Año IX - Número 53
Actualizado a 29/05/2011
Caliope. Valencia, febrero’09.
El Carnaval se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, tiene lugar durante los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano. En ciertos países en que el Carnaval está muy arraigado como celebración popular, y ya alejada de su significado religioso, alargan los festejos a los fines de semana del mes de febrero y a veces al primer fin de semana de marzo. La fecha de su celebración es variable, ya que depende de cómo caiga la cuaresma cristiana, por lo que puede ir desde finales de enero hasta principios de marzo según el año.
Si algo caracteriza a los carnavales de todo el mundo es la de ser un periodo de permisividad y cierto descontrol en los disfraces, desfiles y fiestas callejeras lo que ha hecho que en distintas épocas y países estas fiestas hayan sido prohibidas. Algunos autores consideran que para la sociedad rural, fuertemente estructurada por el cristianismo, el tiempo de “carnestolendas” era un lapso de permisividad que se oponía a la represión de la sexualidad y a la severa formalidad litúrgica de la Cuaresma.
Si nos remontamos a sus orígenes algunos historiadores los sitúan hace unos 5.000 años en Egipto y Sumeria. Otros los hacen coincidir con las bacanales y saturnales que se celebraban tanto en la antigua Grecia como en la Roma clásica en honor de Baco y del Dios Saturno.
Aunque con un origen pagano, a comienzos de la Edad Media la iglesia Católica recupera la fiesta y propone una etimología de la palabra “carnaval” como derivada del latín vulgar carne-levare, que literalmente significa “abandonar la carne”, haciendo referencia a la prescripción obligatoria de no comer carne los viernes de Cuaresma. Posteriormente surgió otra posibilidad etimológica que la hace heredera de la palabra italiana carnevale, que significa lo contrario, es decir la época durante la que se podía comer. La verdad es que el origen de la palabra no queda demasiado claro.
De todos los carnavales que se realizan en el mundo mi preferido es el de Venecia que se viene celebrando desde el siglo XVII. Tiene una duración de diez días durante los que se realizan bailes en salones y las comparsas conocidas como compagnie della calza realizan desfiles por la ciudad. Los trajes que se utilizan son los característicos de los siglos XVII y XVIII y abundan las maschera nobile, que consisten en una careta blanca con ropaje de seda negra y sombrero de tres puntas. Todo ello en el entorno incomparable de sus canales pone un toque misterioso y seductor. En 1797 Napoleón Bonaparte prohibió los festejos de carnaval, que, oficialmente, no fueron restablecidos hasta 1979.
Completamente distinto, aunque tan famoso o más que el de Venecia, es el carnaval de Rio de Janeiro. A finales del siglo XIX, los cordões ("lazos", en portugués), que se consideran los antecesores de las modernas escuelas de samba, fueron introducidos en Río de Janeiro y consistían en grupos de personas que caminaban por las calles tocando música y bailando. Las escuelas de samba son verdaderas organizaciones que trabajan todo el año con el objetivo de prepararse para el desfile de carnaval. Están formados por grupos que se disfrazan de acuerdo a ciertos temas y desfilan por las calles con coloridos trajes y al ritmo de la samba y el axé.
Aquí, en España son famosos los carnavales de Tenerife y el de Cadiz. En la Edad media se celebraba con juegos, banquetes, bailes y diversiones en general, con mucha comida y mucha bebida, con el objeto de enfrentar la abstinencia con el cuerpo bien fortalecido y preparado. Y ya era costumbre durante el reinado de los Reyes Católicos disfrazarse en determinados días con el fin de gastar bromas en los lugares públicos. Más tarde, en 1523, Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras. Del mismo modo, Felipe II también llevó a cabo una prohibición similar y fue Felipe IV, quien las restauró.
En la Comunidad Valenciana los carnavales más famosos son los de Vinaroz y aunque no hay datos exactos del comienzo de la fiesta si que se conserva un documento que corresponde a la realización de un baile de máscaras que se celebró en el año 1871, en el cual se recaudaron cincuenta reales que se destinaron para la beneficencia. Posteriormente y en tiempos de la segunda república española, ya hay indicios de la celebración espontánea del Carnaval, pasando a partir de 1939 a ser una fiesta prohibida, aunque, como en otros lugares, algunos vecinos siguieron disfrazándose, lo cual hizo que la fiesta perdurara. Con la llegada de la democracia la fiesta del Carnaval empezó a resurgir con mayor fuerza, siendo para el año 1983 cuando las primeras comparsas libres empiezan a desfilar por las calles de Vinaroz.
Durante las dictaduras de Miguel Primo de Rivera (1923-1935), y del General Franco, los carnavales pasaron a denominarse "Fiestas de Invierno" como ardid para evitar la prohibición, a pesar de la cual, y tal como había ocurrido en los siglos anteriores, se siguieron celebrando en algunas localidades. En 1977 se celebrarían los primeros carnavales democráticos y con absoluta libertad.
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