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Arte y Libertad

Año IX - Número 52

Actualizado a 06/09/2010

Grabados de la Colección Giner-Boira

Manuela García. Valencia, noviembre 08.

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Foto: Agustín Verdeguer

Foto: Agustín Verdeguer

En el año 2001 la Generalitat adquirió la colección de Grabados Giner-Boira, una de las más valiosas y completas dentro del panorama del grabado valenciano del siglo XVIII. En el millar largo de grabados, litografías y xilografías que la componen tienen cabida todas las temáticas y géneros con una abundante representación de iconografía religiosa, aunque no faltan las obras profanas y los retratos,  con obras de los grabadores valencianos más representativos de los siglos XVII, XVIII y XIX. 

El grabado fue, hasta el siglo XIX, en que fue sustituido por la litografía y posteriormente por la fotografía, el único procedimiento para reproducir imágenes múltiples e idénticas. Como se explica en el catálogo, durante el siglo XVII, Valencia contaba con una gran actividad editorial y con muchos más grabadores de reproducción que grabadores originales que apenas existen. Pero hacia la primera mitad del siglo XVIII esta actividad grabadora en Valencia decae notablemente para volver a recuperarse en la segunda mitad del siglo y alcanzar sus cotas más altas. Esta destreza de los artistas grabadores les permite participar en importantes empresas editoriales y convertir a Valencia en uno de los grandes centros impresores de la España del siglo XVIII. Desde nuestras imprentas las artes de libro alcanzaron un alto grado de perfeccionamiento y la calidad de sus artistas grabadores les permitió contribuir a la ilustración de muchas de las prestigiosas ediciones realizadas en el siglo XVIII, considerado el Siglo de Oro de la imprenta en España. La figura capital de este momento de renovación de las artes gráficas valencianas será la de Manuel Monfort y Asensi (Valencia 1736 - 1785).

Desde un primer momento la estampa religiosa fue la más divulgada, la que tuvo una mayor demanda como un medio idóneo para la propagación de la fe. La ilustración del libro tenía la finalidad de hacer accesible, a través de la imagen, la comprensión del texto sobre todo a los iletrados. La estampa también fue el medio idóneo para la difusión y conmemoración de hechos históricos y también el vehículo adecuado para difundir la Colección Real de Pintura. De todo ello hay ejemplos en la exposición.

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