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Arte y Libertad

Año IX - Número 49

Actualizado a 29/05/2011

Paul Delvaux. La segunda realidad

Manuela García. Valencia 18/05/08

La Venus dormida, 1932

La Venus dormida, 1932

MuVIM. Hasta el 6 de julio

Paul Delvaux (1897-1994) nació en Antheit, (Bélgica), en el seno de una familia acomodada, y comenzó a exponer en Bruselas en la década de los veinte. Pese a participar, entre otras, en la Exposición Internacional del Surrealismo organizada por André Breton y Paul Éluard en París en 1938, nunca se consideró un surrealista. Dada su sólida formación académica y vasta cultura, Delvaux dominaba a la perfección los diferentes medios artísticos haciendo gala en sus obras de una técnica depurada y exquisita.

Esta es la primera vez que se presenta en Valencia la obra de este pintor belga -una de las figuras clave para comprender el siglo de las vanguardias, del expresionismo abstracto, del arte conceptual, y del surrealismo, sin que su estilo llegue a ajustarse estrictamente a ninguna corriente artística- considerado como el artista de la fantasía, con la que plasmaba una realidad onírica a la que calificaba de segunda realidad. Y nos llega con una muestra antológica que reúne más de cien piezas entre óleos de gran formato, gouaches, tintas chinas, dibujos y acuarelas en las que se recogen los inicios, la madurez y alguna de las últimas creaciones de este artista, en un amplio recorrido que permite conocer a la perfección su singular estilo y su personal universo pictórico mostrando el vasto repertorio de su imaginario artístico. Así, se recrea ese universo poblado de seres solitarios inmersos en una atmósfera casi siempre inquietante que revelan el mundo tan personal como inconfundible de este creador belga escasamente conocido y de difícil encasillamiento con una obra pictórica centrada en el dibujo. Debido a su sólida formación académica y vasta cultura, Delvaux dominaba a la perfección los diferentes medios artísticos haciendo gala de una técnica depurada y exquisita en sus óleos, mientras que en los dibujos preparatorios se muestra más espontáneo y fluido. El itinerario expositivo se ha organizado a partir de sus temas preferidos, a los que volvía constantemente: Julio Verne; el pasado clásico; el Museo Spitzner; las mujeres galantes; las amigas; los esqueletos; las estaciones; la maternidad; y el sueño.

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