Año IX - Número 52
Actualizado a 29/05/2011
M. Corachán. Valencia, noviembre´08.
pintando la Cúpula. ONU, Ginebra.
Es de necios confundir valor y precio. Esta es la bonita frase tras la que se escuda el ministro Moratinos para no decirnos cuanto nos va a costar a todos los sufridos españoles la cúpula que, a mayor gloria de la “Alianza de civilizaciones” inventada por el presidente Zapatero, acaba de realizar Barceló para la sede de Naciones Unidas de Ginebra. Según el periódico ABC, el coste total sobrepasará los 20 millones de euros. A los 11 millones de euros aproximadamente que se han conseguido de financiación (40% pública y 60% privada) faltan por sumar en torno a 9 millones más, que aún no se sabe de dónde van a salir. Y, si no se logra atraer más capital privado, cosa que de momento no pare factible, no quedará otra solución que tirar de las arcas públicas. Para más “inri” parte de esa financiación estatal sale de los llamados Fondos de Ayuda al Desarrollo, un fondo dotado por el Estado español para otorgar ayudas financieras a países en vías de desarrollo, a sus instituciones públicas o a sus empresas residentes. Suiza no parece precisamente un país en vías de desarrollo. También se prevé este fondo para instituciones financieras multilaterales, pero se supone que remodelar una sala no justifica tirar de fondos previstos para el desarrollo. No es de extrañar que a Moratinos le cueste dar cifras públicamente y prefiera salirse por la tangente diciendo que "No voy a contestar sobre el coste porque el arte no tiene precio. Es de necios confundir valor y precio" y que, rizando el rizo, diga que es "la gran obra artística, la capilla sixtina del siglo XXI" (no creo que nunca la cúpula de Miguel Ángel haya caído tan bajo), por lo que la sociedad española "debe sentirse orgullosa de contribuir así a un mundo mejor, de solidaridad, diálogo y conocimiento". El 18 de noviembre, día en el que los reyes (de España, no de la baraja) junto con el Presidente inauguraran tan magna obra, sostiene, se vivirá "un momento mágico", un "gran momento del arte español y del arte mundial, una nueva manera de hacer diplomacia y política exterior".
El rotativo explicaba, en parte, como se han gastado esos 20 millones de euros. Parece ser que Barceló, que debe ser algo "necio", ha cobrado hasta el momento unos 6 millones de euros (en pesetas la nada despreciable cantidad de 1000 millones!!!) y uno es para el galerista suizo del pintor mallorquín, Bruno Bischofberger. Como premio final al artista habría que añadir el inmediato anuncio de designarlo como representante de España en la próxima Bienal de Venecia, una cita a la que el mallorquín había mostrado interés por asistir.
En el acuerdo entre España y Naciones Unidas relativo a la remodelación y renovación de la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, cuya firma autorizó el Consejo de Ministros en su reunión de 27 de abril de 2007, consta en uno de sus apartados el “compromiso de Naciones Unidas de instalar una placa en la sala, de forma permanente y en zona visible, reconociendo que las obras de renovación, remodelación y modernización, así como la creación e instalación permanente en la cúpula de la obra de arte de Miquel Barceló, constituyen una donación del Reino de España”. No creo que una placa haya resultado nunca tan cara.
La obra representa, según el artista, un "mar agitado" o una "cueva" realizada con vivos colores y abundancia de estalactitas, como una "metáfora" del mundo en que vivimos. Para cubrir los 1.400 metros cuadrados de la cúpula ha necesitado 35.000 kilos de pintura y resina. Los que hayan visto la intervención que Barceló hizo en la catedral de Mallorca se podrán imaginar lo que es esta nueva aportación del artista al arte mundial.
Redacción, administración y publicidad
Guillem de Castro 121, 2ª - 46008 Valencia
Tel. y Fax: 96 338 11 33 - Movil: 686 91 46 44
E-Mail: arteylibertad · hacemosciudad