Volver a la portada de este número
Arte y Libertad

Año IX - Número 54

Actualizado a 29/05/2011

Cerámica Rifeña
Barro Femenino

Manuela García. Valencia, febrero’09.

Foto: Agustín Verdeguer

Foto: Agustín Verdeguer

Museo Nacional de Cerámica. Hasta el 15 de abril.

“Si la alfarería manual es obra de las mujeres..., el torno es el instrumento de los hombres“ dice la tradición. Y esta es sin duda una de las formas más sencillas de oponer los dos tipos de producción que comparten en Marruecos la fabricación de cerámica. Está lejos de ser la única, pero lo cierto es que las diferencias tecnológicas entre producción femenina y talleres masculinos, separan de forma pertinente dos modos de fabricación y dos clases de productos cerámicos.

María José Matos y Jorge Wagner han comisariado Cerámica rifeña una muestra con la que ellos quieren rendir un homenaje a “todas esas mujeres rifereñas mágicas que actualmente siguen trabajando y que simplemente con un puñado de tierra y un poco de agua han sabido transmitir a través de un objeto puramente utilitario, como si fueran sacerdotisas, todo un universo de conocimientos y símbolos heredados desde tiempos inmemoriales y con la responsabilidad, difícil en los tiempos actuales, perdida ya la utilidad de la cerámica, de transmitirlos a sus hijas”.

Las 220 piezas que la componen son el legado de una cultura milenaria que llega hasta nuestros días de la mano de las últimas alfareras. Estamos, pues, ante una interesante exposición dedicada a mostrar las que, tal vez, sean las penúltimas muestras de la cerámica femenina de tradición bereber. Una alfarería dirigida a cubrir las necesidades domésticas pero decorada con dibujos –los mismos que se pueden apreciar en sus tatuajes, tapices y joyas- cargados de simbología que recogen elementos esencial de identificación social, tanto en el interior del grupo como frente a tribus vecinas, que transmiten una estética y una cultura en la que las particularidades locales están presentes. Pero, desgraciadamente, la llegada de nuevos materiales más ligeros y durareros, como por ejemplo el plástico, están haciendo que esta tradición alfarera, que viene transmitiéndose desde tiempos inmemoriales de madres a hijas, esté condenada a caer en el olvido. De ahí la importancia de esta recopilación que han hecho los comisarios en su recorrido por las distintas tribus de la zona del Rif. Tan interesante como la exposición es el catálogo que la acompaña, un complemento indispensable que nos habla de técnicas, simbología de la decoración, tipos de cerámica y de sus usos.

 

Ver comentarios Enviar a un amigo Imprimir