Año IX - Número 52
Actualizado a 29/05/2011
El galerista se caracteriza por su eclecticismo en busca del buen arte
A. Ferraro / P. Carsí. Valencia, noviembre´08.
Paco Puchol nos recibe en su casa, se nota que es galerista porque las paredes de su casa están llenas de obras, de cuadros de vanguardia y también esculturas adornan su hogar que junto a las luces de las pantallas de situación dan una gran calidez al espacio. Todo está situado con exquisito buen gusto tanto las fotos como recuerdos más íntimos.
Puchol es conocido en el mundo del arte valenciano por sus dos galerías, la primera en la calle del Mar llamada “Arts” que inauguró en el año 73-74 y que estuvo abierta hasta el año 1994, ésta dio paso a la otra galería de la calle Conde Salvatierra número 32, “Puchol". Estas galerías siempre se han caracterizado por una sensibilidad para la buena pintura. Recuerdo que la inauguración de la primera galería tuvo mucho eco, Manolo Vicent llegó a preguntar en tono irónico si Sorolla se había vuelto comunista, y es que ese día teníamos policía en la galería”, afirma Paco.
Recuerda Paco Puchol que inauguró aquella galería de la calle del Mar con la muestra “Pintores del País Valenciano”, “el nombre molestó a algunos en aquella época, podían verse Sorollas, Pinazos… recuerdo que vinieron los Maragall de Barcelona y varios galeristas de Madrid”, “Yo siempre he apostado por pintura vanguardista alternando con pintura clásica. Lo importante es que fuera de primera clase. En los principios aposté por la vanguardia que ahora se vende pero entonces no”.
En el año 84 se traslada a la calle Conde Salvatierra, y la galería pasa a nombre de su mujer. “Mi mujer es una gran persona porque me ha aguantado cuando yo he estado siempre trabajando sin parar, llevando una vida agitada, puedo decir que muy vivida”. En el año 2000 el matrimonio decide ceder en propiedad la galería a su hija Patricia. Sin duda, guarda nostalgia por esa época pero quizá más por la de la Galería de la calle del Mar.
Inicios en el mundo del metal
Como anécdota Paco Puchol nos cuenta que ejerció de periodista en el año 47al 50 en Cartagena y Castellón; escribía editoriales de política extranjera y colaboró con varios periódicos nacionales. Procedente de Vinaroz en el año 1950 llegó a Valencia donde alquiló un piso en Almirante Cadarso. Donde todavía posee su despacho actual y allí entonces tenía representaciones metalúrgicas, y el año 51 lo nombraron director de la empresa que representaba "S.A. Llopart”, dedicada a almacén de hierro. “En esa empresa estuve 5 o 6 años hasta que dimití para montar Hierros Puchol, y en el 87 me jubilé”. Paco nos habla de aquella época con cariño a pesar de que no era el trabajo que más le satisfacía ya que lo suyo era el Arte. “Fui vicepresidente Nacional y tesorero de los Almacenistas de Hierros de España, e iba a los Ministerios a defender nuestros intereses”, señala.
“Frecuentaba mucho la taberna Casa Pedro, y en Madrid el Café Gijón, comenta Puchol, allí vivía el mundo de la bohemia, participaba en las tertulias de Vicent, Martinez Novillo, Redondela y otras; era muy amigo de Mompó, Lozano, Cámara, Cillero y Nassio y ya entonces compré alguna que otra obra”. “Siempre he sido muy inconformista, y amigo de las vanguardias” reconoce Puchol.
Al preguntarle por un gran pintor destaca a Antonio López, “es el más valorado y 100% figurativo. Además, los dos mejores pintores del siglo XX fueron, Picasso y Bacon, que no fueron abstractos, a éste último lo conocí en Café Gijón que siempre visitaba en sus viajes a Madrid. Mis pintores predilectos son, Tiziano, Velázquez, Goya y el Greco, actualmente Barjola, Millares, Barceló y Sicilia. Recuerdo mucho a Pepe Díaz, y es que he conocido a muchos pintores y todos han sido amigos míos. También recuerdo a Aguilera Cerní, él me enseñó y ayudó en muchas ocasiones. Uno de los mejores críticos y sabio de arte del mundo”.
Ahora está en contacto con la Fundación Guayasamín, “él es el Picasso de América, expuso mi galería, y también en el Museo de La Ciudad organizada por el IVAM”. Y muy en contacto con el Museo Nacional de La Habana, de la que he comisariado varias exposiciones en España.
Reflexionando sobre el mundo del arte, Puchol afirma que “el mundo del arte es misterioso y difícil de comprender, a veces injusto porque hay artistas muy buenos que no llegan a triunfar nunca y otros que no valen mucho y si lo hacen”.
A pesar de estar jubilado Paco sigue inquieto, ahora se ha inscrito a clases de informática con su mujer para ponerse al día en el uso de Internet. También dedica parte de su tiempo a leer, nos recuerda la carta de Blasco Ibáñez “Alma valenciana” y de quien es un gran admirador y reivindica que a este escritor valenciano se le haga el monumento que se merece.
Pasamos una tarde con Paco Puchol en su casa, y tanto él como su mujer nos acogieron muy amablemente, de manera que pasamos un rato muy agradable, invitándonos para otras ocasiones y esperamos volver porque esta familia tiene mucho que contar sobre su experiencia en el mundo del arte.
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