Año IX - Número 54
Actualizado a 18/07/2010
Murakami: “No puedes crear una obra de arte si no sabes qué debes hacer para venderla. No puedes continuar creando arte sin tener presente el negocio o la gestión”
Estela Rojo Hernández. Billbao, marzo´09.
De 17/02 hasta el 31/05/2009
Una vez más el Museo Guggenheim de Bilbao ha vuelto a sorprenderme, en esta ocasión mostrándome como un museo es capaz de articular su influjo más allá de los espacios expositivos. Mi pretensión era sencilla visitar la nueva exposición del archiconocido y mediático Murakami y ha sabiendas del correspondiente impacto colorista y aparentemente infantil no esperaba mucho más. Pensé que sería toda una experiencia lúdica pero que terminaría ahí tras las paredes de Frank Gehry, pero cual sería mi sorpresa al descubrir que el trabajo de Murakami iba mucho mas allá y la ciudad entera desprendía ese chirriante kisch de su trabajo, el tranvía, los escaparates de las tiendas, la ciudad se vestía de color y fantasía, y eso queridos amigos es de admirar. El Guggeheim ha sabido utilizar como nadie las muy “apropiadas” estrategias de marketing comercial para atraer el público a sus salas. Es cierto que puede parecer algo meramente anecdótico, pero estoy segura que muchos han sentido esa curiosidad sana de buscar la razón de esas coloristas flores, que invadían las calles de Bilbao, e inevitablemente les han llevado, tal vez por primera vez a las salas de un museo, para mi generar esa curiosidad ya es mucho, en una sociedad inevitablemente anestesiada por la información y las imágenes.
La relación de Takashi Murakami con el Museo Guggeheim surgió incluso antes de que éste existiese y nace de una admiración por el trabajo de Frank Gehry, al cual conoció cuando compartieron taller hace ya muchos años. Ha sido seguramente esta razón la que ha llevado al artista japonés a mostrar un gran interés hacia este proyecto, constituyendo la mayor retrospectiva de su obra realizada hasta el momento.
El artista es sin duda un compendio de todo lo que occidente ha generado y exporta como bandera del desarrollo y bienestar -EL CONSUMO-. Por eso no deja de sorprenderme que a estas alturas de la película, algunos no dejen de llevarse las manos a la cabeza ante la influencia y prestigio de la obra de Murakami. No creo que debería extrañarnos que un artista utilice todos los mecanismos que nuestra sociedad mercantilista ha activado, haciendo de ellos elementos fundamentales de su trabajo.
“No puedes crear una obra de arte si no sabes qué debes hacer para venderla. No puedes continuar creando arte sin tener presente el negocio o la gestión” estas palabras revelan la honestidad de alguien que desde las propias estrategias comerciales lanza un mensaje a la vez critico y lúdico de la sociedad japonesa actual.
Es cierto que no ha inventado nada nuevo y sus planteamientos beben de las estrategias ya establecidas por Andy Warhol en los años 60, la creación de una empresa en este caso KAKAI KIKI Co., la producción en masa etc… pero hoy en día todo esta inventado, por ello mas allá de lo evidente, la dificultad de la innovación estilística, me dejo seducir por las posibilidades que ofrecen las recombinaciones posmodernas.
Murakami describe su trabajo como POKU, palabra formada por la unión de dos términos pop+otaku, y crea bajo ese término un lenguaje personal a través de un complejo imaginario que nace fruto de diversas influencias provenientes de su Japón natal: el mundo de los Otakus, la estética de los videojuegos y el anime entre otros. Todo ello ligado a un particular sentido comercial convirtiendo en iconos, incluso logos, algunos de sus personajes: MR DOB.( su alter ego una especie de ratón de grandes orejas), KAIKAI Y KIKI sus guardianes espirituales, KOUMOKKUN y un largo etc…que parecen vaticinarnos una mitología del futuro, donde seguramente también estén los bolsos de Louis Vuiton.
Su obra es accesible y ahí reside su encanto, en acercarnos a través del juego de una falsa inocencia, a una cultura muy distinta a la nuestra pero que ha tomado de occidente muchos de sus ideales. Papeles pintados, biombos, alfombras junto a pinturas y esculturas asaltan al visitante y envuelven de color ese ambiente bullicioso que desprenden las salas del Museo.
Murakami es conservador, empresario y estudiante de la sociedad japonesa contemporánea, graduado en Nihonga (pintura tradicional japonesa) y son estos datos relevantes para entender muchos de los aspectos que reflejan sus obras más allá de la consiguiente frivolidad del mercado. Se formó en la universidad de Bellas Artes y música de Tokio y pronto empezó a interesarse por las contradicciones de la sociedad japonesa actual, generando obras que muestran un hibridación entre aspectos de la pintura tradicional japonesa, con influencias del manga y de la animación japonesa.
Su trabajo abarca múltiples formas artísticas, pintura, escultura, moda, incluso el diseño industrial y la animación. En todas ellas se aprecia un intento de unir pasado y presente, alto arte y baja cultura, occidente y oriente sin perder un ápice de diversión y sobre todo mostrando una coherencia incuestionable en su trabajo.
Son seguramente estas razones las que han llevado a su obra a ser expuesta en museos de prestigio de todo el mundo y a ser uno de los artistas más influyentes de Japón en las últimas décadas, le pese a quien le pese.
Redacción, administración y publicidad
Guillem de Castro 121, 2ª - 46008 Valencia
Tel. y Fax: 96 338 11 33 - Movil: 686 91 46 44
E-Mail: arteylibertad · hacemosciudad