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Número 59
18 de Enero de 2010

Oro Viejo

La Barraca Ilustrada por Benlliure

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Año X - Número 59

Actualizado a 29/05/2011

La Barraca Ilustrada por Benlliure

Paco Carsí. Valencia.

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Blasco Ibáñez y José Benliure (*)

Blasco Ibáñez y José Benliure (*)

Publicado en noviembre de 1998. 

Catálogo 1898 - 1998 - Centenário de la Barraca - Diputació de Valencia

Blasco Ibáñez volvió a Valencia, el quince de Mayo de 1921 para recibir un grandioso homenaje de reconocimiento y admiración, ocho días duraron los festejos y en ellos el entusiasmo de los valencianos estuvo siempre desbordado. Hubo iluminaciones extraordinarias, fiestas regionales, cabalgatas alegóricas de las novelas del escritor. Se construyó un arco monumental en la calle Perís y Valero (actualmente, calle de la Paz); siendo numerosas las recepciones y discursos; colocó el escritor la primera piedra del grupo escolar Mare Nostrum; el Centro de Cultura, en sesión solemne, le entregó la insignia de director honoris causa; descubrió la lápida del grupo escolar Serrano Morales; se cambió el nombre de la célebre plaza de Cajeros por él de Vicente Blasco Ibáñez y se celebró la fiesta de La Barraca, junto a la señalada con el número 182 de la calle de Capdepont, en el Cabañal.

Recibió también homenaje de los artistas de la ciudad en el Círculo de Bellas Artes, presidido por don José Benlliure y en el Conservatorio de música, Blasco Ibáñez en su discurso propuso la idea de realizar el Museo de Arte Valenciano; el día 22, inauguró el monumento al maestro Giner, situado en la Glorieta y finalmente, en el Ayuntamiento, en sesión extraordinaria, el Alcalde, don Ricardo Samper, impuso a Blasco Ibáñez la insignia de oro de la ciudad.

Durante esos ocho días de fantásticos acontecimientos, Blasco no olvidó una visita particular, a don José Benlliure en su casa-estudio de la calle de las Blanquerías, con el fin de cambiar impresiones sobre las ilustraciones que el pintor valenciano estaba realizando para una edición especial de la novela, La Barraca.

Aquel cuento llamado Venganza moruna (1896), escrito en malas condiciones, escondido en la buhardilla de un tabernero republicano, en apenas tres cuadernillos de papel de cartas rayados en azul y un poco de tinta violácea de una bote-Hita y que había recuperado inesperadamente tiempo después durante un mitin político, convenientemente alargado, se había convertido en su más popular novela, La Barraca (1898), una pintura magistral de la huerta valenciana; en la que esboza por primera vez su preocupación por los problemas sociales, los tipos, los personajes. El paisaje; nocturnos y amaneceres, momentos en los que plasmaba su deambular por la huerta, haciendo apuntes de todo lo que veía, el ambiente, hasta la atmósfera describió.

No es tan cierta la afirmación de Blasco Ibáñez de que La Barraca no fuera un rotundo éxito en el comienzo, pues desde la fecha de la publicación de su primera edición, el 16 de noviembre de 1898, le sigue la segunda edición, casi simultánea, la tercera el 11 de mayo de 1899 y la cuarta en septiembre de 1901, sin contar el éxito de edición en Francia desde que el escritor y traductor francés G. Herelle, le solicita autorización para traducir y editar La Barraca, el 22 de Marzo de 1899.

Desde tiempo atrás, Blasco tenía la ilusión de editar en gran formato y con profusión de ilustraciones, algunas de sus principales novelas y quería que fuese don José Benlliure el que ilustrara la más conocida, aquella que le había dado el sobrenombre del "ilustre autor de la Barraca", como se le llamó durante mucho tiempo. Tanto era su interés que había comentado que estaba dispuesto a ceder sus derechos de autor de esa edición, en favor de don José, si tuviera que ser necesario para convencerlo.

No era la primera vez que se iba a ilustrar una edición de La Barraca, ya se había hecho en 1903 por el pintor Antonio Fillol, con 80 ilustraciones, editado por la entonces librería de lance de Francisco Sempere. Fillol pintó el célebre retrato de Blasco con camiseta a rayas en el verano de 1900 en una casita, Villa Isabel, alquilada junto a una alquería para escribir su novela Entre Naranjos, noviembre de 1900. Pero el resultado de esta edición fue un tanto pobre pese a la indudable calidad del pintor, quizás influyeran demasiado los pocos recursos económicos de los entonces principiantes editores, (Sempere y Blasco).

El día 24 de mayo de 1921, Blasco Ibáñez sale para Madrid en el expreso de la tarde, nada más llegar visita a su amigo Mariano Benlliure, al que cuenta con gran emoción su estancia en Valencia, así como la visita al estudio de don José para tratar el tema de las ilustraciones. Blasco tenía una relación más de amistad con Mariano y Juan Antonio, al igual que con Sorolla y Luís Moróte, forjada en Madrid, en el hotelito de la calle Salas, próximo a la Castellana, que con el hermano mayor de los Benlliure, al que sin embargo profesaba mayor respeto y admiración.

Nada se sabe de estas ilustraciones hasta finales de mayo de 1923 con la inauguración en el Palacio del Retiro de Madrid, de las Manifestación de Arte Valenciano, espléndida muestra del florecimiento del arte en nuestra ciudad, a la que concurrieron casi todos los artistas. Publicaron números extraordinarios todos los periódicos, llamando la atención las cincuenta y dos obras presentadas por José Benlliure para la edición de La Barraca. Sorolla no participó, pues murió poco después, el 10 de agosto de 1923, en su casa de Cercedilla, aquejado de una hemiplejía que lo había dejado inútil para el oficio de pintor, desde el 17 de junio de 1920.

Sin embargo pasan varios años sin saberse nada de este proyecto ambicioso, quizás se ve retrasado en un principio al iniciar Blasco en octubre de 1923, su viaje alrededor del mundo y quizás más retrasado posteriormente con la proclamación de la dictadura del General Primo de Rivera, que le impide el regreso a España para poder supervisar de cerca esta suntuosa edición de La Barraca, o acaso Blasco había perdido el interés en el proyecto y pensaba más en las posibilidades del cinematógrafo. Blasco, llega a prever la posibilidad de almacenar rollos de películas en las bibliotecas de las casas particulares, sustituyendo a los libros, (actuales videos). No es exagerada esta hipótesis si vemos que entre los años que van de 1920 a 1926 se estrenan con éxito las siguientes películas: Los cuatro jinetes del apocalipsis de Rez Ingran (1921). Sangre y arena de Fred Niblo y la otra versión de Hal Roach (1922). Los enemigos de la mujer de Alan Crosland (1923). Otra versión de Sangre y arena de Mack Sennett y Artentine Love de Alian Dwan (1924). Circe la encantadora de Robert Z Leonard (1925), y en 1926 La tierra de iodos de Fred Niblo. Mare Nostrum de Rez Ingram y el Torrente de Monta Bell, con la participación de artistas de la categoría de Rodolfo Valentino o la misma Greta Garbo.

El retraso de la edición de La Barraca ilustrada por Benlliure es evidente y entonces el 28 de enero de 1928, inesperadamente muere Vicente Blasco Ibáñez en su casa-jardín de Fontana Rosa, en Mentón en los Alpes Marítimos, aquejado de una neumonía aguda, solo, en su habitación, mientras que al enterarse de la noticia cientos de valencianos hacían cola en los locales de la editorial Prometeo para rendir honor al escritor y su familia.

Seis meses después, el 28 de julio de 1928, se edita en Francia la novela histórica Sonnica la Courtisane con 60 excelentes aguafuertes a todo color de Maurice deBecque, verdadera gran joya de la edición. Sin duda Fernando Llorca, casado con Libertad Blasco-Ibáñez Blasco, por lo tanto yerno de Blasco Ibáñez, profesor, escritor y gerente de la entonces editorial Prometeo debió de enterarse de esta edición extraordinaria y reflexionar sobre la conveniencia de editar el ya viejo proyecto de La Barraca ilustrada por José Benlliure y rendir así su homenaje particular a la memoria de su admirado maestro.

Así el 2 de diciembre de 1929, salía a la venta, con treinta y seis ilustraciones de las cincuenta y dos iniciales, la primera edición, acabada de imprimir en los talleres de la editorial Prometeo, en la Gran Vía Germanías, 33, de Valencia, al precio inicial de 50 ptas. precio considerable y elevado para la época, fue un fracaso económico y estuvo varios años después, apilado, en la librería de lance de Plácido Cervera al precio de 25 ptas, precio aún elevado y lejos de las posibilidades económicas del entonces joven escritor y biógrafo José Luis León Roca, ejemplar que no pudo adquirir, (recientemente y con el coleccionismo generado por el centenario, año Blasco Ibáñez, se ha llegado a revalorizar esta obra hasta las 150.000 ptas ejemplar).

Blasco Ibáñez había favorecido siempre la cultura, creación de la Universidad Popular, precios populares de 1 y 2 ptas lecturas para los pobres, 35 céntimos la literatura de la novela ilustrada, se había anticipado una vez más a su tiempo editando el libro de bolsillo. Y La Barraca ilustrada estaba lejos de esa línea.

Pero volvamos a La Barraca ilustrada por Benlliure. En marzo de 1929 en los locales de la Asociación Valenciana de la Prensa, se realiza una exposición-homenaje a la Dinastía de los Benlliure, familia oriunda del Cabañal, de la que Blasco Ibáñez ya había escrito: gran familia esta de los Benlliure. A ver qué casa reinante puede ofrecer tal equilibrio de talento y méritos en todos sus individuos. (£7 Pueblo, 15 de mayo de 1896, crónica enviada desde Roma, artículo no recogido va El País del Arte}.

Y en esta exposición-homenaje aparecen otra vez expuestas las cincuenta y dos espléndidas ilustraciones donde don José Benlliure recreó la vida de la huerta de finales del siglo XIX, con evocaciones continuas de sus paisajes, sus gentes, sus costumbres y hasta sus pasiones encendidas, ejemplos son las láminas de título:

-Despertaba la huerta, pág. 16

-Su barraca deshabitada se iba hundiendo lentamente, pág. 28

-Roseta comenzó a arreglarse para ir con su madre a misa. pág. 104

-La feroz pillería lo había arrojado a una acequia, pág. 136

- El chico se moría, pág. 156

- Y cayó Pimentó con la cabeza rota de un taburetazo. pág. 208 -! Y que bien habían sabido hacerlo!, pág. 232

- Sentáronse en el ribazo, y allí aguardaron el amanecer, pág. 236.

En la Casa-Museo Benlliure se conservan obras, acuarelas, apuntes de personajes y paisajes para La Barraca de Blasco Ibáñez, números de catálogo 5, 6,7« los óleos números 86 y 96. ver catálogo guía del año 1984, Rosa Martín López; Miguel Ángel Cátala Gorgues, monográficas Cimal-4, Estas obras han estadc muchos años en la escalera de subida al estudio.

Pese al fracaso en su tiempo de esta edición, Fernando Llorca pretendía seguir editando obras de Blasco Ibáñez de estas características y encargó posterior mente a Segrelles, ilustraciones para las novelas: La Catedral, El Intruso y Lo Muertos Mandan. No se llegaron a editar y parece ser que en la guerra civil y ante del exilio a Francia y posterior muerte de Fernando Llorca, Segrelles volvió  a comprar sus ilustraciones para destruir algunas de ellas dado el cambio que había experimentado la reciente moral reinante.

Hasta aquí lo poco que hemos averiguado en unos días, pero el conocimiento de la labor altruista desarrollada por el escritor y biógrafo José Luis León Roca suscita la necesidad de continuidad de su trabajo, tarea que bien puede esta dirigida por el mismo y basta este artículo inacabado para demostrar que quedan aún muchas lagunas por investigar en torno a la vida, obra y la Valencia de don Vicente Blasco Ibáñez.

(*) Vicente Blasco Ibáñez y José Benlliure, conversando en los jardines de Fontana Rosa. Foto Publicada por Destino en 1965.

(**) Juan Antonio Benlliure Tomás – padre de Blas, José, Juan Antonio y Mariano -, en su época de pintor.

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