Volver a la portada de este número

Número 55
29 de Mayo de 2009

EnterArte International

Sorolla, Museo del Prado, Madrid

Sorolla frente al paisaje burgalés

Portada

La dos

Sociedad

Actividades

Nuestra historia y costumbres

Literatura

Cómics

Plató

Oro Viejo

Especial Centenário de la Exposición Regional Valenciana de 1909

Enterarte

Fotografia 2009 Publicidad Centro Histórico

Arte y Libertad

Año X - Número 55

Actualizado a 29/05/2011

Sorolla ilumina el Museo del Prado

Estela Rojo Hernández. Madrid, jun’09.

1 2 3

Sol de la tarde, 1903, Joaquín Sorolla (*)

Sol de la tarde, 1903, Joaquín Sorolla (*)

Museo del Prado, Madrid. Desde el 26 de Mayo al 6 de septiembre.

Joaquin Sorolla (1863-1923) fue un artista que siempre deseó lograr el reconocimiento internacional y para lo cual sus numerosas exposiciones y viajes al extranjero fueron decisivos. En España su triunfo generalizado se resistió, puesto que durante el siglo que le tocó vivir fue denostado por ciertos sectores de críticos y artistas achacándole frivolidad a su obra, por sus temas y colorido.

Esto no supuso un obstáculo en su carrera, solventándolo con un trabajo duro y constante, que le llevo a recibir numerosos premios y rodearse de un nutrido circulo de coleccionistas interesados por su trabajo en todo el mundo. Prueba del interés que ha seguido suscitando son las altísimas cotizaciones que adquiere en el mercado del arte, siendo a día de hoy un reclamo que asegura un éxito de asistencia a cualquier sala de subastas. Su prolífica obra,  permite que su presencia en dichas subastas sea constante y un buen ejemplo es la que acaba de llevarse a cabo el día 3 de Junio, en Sotheby´s  Londres,  subastando la obra de Sorolla titulada: Niña entrando en el baño O/L,1915.

Las numerosas muestras organizadas en los últimos años en nuestro país vienen a confirmar su interés y modernidad, frente a siglos anteriores, constituyendo la exposición organizada por el Museo del Prado, su consagración definitiva. Alrededor de cien pinturas componen la primera muestra antológica que el Prado dedica a Joaquín Sorolla, un recorrido cronológico que a su vez  incide en los distintos  temas que el artista afrontó incluyendo  los 14 murales realizados para la Hispanic Society de Nueva York.  Esta propuesta pretende completar las distintas revisiones que se han  realizado de la obra del pintor, permitiendo al visitante obtener una revisión general de su obra pictórica. La exposición mostrará cuadros recientemente restaurados, más de 25, constituyendo un aliciente más para el público puesto que sin duda esa restauración permitirá recrearse aun más si cabe en la intensidad de la luz que desprenden sus obras.

Acercarnos al Prado nos permitirá profundizar en el trabajo de un pintor  que evolucionó desde la pintura de elementos del costumbrismo y realismo social, hacia una pintura de valores pictóricos, hasta acabar convirtiendo el tema en una excusa para centrarse en la luz y el color. Si bien su trayectoria estuvo marcada por el ambiente académico, su forma de pintar se apartó de la línea oficial de la modernidad, pero compaginando sabiamente sus intereses con los gustos del público, uniendo así el dibujo sólido con sus reflexiones sobre la luz a través del color. No en vano fue el mas férreo representante del iluminismo “jamás un pincel ha contenido tanta luz” definió su obra algún crítico francés.

A lo largo de su trayectoria su  paleta  se fue aclarando poco a poco, entendiendo que un pintor colorista es aquel que sabia utilizar sabiamente una gama muy reducida de colores. Pero lo que sin duda fue  más importante es que mantuvo siempre su singularidad como pintor, a pesar de recibir influencias de los artistas impresionistas, en su forma de trabajo pintura al aire libre, de los fauves, en el uso intenso del color y de los expresionistas, en la aplicación de las pinceladas que construyen las formas en muchas de sus composiciones, nunca perdió su propia identidad como pintor.

Una de las particularidades de la pintura de Sorolla radicó en la forma de componer sus pinturas, fruto de la influencia que ejerció  su conocimiento de aspectos relacionado con la fotografía, eligiendo encuadres muy personales para sus escenas, lo que empapó su obra de modernidad.

Siempre trató de reflejar el espíritu abierto en su pintura, el placer por la vida,  lo que le llevó a triunfar en muchos ámbitos,  trabajador incansable, su proyección internacional lo demuestra así como su prolífica producción, querido y admirado por su talante artístico y humano a lo largo de su vida, el Prado no ha dudado en avalarlo una vez más a través de esta exposición cumpliendo uno de los deseos de Sorolla, ver su obra expuesta en el museo que tanto visitó y admiró.

(*) Sol de la tarde 1903, cuadro que hasta la fecha no se había expuesto en España y que lo hace por primera vez en El Prado tras ser vendido en Nueva York.

Ver comentarios Enviar a un amigo Imprimir