Año X - Número 56
Actualizado a 29/05/2011
M. Corachán. Valencia, junio’09
La librería Railowsky proyectó hace unos días “La sombra del iceberg” un documental de investigación realizado por Hugo Doménech y Raul M. Riebenbauer que cuestiona la veracidad de la famosa foto tomada en nuestra Guerra Civil por Robert Capa y formula la posibilidad de que fuera una genial puesta en escena del fotógrafo.
Aquí se plantean dos cuestiones. Desde el punto de vista ideológico de la foto como símbolo de la tragedia de cualquier guerra y en concreto de la nuestra, poco importa si fue o no un montaje ya que siempre quedará en la memoria como un icono del siglo XX. Pero, si sólo atendemos a la cuestión documental la cosa ya cambia y sí que es entonces relevante para la famosa instantánea que fuera o no tomada de un hecho directo, ya que su importancia radica sobre todo en haber sido la primera fotografía en la historia que captó el preciso momento de la muerte de un combatiente en plena batalla.
La imagen ya tenía abierta la polémica en torno a su veracidad desde hace algunos años sobre todo desde que en 1975 el periodista O.D. Gallagher asegurase que el fotógrafo le había reconocido que fue una escenificación. Lo que han hecho Hugo Doménech, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Jaume I de Castellón, y el periodista valenciano Raúl M. Riebenbauer, que llevan dos años investigandola, es sistematizar las dudas con un examen profundo del fotograma para lo que han contando con un grupo de expertos entre los que hay un forense, un astrofísico, el conservador de fotografía del IVAM, un geodesta, una de las más importantes coleccionistas de fotografía en España, la directora de fotografía de Christie’s, los biógrafos de Robert Capa y Gerda Taro, etc.
Por ejemplo se cuestionan que la foto fuera tomada, tal y como dice Capra, el 5 de septiembre, a las 17 horas, en la loma Malagueñas, en Cerro Muriano, una pequeña localidad situada a 12 kilómetros al norte de Córdoba, durante un ataque de las tropas nacionales. Por medio de un estudio astrofísico aseguran que no pudo ser tomada a esa hora, sino a las nueve de la mañana, cuando no hay constancia de ninguna batalla en la zona. Uno de los participantes en el documental, Fernando Verdú, jefe del Departamento de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Valencia, afirma que "el miliciano sólo podría caer como cae en la foto si le hubieran disparado con un arma de gran calibre, equivalente a una Magnum. Si hubiera sido así, se vería el impacto frontal...Y no hay ni rastro". También se han despejado las dudas sobre si el miliciano era el alcoyano Federico Borrell al haber encontrado versiones de cómo murió este y ser distintas a las de la foto.
El relato histórico dice que Capra, mientras se protegía de los tiros, levantó la cámara por encima de su cabeza y casi sin enfocar capto la toma gracias a su instinto periodístico, sin embargo los expertos dicen que la perfección técnica de la imagen cuestiona este planteamiento. Otra importante duda razonable sobre la foto es la de saber si fue tomada realmente por Robert Capra o por su compañera Gerda Taro ya que ambos trabajaban con cámaras que se intercambiaban y firmaban comercialmente como “Photo Capra”. Igualmente los autores del documental desvelan la estrategia del entorno oficial de la Agencia Magnum y el Centro Internacional de Fotografía (ICP) de Nueva York para evitar que se pueda cuestionar la veracidad de esta mítica imagen.
Todo ello plantea una serie de dudas que hacen aún más interesante, si cabe, esta foto que con ellas o sin ellas nunca dejará de ser uno de los iconos más emblemáticos sobre la guerra civil española y, traspasando nuestras fronteras, de todas las guerras en general.
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