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Arte y Libertad

Año IX - Número 54

Actualizado a 29/05/2011

Sangre y Arena
Las 4 versiones cinematográficas

Montse Fayos / Paco Carsí. Valencia, marzo´09.

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Portada de la Película Sangre y Arena, 1922

Portada de la Película Sangre y Arena, 1922

Sangre y arena es la película de Vicente Blasco Ibáñez que más veces ha sido llevada al cine y la más taquillera junto a Los cuatro jinetes del Apocalipsis. La novela, de cuya publicación se cumplieron 100 años recientemente, surge como una denuncia de las desigualdades de las clases sociales, como es habitual en Blasco Ibáñez, y a pesar de las apariencias, encierra un mensaje anti-taurino. Pero Hollywood hizo suyo el relato explotando su exotismo, su colorido y su intenso dramatismo. Gracias a la industria americana el público asoció el rostro de un tal Rodolfo Valentino al personaje de Juan Gallardo y pudo vivir los envites que dan el hambre, los toros y las mujeres. También hubo parodias nacidas a raíz del éxito sin precedentes de este relato, con estrellas como Stan Laurel o Cantinflas.

Esta exposición recorre las distintas versiones cinematográficas de la novela del autor valenciano, incluyendo la suya, con las peculiaridades propias de cada director y cada época ofreciendo la posibilidad de comparar las semejanzas y diferencias entre ellas. Directores de excepción en cada época, supieron escoger también los actores adecuados para interpretar los principales personajes de Juan Gallardo (el maletilla que triunfa y se convierte en la figura del toreo) y Doña Sol (la joven y bella aristócrata dueña de una famosa ganadería), Carmen (la novia de toda la vida que se convertirá en fiel esposa del torero).

Sangre y Arena, 1916

En 1916 Vicente Blasco Ibáñez, pionero enamorado del cine desde los inicios del invento, se lanza a la aventura de adaptar su novela en una película que obtendría un notable éxito de taquilla. El escritor aplica modernas técnicas de producción y marketing y asume todas las funciones imaginables: desde la dirección hasta la elaboración de la campaña publicitaria. El resultado es un filme interesante y más que correcto, si bien no alcanza el atractivo estético y conceptual de sus sucesores. Sin cumplirse quedan los proyectos de repetir la experiencia con Flor de Mayo o la adaptación que Blasco hizo del Quijote para la gran pantalla, un ejercicio estilístico difícil de llevar a la práctica con los medios de la época. Sangre y arena queda por tanto como la única película dirigida por el escritor, pero no su único guión, ya que una vez introducido en Hollywood firmará varios textos.

Blood and Sand, 1922

Tras el éxito sin precedentes de Los cuatro jinetes del Apocalips, Fred Niblo decide adaptar en 1922 otra novela de Vicente Blasco Ibáñez y vuelve a elegir como protagonista al joven Rodolfo Valentino. Con él nace un mito sexual y un tipo de héroe que cambiará todos los cánones existentes, convirtiendo a la mujer por primera vez en el centro del mensaje cinematográfico. Nunca antes un hombre había hecho tal alarde de virilidad en pantalla. Secundado por las mujeres más bellas del momento, Lila Lee y Nita Naldi, el actor protagoniza escenas de alto contenido erótico para la época, haciendo historia y causando envidia al mismísimo Cary Grant, que vio frustrado su deseo de emular a Valentino años después en una versión de Sangre y arena que nunca se rodaría. Sin duda ésta es la adaptación más popular del texto de Blasco.

Blood and Sand, 1941

En 1941, cuando el cine ya tiene sonido y el tecnicolor da sus primeros pasos, Rouben Mamoulian vuelve a llevar a la gran pantalla Sangre y arena, eligiendo como protagonista al sucesor natural de Valentino, Tyrone Power. Junto a él vemos a su pareja habitual en el cine, la hermosa Linda Darnell, y una explosiva Rita Hayworth que despunta sin lograr el máximo de sus posibilidades como se vería más adelante con su deslumbrante interpretación en Gilda. Mamoulian demuestra su maestría en el uso del color con un melodrama intenso, plagado de símbolos del enfrentamiento entre el bien y el mal. El público se vuelve a rendir a los pies de Juan Gallardo y saluda a una nueva heroína sexual, Rita Hayworth como la perversa Doña Sol.

Sangre y Arena, 1989

En 1989 la novela de Blasco Ibáñez se adapta en España, en una co-producción firmada por Javier Elorrieta y Ricardo Franco, con guión de Rafael Azcona. En el reparto figuran actores españoles junto a americanos, como Sharon Stone (Doña Sol), mucho antes de cruzarse de piernas y revolucionar al mundo entero. Cuenta la leyenda que la Stone fue tan insoportable durante el rodaje que el equipo acabó llamándola “Charito” y aplaudiendo el día que decidió volver a Estados Unidos. Aunque esta adaptación apenas se recuerda y tiene cierto olor a telefilme, se trata posiblemente de la mejor adaptación de la novela. Ambientada en la España de los años 80, la película es una interesante reflexión sobre la lucha de clases, trasladada a una sociedad en la que Juan Gallardo es un mensajero motorizado y los yuppies y la cocaína son el símbolo del triunfo.

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