humanidades.
Sus obras atienden al interior, reflejan preocupaciones espirituales intentando abrir el lado emocional de nuestra naturaleza, “Yo distingo entre lo religioso y lo espiritual. Lo religioso es algo más bien político e institucional”.
En ocasiones trabaja temas de la iconografía religiosa presentes en grandes autores de la Historia del arte de esta manera recrea a través de la cámara algunas de ellas como si fueran obras pictóricas en movimiento despertando el interés del espectador que queda fascinado por el clasicismo y belleza de sus piezas.
Sus referencias vienen marcadas por su interés por la percepción y el funcionamiento de la memoria, utilizando efectos que generan un tiempo ralentizado que se recrea en la imagen, “Solo a cámara lenta podemos comprender conscientemente lo que vemos. Es así como se entrenan los maestros espirituales para ver las cosas en profundidad”. El misticismo, el paisaje, la cultura no occidentales han marcado muchas de las temáticas que ha desarrollado durante estos años. El agua, el fuego, el aire son elementos que aparecen como base de su obra en ellos el ser humano aparece continuamente como si fuera reclamado por la naturaleza, violenta y purificadora.
“Mi trabajo esta centrado en un proceso de descubrimiento y realización personal. El video es parte de mi cuerpo; es intimo e inconsciente”.
Este premio a motivado también la presencia de una de sus obras mas famosas dentro del marco del X Festival de música Sacra y el Mundo de Girona. La sala Bòlit-Sant Nicolau ofrecerá a partir del 26 de junio la única posibilidad de ver en directo su trabajo. La exposición Nis fosques de l’ànima muestra la videoinstalación El mensajero (1996), un encargo de gran formato para la catedral de Durham (Inglaterra).
The Messenger es una obra creada en 1996, encargada por la Catedral de Durham para su proyección en la puerta trasera de la iglesia. El video consiste en un hombre joven que se va hundiendo por el aumento de la superficie de un estanque de agua, jadeando y, a continuación, sumergiéndose de nuevo, en un proceso repetido de cuatro veces. El trabajo del ritmo lento y repetitivo permite al espectador observar los detalles: la forma en que las burbujas crean halos para ocultar la cabeza del hombre; el juego de agua en el cuerpo como superficie, que recuerda de corrientes eléctricas y, el más extraño de todos, la forma en que no parpadea cuando finalmente abre los ojos.
(*) Ocean without a shore 07. Videoinstalación. Itália - Venecia, Iglesia de San Gallo.
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