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Número 52
5 de Diciembre de 2008

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1933-2008. 75 años después

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Año IX - Número 52

Actualizado a 29/05/2011

1933-2008. 75 años después

Asociación Blasco Ibáñez - Centro de estudios León Roca. Valencia 9 de Noviembre de 2008.

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Ofrenda floral en el cementerio civil.

Ofrenda floral en el cementerio civil.

Han concluido los actos celebrados en recuerdo del traslado de los restos de Vicente Blasco Ibáñez desde Mentón a Valencia. Es hora, por consiguiente, de evaluar lo ocurrido, de recordar lo realizado, y de dar las gracias.

Gracias, en primer lugar, al Círculo de Bellas Artes porque fue allí donde, el 24 de Octubre, tuvo lugar la primera mesa-coloquio de discusión. Su título: “Problemas sociales y políticos del traslado”. Y una pregunta en el ambiente a su término, ¿Por qué más de quinientas mil personas, según los testimonios de la época, quisieron acompañar al escritos y políticos en su último adiós?

El debate continuó el día 27 en el Centro Cultural del Carmen. Y a su término una respuesta. Blasco Ibáñez fue, para los valencianos, muchos más que un escritor o un político. Fue su propia imagen. Y, de nuevo, una pregunta por contestar. ¿Dónde está, hoy, Blasco Ibáñez?

El día 28 vivió la eclosión de la exposición inaugurada en Correos y en la RENFE, y la ofrenda floral que ante el sarcófago esculpido por Benlliure para el insigne hombre, realizaron las autoridades municipales y autonómicas. Un emotivo acto que enalteció Joan Blasco con el dulce sonar de su dolçaina. Y en el aire de los sones una pregunta esperada, ¿Por qué el sarcófago está vacío?

El día 29, efemérides exacta del traslado, una nueva exposición sobre el regreso, esta vez en la casa-museo de la Malvarrosa, vio la luz. Y junto a las palabras de apertura, el sentido homenaje al recuerdo de León Roca, el discípulo que tanto luchó por la obra del maestro. Y con él un nuevo interrogante. ¿Está hoy Blasco Ibáñez en el corazón de los valencianos?

El día 31, en la sala cultural Manaut, oímos las vivencias personales de la hija de Emilio Gascó Contell, secretario literario y amigo de nuestro escritor. Vivencias de niña que observa a los mayores mientras juega con las muñecas que la esposa de Blasco le ha regalado. Vivencias íntimas que adornan los recuerdos.

El Instituto Francés nos recibió el 3 de Noviembre. En su salón de actos se desgranó el profundo amor reciproco que Blasco y Francia acumularon. Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis era un canto a la Paz, pero, sobre todo, un canto a la Nación francesa que había sido siempre la depositaria de la Libertad, de la Igualdad, de la Fraternidad. Los ideales perennes de Vicente Blasco Ibáñez.

El 5 estuvimos en el Instituto Luis Vives. Sentimos los pasos del escritor y del revolucionario. Pasos que se agrandaban en la Universidad hasta convertirlo en el portaestandarte de la lucha por la Libertad de Cátedra. Lucha por la libertad del pensamiento que mantendría hasta su último día.

En el Ateneo Marítimo, el día 7, cerramos nuestro ciclo de discusión. Fue una tarde amable donde el amor por la tierra, por Valencia y por su mar, brilló sobre cualquier otro recuerdo. Al fin, era su casa y allí debíamos terminar.

Solo restaba la última muestra de afecto. En el cementerio civil de Valencia, junto a su nicho olvidado, muy cerca de la tierra, depositamos, el día 8, nuestra corona de afecto. Estábamos los que debían estar.

Y no queremos hablar de las ausencias porque, todavía, no es la ocasión.

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