Año IX - Número 53
Actualizado a 29/05/2011
Manuel Marzal Álvaro. Valencia, enero´09.
Correteabas por las calles
con plenitud manifiesta,
y comprendiste a los hombres
en su lucha por su dignidad,
y su honor, de ahí tu protesta.
Estuviste siempre a su lado
con amor e inteligencia,
fuiste cantor de labriegos,
marinos, vendedores,
gente pobre, gente honesta.
Denunciaste con entereza
la explotación y la injusticia
de una sociedad sometida,
por aquellos que decían
ser hombres de Valencia.
Luchaste por la libertad,
el orgullo, y comprendimos
el amor a la esperanza,
lo que nadie dió en esta tierra
por la que siempre sufrimos.
Viste crecer los geraneos
de una sociedad manifiesta,
que luchó por sus hijos
con bravura y con cariño,
como una madre sincera.
Pero, no pudiste ver
tu labor concreta,
otros vientos, otras gestas,
que nos ilusionaron a todos
con amor y con firmeza.
De lo más hondo del corazón
partió el clamor de esta Valencia,
que escuchó a través tuyo
cantos de amor, y esperanza,
que tan sólo tú supiste expresar
como nadie , maldita sea.
Por ello estamos aquí
para que tu memoria sea,
paladín de las libertades,
por la justicia en la Tierra.
Hoy todos juntos expresamos,
tu deseo de descanso.
en esta bendita tierra,
que a sus hombres maltrata
lapidando sus ideas.
Tan sólo queremos decirte,
y en esto no se yerra,
que aquel que ha sabido luchar
por una sociedad libre
fuera de toda sospecha,
seguirá pensando
en como redimir esta ofensa.
De cuales son los valores
de nuestra sociedad,
laboriosa, creativa y honesta,
por ello tal como tú deseabas
hoy estás en nuestra tierra.
Tierra que te rinde culto
por lo que hiciste por ella,
y que desea que sus gentes
te conozcan de veras,
y que reparen cual fué
tu lucha, tu valor y tu firmeza,
por conseguir que los hombres
lleven erguida la cabeza.
Cuatro jinetes cabalgan
en sus jamelgos grises,
que desean ver como el alma
se quiebra ,en mil pedazos tristes.
Pero, tal vez ellos no sepan
la ilusión y la esperanza,
que tú nos distes
para continuar la proeza.
Tan sólo quisiera decir
Para terminar esta ofrenda,
que en nuestro corazón tendrás
“per sempre com a flama encessa”,
recuerdos de nuestra historia
que al valenciano representas,
de esa manera tan noble
de conocer y sentir su entereza.
Vicent, el viento llama a la puerta,
como ráfaga violenta,
yo tan sólo deseo abrirla
para ver si estás detrás de ella,
y así retomar tu nobleza,
lo que tú nos enseñaste
en este sentir se concreta.
Yo tan sólo deseo recordar
pues es todo lo que queda.
Por ello vale la pena vivir
por todo ello, sí vale la pena.
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