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Arte y Libertad

Año IX - Número 54

Actualizado a 29/05/2011

Teresa Herrera Corduente
Memoria de Nepal

Manuela García. Valencia, abril’09

Foto: Agustín Verdeguer

Foto: Agustín Verdeguer

Galería del Palau. Hasta el 30 de abril.

Teresa Herrera aunque por su profesión, es filóloga, tal vez debiera usar la palabra como medio de expresión,  prefiere realizarse usando diferentes texturas con las que construye geometrías basadas en los sentimientos que le producen los lugares lejanos a los que viaja, ya que ella no es de las que espera a que la inspiración le llegue sino que va a buscarla. Y si con anterioridad habían sido las arenas, recogidas en sitios tan apartados como puedan ser la Patagonia o Namibia,  en esta ocasión se ha traído en la maleta pigmentos minerales y vegetales, platos de hojas y papel de lokta, elaborado según técnicas ancestrales, atesorados en sus desplazamientos por ciudades con nombres tan llenos de aventura en si mismos como Katmandú, Bhaktapur o Lubhoo donde, según narra la artista, “la impronta indeleble de voces, colores, miradas, manos, ofrendas, olores, cielos y plegarias impregnan los sentidos, el corazón y el alma”. Con todo ello ha realizado, en su estudio situado en un barrio con un nombre con sabor árabe como es el de Russafa, esta serie de composiciones en las que, sin manipular los colores del material que le sirve de base ni las texturas, nos presenta una obra, realizada sobre todo con papel, en la que su instinto es su inspiración a la hora de reflejar sobre diferentes soportes, en una obra llena de sinceridad y muy personal, las multiples impresiones que su viaje al Nepal le ha dejado.

 

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