Año IX - Número 52
Actualizado a 29/05/2011
Nela Vert. Valencia, noviembre 2008.
"Puede uno, gracias al cinematógrafo, ser aplaudido en la misma noche en todas las regiones del globo... esto es tentador y conseguirlo representaría la conquista más enorme y victoriosa que puede coronar una existencia...”. Blasco Ibáñez
El primer proyecto de trasladar a la pantalla una obra de Blasco lo realizó la valenciana Casa Cuesta, ya que su film “El tonto de la huerta”, filmado hacia 1913-1914, era la adaptación de Dimoni, un cuento de Blasco Ibáñez. Poco tiempo después, el escritor, convencido de sus posibilidades en el nuevo medio, acude a la productora catalana Hispano Films para que realice una película de su novela “Entre naranjos” que dirige Alberto Marro en 1914. Existen noticias de que Blasco Ibáñez asumió otros dos proyectos cinematográficos, que no llegaron a concretarse. Uno de ellos fue el de intentar llevar a la pantalla su novela Flor de mayo, para lo que quería intérpretes valencianos y que las localizaciones fueran también las originales. En 1959 el cineasta mexicano Roberto Gavaldón realizó una versión muy libre de la novela que protagonizaron María Félix y Jack Palance.
En 1916 es el propio Blasco Ibáñez el que dirige la primera versión de “Sangre y arena” de la que en este mismo número hacemos reseña y de las otras dos versiones mudas de la misma novela y rodadas las tres con poca diferencia de años.
Ahora, aprovechando la conmemoración del 80 aniversario del fallecimiento del escritor valenciano y como homenaje a su biógrafo José Luis León Roca, José Antonio Escrivá ha dirigido “Flor de mayo” basada en la obra que Blasco escribió en 1895, localizada en los poblados marítimos y en la que aparece la primera descripción de la Malvarrosa, considerada por la crítica como una de las mejores novelas escritas sobre el mar levantino. En ella se recrea la vida, el amor, el trabajo y las penurias de los pescadores y sus familias, en el litoral de la Valencia de 1900. La producción, como le hubiera gustado a Blasco, cuenta con un reparto de actores y técnicos en su mayoría valencianos, y ha sido producida por la empresa valenciana Candil Films, como resultado de un convenio suscrito entre la Generalitat y el ente público RTVV.
Escrivá, que ya se había acercado a la obra de Blasco Ibáñez al dirigir “Arroz y tartana”, hace en esta miniserie una adaptación en la que se pierde parte del ambiente y del sentido de la novela original. Por una parte, y a pesar de que todas las localizaciones están situadas en la Comunitat Valenciana, las escenas de playa adolecen de esa luz tan característica de nuestro mar que lo hace inconfundible y que en la película se acerca más al color y la luz del norte que a la del levante valenciano. Por otra, Escrivá trata de “endulzar” el final de la obra y hace que se salve el niño del naufragio en el que mueren sus “dos padres”, con lo que se pierde parte de lo que Blasco quería que era mostrar la tragedia lo más crudamente posible.
De cualquier forma, bienvenido sea todo lo que ayude a recuperar la obra y la memoria de Blasco Ibáñez quien, durante demasiados años, estuvo relegado al olvido.
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