Año IX - Número 52
Actualizado a 29/05/2011
Manuela García, Valencia, diciembre`08.
Esta columna ya empieza a convertirse en un clásico de nuestro último número del año. Los que nos sigan tal vez recuerden que en la del año pasado decíamos que 2007 había sido el año Sorolla, pues bien 2008 ha cambiado totalmente de tendencia y se ha decantado por el arte oriental, más concretamente por el que nos llega de ese inmenso país que es China. Este año era para los chinos el Año de la rata y debido a que el animalito es el primero de su horóscopo, su año significa tradicionalmente el resurgir de cosas e ideas nuevas, el retorno de la luz. Son años ideales para utilizar el talento y muy importantes, ya que los acontecimientos que suceden durante ese período influirán considerablemente en el futuro. Por todo ello parece muy oportuno el momento elegido para mostrar a Europa el arte de una de las sociedades más dinámicas del mundo y cuyo futuro genera un interés sin precedentes. Empezó este Año de la rata con una exposición en el IVAM que, de la mano de la Shanghai International Culture Association, nos presentaba 69 obras que reflejaban los cambios experimentados por la sociedad china a partir de 1976. En febrero, y de nuevo en el IVAM, podíamos ver The Real Thing. Arte Contemporáneo en China, 33 obras de 18 artistas, realizadas con pluralidad de estilos y diversos soportes, que van desde la fotografía hasta instalaciones de un tamaño sorprendente como la que presenta Zhuang Hui, una planta de acero de tamaño real. Pero no sería la última aportación del IVAM ya que, comenzando ya el verano, en junio nos ofrecía una visión distinta del mismo arte chino, Tinta y papel contemporáneos, en la que se unían tradición y vanguardia en las 30 obras de cinco artistas chinos actuales.
Por su parte, el MuVIM también se apuntaba al carro de lo chino con una exposición, Sheying. Sombras de China, 1850-1900, que nos introducía en el mundo de la fotografía etnográfica con 80 clichés realizados en la segunda mitad del siglo XIX. Ya terminando el año, la Sala Parpalló nos ofrecía una muestra del artista chino He Chong Yue, Mil millones contra uno: Ser padres según la mentalidad feudal. 19 fotografías en gran formato que denuncian lo que no le gusta de la sociedad en que vive y en las que se aúna la calidad técnica con la belleza estética.
De oriente nos llegaba también la exposición Tradición Transformada. Cerámica contemporánea de Corea, que pudimos ver en el Museo de Cerámica y que nos acercaba a las distintas tendencias de la cerámica de ese país a través de las obras de 29 artistas. Un día en Mongolia, que se pudo ver en el Almudín, desvelaba las formas de vida ancestrales y nómadas de los mongoles, muchas conservadas aún en la actualidad.
Para la Casa-Museo de Blasco Ibáñez este ha sido un año repleto de actividades al coincidir la conmemoración de los 80 años del fallecimiento del novelista, 80 años sin Blasco fue el título de esta exposición, Sangre y Arena conmemoración de la edición de la novela del mismo nombre y finaliza el año en el que se cumple también el 75 aniversario de la repatriación de los restos mortales del novelista a Valencia con una exposición conmemorativa del hecho, El entierro de Don Vicente en Valencia, comisariada por Paco Carsí. Un año de conferencias, tertulias “vesperales” y visitas guiadas..
Me gustaría dedicar un apartado a esas pequeñas, pero entrañables, exposiciones que no llenan las columnas de nuestros rotativos pero que son importantes. Por ejemplo en la Galería Rosalía Sender pudimos admirar una selección de la obra más íntima del artista granadino Juan Vida. La Galería del Palau nos presentó el universo simbólico y metafórico, a caballo entre el arte y la botánica, de Ricard Silvestre. Joaquín Orts realizaba su primera exposición en la librería Railowsky. La Sala Manaut nos acercaba a las minuciosas acuarelas de ese gran maestro que es Salvador Aldana. Y ya acabando el año era la Galería Alba Cabrera la que nos mostraba la obra más reciente de Carme Vidal.
Todos los años hay conmemoraciones y las de este han estado dedicadas a Jaime I, en el 800 aniversario de su nacimiento, y a Alfonso el Magnánimo, en el 550 aniversario de su fallecimiento, dos reyes valencianos que dejaron su impronta en nuestras tierras. Así en el Almudin, en el Museo de la Ciudad y en el Centro del Carmen, entre otros, se han podido ver exposiciones dedicadas a ellos.
La Universitat llenó varias de sus salas con exposiciones que nos recordaban que Valencia fue, hace 70 años, capital de la República: Juan Negrín. Médico y Jefe de Gobierno (1892-1956); En defensa de la cultura: Valencia, capital de la República 1936–37; y Libros en el infierno 1939. La
biblioteca de la Universitat de València.
El MuVIM, empezó el año con una muestra dedicada a la caricatura social y política de tres grandes: Hogarth, Grosz y Bagaria; más adelante pudimos ver los dibujos de Joaquín Torres García y una exposición dedicada a Paul Delvaux uno de los artistas belgas más importantes del siglo XX; el año termina con la edición de Valencia. Fotográfica 2008 que, además de en el MuVIM, se presenta en 18 salas de la ciudad.
De las vistas en el Museo de Bellas Artes destacaría la dedicada al Greco y la de Juan Sariñena. Del Centro del Carmen la antológica de Ribera Berenguer, la de Manuel Sigüenza y la dedicada a José Benlliure Gil. En las Atarazanas han sido Adrià Pina y Nassio Bayari los que nos mostraron sus obras.
De entre las muchas organizadas en La Llotgeta por la CAM, voy a destacar la que organizó con motivo del 40 asesinato de Martin Luther King, basada en el comic del ilustrador canadiense Ho Che Anderson.
La Sala Parpalló se abrió para exponer la obra de Manuel Sáez, uno de los más brillantes pintores de su generación, y colgó 50 dibujos en los que los temas eran el bodegón y sus variantes, el paisaje, el cuerpo femenino, el retrato y el autorretrato.
Las esculturas de Dalí visitaron el Almodí, aunque pasaron sin pena ni gloria. Picasso también estuvo, una vez más, en el Centro Cultural de Bancaja y Pinazo hizo doblete en el IVAM.
Del IVAM, también, destacaría las dedicadas a Joseph Beuys, Jean Tinguely o Botero y una colectiva la de “Figuración narrativa. París, 1960-1972”.
València en blanc i negre. Una ciutat viscuda ha sido la más interesante de las presentadas en el Museo de Etnología ya que nos permitía ver la vida cotidiana de nuestra ciudad desde 1860 a 1960 a través de 230 fotografías muchas de ellas inéditas.
La Gran Vía del Marqués del Turia se convirtió de nuevo en sala abierta con las esculturas de Ripollés.
Carolina Ferrer en la Fundación Chirivella Soriano presentó “Escenografías de la memoria: la lógica de una obsesión". Una muestra realizada ex profeso para el lugar en que se expone y planteada como una vuelta a los distintos temas que le han preocupado en sus veinte años de trayectoria artística pero tratados desde el punto de vista del presente.
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