Año X - Número 56
Actualizado a 29/05/2011
Manuela García. Valencia, junio’09
Al igual que hicimos en ediciones anteriores, en este nuestro último número antes del verano queremos darles ideas sobre como invertir parte de ese tiempo libre que muchos de ustedes tendrán en estos dos meses en que el calor aprieta. De igual forma, y como ya saben, Arte y Libertad en su edición de Internet seguirá dando cuenta puntual de todos los eventos culturales que se programen en nuestra ciudad.
De la programación del IVAM quiero recomendarles sobre todo la muestra dedicada a “Rafael Pérez Contel” (Villar del Arzobispo, 1909-Valencia, 1990) que podrá ser visitada hasta el 12 de julio. Una exposición antológica que, profundizando en la vida y la obra de uno de los creadores progresistas más activos de la denominada "vanguardia artística valenciana de los años treinta" -caracterizada por su compromiso político y social y su afán renovador- recupera a este artista valenciano que acometió la renovación de la escultura española, pero que tuvo una "personalidad poliédrica" que le permitió al mismo tiempo ser profesor, escultor, pintor, dibujante, maquetista e ilustrador. Para el 9 de julio está prevista una nueva visión de la obra de otro artista valenciano, “Pinazo y la acuarela”, un pintor al que siempre es interesante acercarse, y que durará hasta el 13 de septiembre. Los “Premios Bancaja”, ocuparan la Sala de la Muralla del 23 de julio al 6 de septiembre. Y, los más atrevidos de ustedes tienen de tiempo hasta el 15 de noviembre para ver “Confines”, una muestra que, según sus responsables, es “una especie de película de nuestro presente, dividida en cuatro planos-secuencias, estrechamente vinculados entre sí. Teselas de un mosaico que pretende investigar sobre los pasajes entre los lenguajes y sobre el diálogo entre las artes y los territorios de la modernidad. Un reconocimiento que pretende describir el estado de la cuestión sobre las experiencias contemporáneas y aspira a prefigurar el futuro. Una exposición de prosa y, a la vez, de poesía: que quiere medirse con las formas de la actualidad y pretende evocar, sugerir, definir inesperadas correspondencias”.
En el Museo de Bellas Artes hasta el 19 de julio tienen tiempo aún para ver un importante conjunto de obras de un total de veintisiete destacadas figuras de la escuela valenciana de los siglos XVI al XX, pertenecientes a la colección del Museo de Bellas Artes de Asturias, que nos visitan para permitirnos un mejor conocimiento de nuestros artistas. Del 28 de julio al 27 de septiembre, se podrá ver la muestra dedicada a “Leopoldo García Ramón” (Valencia, 1876-1958), pintor valenciano que fue discípulo de Sorolla. Residió en Francia varios años y a su vuelta se le apodó el "francesito". Su estancia en Francia influyó en su pintura, incorporando elementos del impresionismo francés a la tradición levantina sorollesca que predomina en toda su obra.
El MuVIM en este tercer trimestre del año sigue con el diseño y la fotografía y, hasta el 6 de septiembre, nos ofrece las siguientes tres propuestas: “València: 1900-1936. Col.leccions ABC” con la que el Museo ha querido sumarse, aunque sea de refilón, a las celebraciones del Centenario de la Exposición Regional de 1909. Como nos dice su comisario, Juan Pérez de Ayala, “es una exposición organizada a través de una amplia selección de los archivos fotográficos y de las colecciones artísticas de ABC, que pretende o que quiere mostrar un retrato variado y múltiple de la ciudad de Valencia en el periodo correspondiente al primer tercio del siglo XX”; “El cartel comercial moderno de Hungría, 1924-1942” nos trae, como señala Román de la Calle, “carteles con toques humorísticos, eróticos o grotescos; carteles con recursos de distinción y de elegancia, carteles expresivos y con directas opciones comunicativas; carteles de clara competencia entre productos o empresas”; “Maria Anguera de Sojo. Fotógrafa en NY”, es la visión que esta fotógrafa, nacida en Barcelona pero afincada en Nueva York desde 1993, nos da de la ciudad de los rascacielos en nada tiene que ver con la que ven los turistas o la que nos da Woody Allen en sus películas.
La fotografía es también la protagonista en las exposiciones del Museo de Etnología. Por una parte podemos admirar, hasta el 30 de agosto, una serie de retratos de mujeres ataviadas con trajes típicos de José Ortiz Echagüe (Guadalajara, 1886 – Madrid, 1980), el representante español más destacado del denominado pictoralismo fotográfico que fue un buen embajador de la cultura tradicional española y, sin duda, con su visión artística ayudó a forjar los tipos y estereotipos de la españolidad que nos han acompañado durante todo el siglo XX. Complementaria de esta es la de Francisco Mora Carbonell (Alcoy, 1898-1977), otro de los principales exponentes del movimiento pictorialísta que podremos ver hasta el 27 de septiembre. La fotografía de Mora produce un efecto casi irreal, ficticio, se impone la escenografía ya que Mora Carbonell exprime al máximo las posibilidades estéticas de aquello que la cámara capta.
Carmen Calvo seguro que nos sorprende con la exposición que del 25 de junio al 13 de septiembre se podrá ver en el Jardín Botánico y que lleva el título de “Hombre Patata”, un proyecto ideado para esta ubicación dentro de las últimas tendencias del mundo del arte contemporáneo que se estructura en base a cuatro secciones: inicio (instalación-videoarte), acción (el público se apropia del espacio), transformación (conjunto de nueve imágenes de la artista) y la vida (integración de instalación-escultura en el espacio). Se trata de un concepto “vivo” de exposición, que irá transformándose a lo del tiempo por la evolución de sus materiales y por la acción del público que podrá participar y formar parte del propio proceso de creación.
Otro espacio de la Universitat, en este caso la Sala Estudi General de la Nau, se llenara del 21 de julio al 27 de septiembre con la obra de Pablo Serrano 1908-1985. Las huellas del Caminante. La exposición se plantea como un trayecto que ayude a comprender el itinerario de la obra de Serrano, caracterizada por la insatisfacción con la que tratará la línea de trabajo que puede considerar agotada en un momento y su consecuente voluntad de cambio constante. Esto hace que nos encontremos con un camino artístico ecléctico y rico posibilitado por el dominio de los materiales de trabajo y el oficio adquirido en muchos años de aprendizaje.
El Centenario de la Exposición Regional Valenciana ha dado lugar a una serie de exposiciones que nos permiten tener una visión bastante amplia y acertada de lo que fue aquel certamen que introdujo a nuestra ciudad en la modernidad. Desde la Universitat nos ofrecen la posibilidad de bucear con “Trenor. La exposición de una gran familia burguesa” en la vida y el contorno familiar del que fuera el máximo artífice de la citada Exposición: Tomás Trenor Palavicino. Hasta el 30 de julio el Ateneo Mercantil, del que era presidente Tomás Trenor, se acerca a este centenario con “El Ateneo Mercantil y la Exposición Valenciana de 1909. El espectáculo de la modernidad o la modernidad como espectáculo”, en la que la fotografía es la principal protagonista pero que también tiene abundante documentación original relacionada con el tema: carteles, entradas, publicidad y propaganda de las empresas que participaron, correspondencia, guías, catálogos, programas de actividades, sellos, recortes de prensa, objetos de la época. En el que fue Palacio de la Exposición se ofrece una visión de la “Valencia de 1909” en la que nada más entrar se ha colocado una gran maqueta que reproduce el conjunto del recinto ferial de 1909 y a la que no le faltan toda clase de detalles como las 300 farolas de cuatro modelos diferentes, 80 edificios y hasta el funicular que transportaba al público de una orilla a otra del Turia; a continuación el visitante se encuentra con fotografías y coches de época, un globo aerostático, trajes, periódicos, la silla usada por el rey Alfonso XIII en la inauguración; objetos de uso cotidiano en muchos hogares como mecedoras, máquinas de coser, colecciones de soldaditos de plomo o abanicos; un gabinete telegráfico o una cámara fotográfica como las usadas para realizar las fotos que se exhiben o la sala dedicada al Himno Regional en la que, junto a la partitura original, se puede ver el piano de cola del maestro Serrano, una pianola mecánica que el compositor utilizaba para crear sus melodías, así como muebles musicales que el propio Serrano diseñaba -silla-timbal, silla-tambor o silla-castañuela-, de la colección de la Banda Unión Musical de Sueca, el busto del autor de la letra, Maximiliano Thous. Cruzando la calle y en otro edificio de la época, la Tabacalera, pueden pasar de la Valencia del siglo XX a la “Valencia del Siglo XXI”.
El Museo de la Ciudad con la muestra “Cien años de diálogo de pintura y escultura. Obras de un siglo de arte valenciano”, ha querido apuntarse a las conmemoraciones y nos ofrece, hasta el 31 de agosto, una amplia recopilación de piezas, 85 en total, de los más destacados artistas valencianos de los últimos cien años en un amplio abanico de corrientes, nos dan una idea de todas las tendencias habidas en esos años de evolución y cambios estéticos en la historia del arte. Junto a grandes artistas reconocidos como Sorolla, Benedito, los Benlliure o Muñoz Degraín podremos tener la oportunidad de acercarnos a nombres menos conocidos, pero de indudable calidad.
Pasear por la Gran Vía Marqués del Turia que se ha convertido, hasta el 31 de agosto, en un museo abierto de escultura puede ser una buena forma para admirar las obras de Juan Muñoz, Julio Quaresma, Miquel Navarro, Andreu Alfaro, Ramón de Soto, Tony Smith, Richard Serra, Gerardo Rueda, Pablo Palazuelo, Juan Asensio, Martín Chirino, Markus Lüpertz y Anthony Caro, algunos de los creadores internacionales más significativos de nuestra época en las que el hierro, el acero y el bronce han sido los materiales con los que estos artistas plantean en sus creaciones reflexiones plásticas y filosóficas sobre aspectos de la creación y de la modernidad.
Las propuestas más actuales nos llegan de la mano de la Sala Parpalló con la obra de uno de los artistas galardonados en la vigésimo primera edición, de las becas Alfons Roig, Moisés Mahiques (Quatretonda, Valencia, 1976), que con la exposición “Sweet Illness”, nos muestra sus tres últimas series -Sex Happening Location, Violence Happening Location y Disaster Happening Location-. Y una exposición compuesta de una retrospectiva de los trabajos en vídeo de Charley Case que, bajo el título Las 4 Estaciones, recoge 22 obras desde los años 90 hasta la actualidad y que se complementa con una instalación titulada Descuadratura compuesta de una videoinstalación, cajas de luz y pintura al suelo.
Como siempre se nos quedan muchas cosas en el tintero, pero es que para hacer una relación exhaustiva de todo lo que se puede ver en nuestra ciudad durante estos próximos meses necesitaríamos, probablemente, un libro y aquí lo único que hemos pretendido es darles algunas ideas de lo que, por distintas causas, nos parece lo más interesante y al mismo tiempo hemos hecho una selección variada para que todos puedan encontrar esa exposición que les atraiga y llene.
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