Año V - Número 28
Actualizado a 29/05/2011
Elvira Tortosa - eltorma@hotmail.com

El siglo XV, fue el siglo de oro
para la economía valenciana. Valencia tomó el relevo de Barcelona, que sufrió su particular decadencia por toda una serie de causas internas. La base sobre la que se sostenía el progreso de la economía valenciana era el comercio, una prueba evidente es que la letra de cambio europea más antigua que se conoce está firmada en Valencia en el año 1376.
Dada esta prosperidad económica y política, la primitiva Lonja del siglo XIII situada en la actual plaza del Doctor Collado, se quedó pequeña, razón por la cual el Consell de la ciudad encargó a Pere Compte, el mestre pedrapiquer
más prestigioso de la época, la construcción de un nuevo edificio: una Lonja molt bella, magnífica e sumptuosa
que fuera honor é ornament d´aquesta insigne ciutat
.
El emplazamiento elegido fue la Plaza del Mercado, centro cívico de la ciudad desde muy antiguo, donde se venían celebrando actos públicos de lo más variopinto; tanto lúdicos, como justas, cabalgatas, torneos, toros, procesiones religiosas, hasta otros no tan ociosos, como ejecuciones públicas (pues la enorme concurrencia de gente en la plaza, hacía más ejemplar el castigo), asambleas de políticos, revoluciones populares... Desde la Edad Media fue además el foco comercial más importante de la ciudad, tras la ocupación cristiana Jaime I otorgó privilegio para que se celebrara en la plaza un mercado semanal todos los jueves. Esa concepción comercial de la plaza hizo que fuera el emplazamiento idóneo para la nueva Lonja de Mercaderes de Valencia.
Así pues las obras comenzaron oficialmente el 5 de febrero de 1483, según consta en el escudo de Valencia colocado en un ángulo del edificio. El monumento, tal y como lo conocemos hoy, es una obra ecléctica, resultado tanto del dilatado proceso de construcción, como de sus diferentes usos a través de la historia.
El conjunto está formado por tres partes claramente diferenciadas desde la fachada principal: la Lonja de mercaderes propiamente dicha, con el enorme salón columnario, donde tenía lugar el intercambio mercantil; la parte central en forma de torreón, donde se ubicó la capilla en la parte inferior, y la superior quedó destinada a prisión de los comerciantes morosos en el pago; y por último, la parte conocida como el Consolat del Mar
, donde se alojaba el tribunal mercantil encargado de dirimir las cuestiones relacionadas con el comercio marítimo.
La Lonja y la Torre responden al mismo momento constructivo (1483- 1498), destacan por la elegancia y la sobriedad de la fachada, fundamentalmente plana, pero sin duda, el elemento más importante de todo el conjunto es el enorme salón rectangular interior, con sus 15 bóvedas de crucería y las columnas helicoidales simulando espectaculares palmeras, sin duda alguna, iconos principales de todo el conjunto. El muro desnudo del salón, está recorrido por una inscripción en latín que dice: Casa famosa soy, en quince años edificada. Compatricios, probad y ved cuan bueno es el comercio que no lleva fraude en la palabra, que jura al prójimo y no le falta, que no da su dinero con usuras. El mercader que vive de este modo, rebosará en riquezas y gozará por último de la vida eterna
Todo un elogio a la honradez con la que debían efectuarse los intercambios comerciales ( en caso contrario la torre - prisión para el moroso o estafador no quedaba demasiado lejos).
En contraste con esta fachada gótica, está la del Consulado, cuya edificación fue más larga en el tiempo y menos unitaria. La inició también Pere Compte en 1498, pero tras su muerte en 1506, el conjunto fue terminado por sus sucesores en 1548. En la parte superior del edificio es donde aparece de forma más abigarrada la decoración, ya de claros apuntes renacentistas: un friso de ventanas con arcos conopiales, y por encima una serie de medallones de piedra laureados con personajes encarados dos a dos, todavía hoy no identificados. Finalmente el remate en almenas coronadas es obra de nuestro siglo.
Pero como he dicho, la Lonja es el resultado, no sólo de su dilatada construcción y sucesivas restauraciones, sino de su función a lo largo de la historia. En el S.XVIII, las tropas de Felipe V, se instalaron en el edificio utilizándolo con fines militares durante más de cien años. De esta época se han encontrado recientemente inscripciones en el interior del salón columnario que evidencian esta ocupación. Durante este periodo militar hubieron varios intentos de derribo del conjunto para adecuarlo a su nuevo cometido como cuartel, fue gracias a la presión social y política de la época por lo que se consiguió evitar el desastre
y mantener así hoy vivo el monumento. Por lo tanto a ellos debemos que tras más de cinco siglos de historia, la Lonja de Valencia, recientemente restaurada, sea desde 1996 declarada por la UNESCO, Patrimonio de toda la Humanidad.
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